Signos de desaceleración de la economía estadunidense

- Las tasas de interés de largo plazo han disminuido en respuestaa las expectativas de un menor crecimiento económico.

Datos recientes sobre el desempeño de la economía estadunidense prendieron señales de alerta entre analistas e inversionistas de los mercados financieros. Sobresalió la sorpresiva y pronunciada caída en mayo del Índice de Gerentes de Compras del Sector Manufacturero que elabora el Institute for Supply Management (ISM) y los datos decepcionantes de generación de empleos en igual mes.

El ISM Manufacturero, que evalúa y anticipa la posible trayectoria del sector, reportó su mayor caída desde enero de 1984, al pasar de 60.4 a 53.5 puntos. No obstante que el índice quedó por arriba de las 50.0 unidades, un umbral que distingue entre expansión y contracción de esta actividad, la magnitud del descenso parece anticipar una menor fuerza en el dinamismo de la industria en los siguientes meses.

Se señalan, entre las posibles causas de esta caída: Los elevados precios de los energéticos (en abril alcanzaron niveles récord); la irrupción en el suministro de componentes provenientes de Japón por la tragedia en este país, cuyos efectos han sido mucho más severos de lo que inicialmente se estimaba; y la incertidumbre en Europa por la difícil situación de deuda de algunos países de la zona euro.

En cuanto a la información del mercado laboral, después de que entre febrero y abril se generaron en promedio 220 mil puestos de trabajo por mes, en mayo la cifra resultó de apenas 54 mil, un nivel muy por debajo de los 165 mil esperados. Este mal dato se acompañó de un alza en la tasa de desempleo de 9.0 a 9.1 por ciento.

Otros datos, como el de Pedidos de Fábrica y el Índice de Confianza del Consumidor del Conference Board, resultaron también desfavorables. Para rematar, la calificadora de riesgos Moody’s anunció que podría poner en perspectiva negativa la calificación de la deuda del Tesoro de Estados Unidos y la de algunos grandes bancos estadunidenses (Citigroup, Bank of America y Wells Fargo), situación que vino a agravar el cuadro.

Cabe destacar que no toda la información de las últimas semanas fue de tinte negativo (de acuerdo a la última información disponible, aumentaron en abril las ventas de casas nuevas, lo mismo que el gasto en construcción y el crédito al consumo y en mayo se reportó una mejoría del ISM No Manufacturero y del Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad de Michigan); sin embargo, estos reportes favorables no fueron suficientes para resarcir el maltrecho ánimo de los inversionistas.

Mientras que las bolsas del mundo han seguido con ajustes a la baja, con una volatilidad extrema, las tasas de interés de largo plazo han disminuido en respuesta a las expectativas de un menor crecimiento económico (por primera vez desde diciembre del año anterior, el bono estadunidense a diez años se ubica por debajo de 3.0 por ciento).

No obstante el reciente cambio sufrido en las condiciones económicas, es importante señalar que no se percibe riesgo de colapso o una nueva recesión, aunque sí se anticipa un crecimiento de la economía por debajo del esperado al iniciar el año (algunas corredurías lo ubican hasta en 2.0%, cuando anteriormente la expectativa era entre 3.0% y 3.5%). El retorno a condiciones de producción más normales en Japón en el tercer trimestre, aunado al programa de reconstrucción en ese país, deberán paliar parte de la problemática que afecta a la industria manufacturera estadunidense, en particular a su sector automotriz.

De igual manera, la menor incertidumbre que pudiera resultar de un nuevo rescate a Grecia favorecerá un mejor clima para los negocios y mercados financieros. Por su parte, las empresas estadunidenses, en su mayoría saludables operativa y financieramente, parecen seguir dispuestas a invertir, en tanto que los recientes menores precios de las gasolinas podrían favorecer un mayor gasto de consumo.

En cuanto a México, las exportaciones no petroleras comienzan a resentir los efectos de la desaceleración en Estados Unidos (en abril crecieron 9.0% cuando en el promedio de enero-marzo se elevaron 20.7%), lo que probablemente afectará el dinamismo de la industria manufacturera y de la economía en general en los siguientes meses. Hasta ahora los indicadores adelantados no parecen reflejar este factor de riesgo, que pudiera ser naturaleza temporal.

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