Ruta de futuro
Los resultados del 3 de julio no son definitorios para 2012.
Después del proceso electoral del 3 de julio pasado, hay quienes ven hoy el triunfo del PRI en las elecciones presidenciales del próximo año de manera inexorable. Dicen, además, que su regreso al poder no implicaría en forma alguna regresión o involución política, que han cambiado, que algo bueno habrán hecho para que la ciudadanía votara por ellos mayoritariamente y que ni rastro queda ya del dinosaurio que una vez habitó en su casa.
Sin eludir la autocrítica y sin obviar que en el fondo el mal resultado que obtuvo el PAN, particularmente en el Estado de México, es en gran medida producto de nuestras propias deficiencias y decisiones, lo que sugieren los dichos de quienes afirman que el PRI ha cambiado para bien, es que a nuestra transición, que como dice Mauricio Merino “ha sido una transición concentrada casi exclusivamente en los asuntos electorales. No ha producido un pacto fundacional, ni otro destinado a afianzar la gobernabilidad democrática, ni se ha ocupado de la reforma de las instituciones democráticas para acoplarlas a los nuevos signos de la pluralidad partidaria”, también le hizo falta cultura política. Una cultura política enraizada en la conciencia de cada mexicano que posibilitara un cambio real y que nos librara del estado de resignación o de cinismo en el que nos encontramos ahora.
El PRI no ha cambiado pero se ha afianzado a través de prácticas de control que son posibles por la falta de transparencia y rendición de cuentas en estados, y las fuerzas que impulsamos la transición hemos fallado al no haber sido capaces en los mismos estados de presentar oferta política que entusiasme a los ciudadanos. Ciertamente el PRI ganó en el Estado de México con más de 60% pero éste es sólo de 43% de los ciudadanos empadronados. ¿Qué quiere decir? Que los candidatos no fueron suficientemente atractivos, que era previsible quién ganaría, y en ese escenario de gran abstencionismo, quien tiene el aparato, las alianzas alrededor del poder y los recursos más grandes, gana. Si revisamos las elecciones del año pasado en las que hubo alternancia, en todas, la participación ciudadana rebasó 50%.
Estoy convencida de que lo que pasó el 3 de julio no es definitorio de los resultados de la elección presidencial del año que entra, pero creo que sí refleja el momento que vivimos. Estamos en un punto entre el momento en que decidimos andar por el camino de la democracia y, si es que existe, un punto de llegada. En los siguientes 12 meses una mayoría habrá de decidir si quiere que su país siga por la misma ruta y con quién a la cabeza. Yo no tengo duda.
Hoy en México 100 millones de personas tienen garantizado su derecho a la salud; 100 mil ingenieros se gradúan cada año (más que en Alemania, Brasil y Canadá); el New York Times reportó que por primera vez en la historia la tasa de migración de México a Estados Unidos se redujo a 0%; hemos llegado a la cobertura universal en educación básica; las clases medias se engrosan gracias a la estabilidad económica y el acceso al crédito, y lejos están aquellas crisis recurrentes de antaño.
En todo proceso hay momentos difíciles. Son diez años contra 70 y en un tercio de los estados en los que nunca ha habido alternancia, son más de 80 años, tiempo suficiente para tejer un andamiaje difícil de deconstruir. Durante la transición española por ejemplo, hubo un intento de golpe de Estado, varias iniciativas de claudicar en la lucha contra el terrorismo y propuestas de actores políticos de negociar con ETA e incluso de regresar a los cauces formales de competencia electoral a su brazo político. Esto último provocó que 19 mil españoles marcharan en abril para exigir al gobierno que no se rindiera en su lucha contra el terrorismo. ¿Y cómo lo superaron? Con más democracia, con voluntad política, y con política social, pero nunca volviendo al pasado. Nosotros tenemos un pasado autoritario que no debe olvidarse, pero tenemos un presente con realidades muy positivas y un mucho mejor futuro.
*Politóloga. Coordinadora nacional de diputados locales del PAN.
Twitter @Laura_Rojas_
