Recuerdo de un hecho histórico relevante: la privatización de la banca en México
- Revisar nuestra experiencia resulta en extremo valioso.
La semana pasada el Centro de Estudios Espinosa Iglesias presentó el libro (cinco tomos) y documental La Decisión del Presidente, Privatización Expost, sobre el proceso de privatización de la banca mexicana, un trabajo en el que participaron muchos de los actores directamente involucrados. Esta investigación es una continuación a la realizada anteriormente sobre la nacionalización de los bancos, la cual se llevó a cabo a 25 años de ocurrida.
El documento es un testimonio valioso de quienes desde la trinchera del gobierno o de la banca, la academia, o como simples usuarios de los servicios bancarios, vivieron esta importante etapa de la historia del país y que culminó en una experiencia fallida después de la grave crisis financiera de finales de 1994 y 1995.
En el trabajo se hace un recuento de los antecedentes de este trascendente suceso que sin duda marcó la vida de todos los que lo vivieron, desde 1982 cuando la banca fue estatizada por el entonces presidente José López Portillo, hasta cuando se anunció la privatización de 18 bancos que quedaron del sistema luego de múltiples fusiones y reestructuras.
No cabe duda que la decisión de privatizar a los bancos, viable luego del enorme esfuerzo para corregir el voluminoso desequilibrio fiscal (el gobierno requería ya de menos recursos financieros), tenía como propósito favorecer un más acelerado crecimiento de la economía a través de una eficiente intermediación de los recursos crediticios. La decisión se veía como una apremiante necesidad dada la creciente inserción del país a los flujos del comercio mundial. Sin embargo, todavía prevalecen cuestionamientos con respecto a los mecanismos de asignación y calidad moral y profesional de algunos de los adquirientes, así como de la calidad de muchos de los activos de las instituciones adquiridas.
Eventos desfavorables en 1994, así como un voluminoso desequilibrio en la cuenta corriente, en el contexto de un sistema de tipo de cambio semifijo (banda de flotación), precipitaron una crisis de enorme magnitud, la cual se agravó de acuerdo con la opinión de algunos especialistas por un mal manejo por parte de las autoridades financieras y la falta de un programa de ajuste luego de que el tipo de cambio experimentó una fuerte depreciación. Un brinco excepcional de las tasas de interés (producto de las salidas de capital y de la necesidad de retenerlos) y en muchos casos una deficiente calidad de la cartera crediticia de los bancos, arrastraron a la banca y a sus acreditados a situaciones de insolvencia.
El rescate de los bancos, necesario para preservar la sobrevivencia del sistema de pagos, así como los apoyos a los acreedores y ahorradores de la banca, le significaron un alto costo fiscal al país, un costo que no termina aún de liquidarse. De igual manera, el apoyo de Estados Unidos, no gratuito, fue determinante para el retorno de la confianza de los inversionistas y para conseguir la estabilidad de las variables financieras.
Hay múltiples visiones sobre lo sucedido y sin duda muchos de los testimonios están influenciados por cargas subjetivas de acuerdo con los roles que a cada uno de los protagonistas les tocó jugar. Sin embargo, como bien se señaló en el encuentro, la suma de las visiones subjetivas nos hace comprender con mayor objetividad las circunstancias en que se dio la decisión de la privatización, las causas que originaron la crisis económica y sistémica para el sector bancario y las medidas que se tomaron para poder enfrentarla.
El momento para la presentación de este trabajo no pudo ser más oportuno, considerando que estamos en el ojo de un huracán financiero en Europa por la problemática de deuda soberana y la fragilidad de los sistemas bancarios por su elevada exposición a este tipo de papel y sus niveles insuficientes de capitalización. Las crisis financieras en general parecen tener como común denominador el sobreendeudamiento (de empresas, hogares o gobierno) y medidas laxas de regulación y control y probablemente algo de arrogancia e irresponsabilidad.
Revisar nuestra propia experiencia resulta en extremo valioso, sobretodo después de que las aguas regresaron a su nivel y se pueden analizar los acontecimientos sin la presión y premura de cuando éstos sucedieron. Felicitamos al Centro de Estudios Espinoza Iglesias por este trabajo que sin duda es una contribución para entender este importante episodio de la vida nacional. La lectura de este libro es a todas luces recomendable.
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