Normas endebles en competitividad

- Íbamos bien, pero nos echamos a dormir mientras nos alcanzaban.

- Aguascalientes, el Distrito Federal y Jalisco son ejemplo en varios rubros.

Para hablar de competitividad como país es fundamental tomar decisiones a escala federal que marquen el rumbo.

Pero el futuro no se determina a escala nacional, tal vez ni siquiera en el ámbito estatal, sino en las ciudades y en los municipios.

Y es que si un inversionista quiere salir de su país no piensa en México ni en Nuevo León, sino en Monterrey.

De acuerdo con Juan Pardinas, presidente del IMCO, necesitamos un entorno normativo institucional que permita y obligue a los presidentes municipales y gobernadores a empujar la productividad a nivel local, porque estamos mandando la señal al mundo de que en México no hay un clima adecuado para invertir.

Esta situación en un proceso electoral no es nada alentadora para cualquier partido que llegue al poder en 2012.

Debemos tener más conciertos de poderes como se está dando en el sector de las telecomunicaciones, aunque con mayor dirección y responsabilidad, donde intervengan la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo mandando el mensaje de que en México hay condiciones de competencia.

Por fortuna, sí existen sectores que se distinguen por su liderazgo local: tal es el caso del sector automotriz en el Estado de México y Aguascalientes.

La certidumbre macroeconómica, la estabilidad política, la inversión en seguridad, educación y salud dependen en buena medida de las capacidades financieras de los gobiernos, por lo que las finanzas públicas y la competitividad caminan de la mano.

En este sentido, México tiene focos rojos y casos de éxito en cuanto a la actuación de los gobiernos estatales en función de la competitividad de cada región.

En Aguascalientes, bajo la gubernatura de Carlos Lozano de la Torre, por ejemplo, el fondo de pensiones de los trabajadores tiene garantizada su viabilidad financiera por varias décadas; el DF, que encabeza Marcelo Ebrard, hace un esfuerzo por fortalecer su autonomía tributaria, y Jalisco, que dirige Emilio González Márquez, tiene un alto nivel de transparencia.

Y aunque hoy somos un mejor México que hace 15 años, el censo de 2010 arroja datos sobre el surgimiento de una sociedad de clase media con un alto número de familias con refrigerador, vivienda propia, electricidad y un mayor número de automóviles.

Lo que pasó es que nos dormimos en nuestros laureles como la moraleja de la liebre y la tortuga: íbamos bien, pero nos echamos a dormir mientras nos alcanzaban, y nos rebasaron. Así que es necesario se tomen cartas de fondo.

Y mientras no se entienda que ser competitivo consiste en hacer sinergia entre gobierno y sector privado se seguirán dando pasos hacia atrás, incluso mientras los gobernadores no entiendan la necesidad de su mercado para formar y certificar al personal calificado que requieren, seguiremos perdiendo terreno frente a países de América Latina, y ni qué decir en el ámbito internacional.

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