Secretos peligrosos
Secretos peligrosos, con Rachel Weisz, es una cinta que invita a la reflexión.
Llega a las salas nacionales una película que guarda paralelismos con otra superior, por cierto, que aborda también el tema del tráfico de jóvenes en la zona de Europa Oriental, que son reclutadas con engaños y acaban atrapadas en las redes de la esclavitud sexual y el mercado de la prostitución.
La que se estrenó este fin de semana es Secretos peligrosos, cuyo título original en inglés es The Whistleblower (La soplona), coproducción Canadá-Alemania de 2010 y primer largometraje de la directora Larysa Kondracki que, con esta cinta, cosechó varias nominaciones y premios el año pasado.
Está basada en hechos reales y así lo advierte desde el principio, contando la historia de Kathryn Bolkovac, en una convincente interpretación de Rachel Weisz, que, en el año 1999, era una devota policía en Nebraska, pero lo era tanto, que su dedicación al trabajo la llevó a perder la custodia de su hija adolescente tras su divorcio. Cuando el ex marido le avisa que aceptó un empleo y esto representa tener lejos a su hija, Kathryn decide incorporarse a una fuerza policiaca internacional de la ONU en Bosnia —cuando la región ya ha sido arrasada por la Guerra de los Balcanes—, que le reportará un buen sueldo en pocos meses para alcanzar a su hija después. Esta parte de la vida de la protagonista está poco explotada y le hubiera venido bien a la película en el aspecto dramático.
Trabajando con pasión y colaborando con la policía local para detectar situaciones de violencia doméstica, asalto sexual, abusos y trata de blancas, Kathryn descubre una red de tráfico de adolescentes para comercio sexual, esclavitud y pornografía.
La otra cinta que aborda el tema en una forma más profunda, desarrollando muy bien las subtramas y describiendo en forma espléndida a los personajes es Promesas peligrosas (Eastern Promises, Reino Unido-Canadá-E.U, 2007), dirigida por David Cronenberg, con una de las mejores interpretaciones de Viggo Mortensen. El argumento habla de las jovencitas del Este de Europa que caen en la trampa y son víctimas de la mafia rusa en Gran Bretaña; todo se inicia con la muerte de una de ellas al dar a luz y el diario que deja, en el que revela lo que pasó desde su salida de Rusia, cómo fue sometida sexualmente y quedó embarazada. Tiene muy buenos momentos y recibió nominaciones al Oscar y otros premios.
Comprendo que la comparación entre una de las mejores películas del veterano Cronenberg y la de la debutante Larysa Kondracki es desigual, pero la de ella resulta una muestra de todo lo que no se debe hacer para contar este tipo de historias. A diferencia de Promesas peligrosas, Secretos peligrosos (hay que observar la escasa imaginación de los traductores de los títulos al español) gira exclusivamente en torno a la investigación criminal de Kathryn y explora muy poco su mundo interior, cómo sería la relación con su hija y el conflicto personal que representa descubrir a los responsables de la red, además, no logra consolidar bien el desarrollo de las subtramas que hubieran sido muy útiles en cuanto al impacto dramático, como es el caso de las vidas de las víctimas y de los propios involucrados en la red de tráfico de personas. Por ahí se quedaron varios personajes interesantes, cuyo desarrollo bien manejado hubiera beneficiado la película: una desperdiciada Vanessa Redgrave que interpreta a una mujer que trabaja en los casos de violencia doméstica y sexual que se han suscitado en la región desde el fin de la guerra y que pudo tener más participación en la cinta. Llama la atención la presencia de Monica Bellucci que, aunque bellísima, no se ha destacado por ser buena actriz, en un personaje que también tiene un escaso desarrollo y podría ser una interesante contraparte, como la representante del aparato gubernamental y burocrático que pone obstáculos en las pesquisas de Kathryn. El trabajo de Bellucci, dando vida a la ruda y fría funcionaria, deja mucho que desear, ya que ni con la peluca canosa y el escaso maquillaje convence.
Finalmente está el gran actor de reparto David Strathairn, también desperdiciado porque tiene una muy breve intervención con la que se pudo haber jugado para generar suspenso e interés en el espectador.
Secretos peligrosos funciona por el gran trabajo de Rachel Weisz, pero adolece de momentos climáticos y se hace un relato más bien plano, aunque no puede negarse que la historia invita a la reflexión.
7/10.
