Luego de las elecciones del pasado 3 de julio en el Estado de México, el precandidato panista a la Presidencia de la República más “echado pa’delante” es, sin duda, el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez. Nacido el 12 de noviembre de 1960 en Lagos de Moreno, Jalisco, platica con este columnista al siguiente lunes de la debacle panista en las elecciones de gobernador de la entidad más importante para el priismo, rumbo al proceso electoral de 2012.
Insiste en que los comicios del día anterior no significan que el PRI vaya a recuperar Los Pinos y que, históricamente, el partido fundado por Calles ha ganado desde siempre el Estado de México, por lo que no le sorprenden los resultados. Y reitera que él le ganaría a Peña Nieto —al que ya ve como candidato del Revolucionario Institucional— en las elecciones del año próximo.
Uno de sus argumentos, que repite en cada entrevista, es que su partido —el PAN— no sabe vender sus logros políticos y ese es el principal problema que, a su consideración, ha impedido que la gente observe los avances que han tenido las últimas dos administraciones al frente de la Presidencia.
Contador público por la Universidad de Guadalajara y proveniente de una familia seguidora del sinarquismo en México, movimiento fundado en el siglo pasado por Salvador Abascal Infante (padre del fallecido ex secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza), González Márquez inicia sus actividades políticas en el desaparecido Partido Demócrata Mexicano (el del Gallito, por su logotipo) a principios de los años 80. Una década después ingresa al PAN y se convierte en regidor del ayuntamiento de Guadalajara. En 1997 fue electo diputado federal por el blanquiazul, después dirigió a su partido en Jalisco para, posteriormente (2004), ser presidente municipal de Guadalajara, cargo que abandonó en 2005 para ser candidato a gobernador, puesto que ocupa en la actualidad.
Dice que una de sus tareas ha sido “cacarear” los logros de Acción Nacional para mejorar la “imagen” de su partido a nivel nacional y que, al buscar la candidatura del blanquiazul, insistirá en esa estrategia.
No le tiene miedo al priismo, al que considera un partido corrupto que ha provocado muchos de los problemas actuales por los que atraviesa México. Desde los rezagos sociales y económicos hasta la falta de acuerdos políticos que han derivado en la no aprobación de las reformas que requiere el país para salir de la “parálisis” en la que se encuentra.
Repite casi como “estribillo” la frase de que “en Jalisco las familias viven mejor y ganan más que en el Estado de México… Y en seguridad estamos mejor que en el Edomex, donde la gente vive aterrorizada por los secuestros y los feminicidios”.
Y concluye con que los jóvenes en la actualidad no conocieron las crisis recurrentes en que vivíamos en el régimen priista. “Y tenemos que decirles que en la década panista la gente dejó de perder capacidad de compra. Íbamos en caída libre y ya se ha detenido la caída. El PAN ha comenzado a revertir esa realidad”.
En esa tesitura y con el apoyo de los grupos conservadores, Emilio González se apresta para contender, en el interior de Acción Nacional, por la candidatura a la Presidencia del país.
