Indicadores económicos y evolución de los mercados
Una semana de fuertes ajustes en los mercados accionarios. No obstante que los resultados operativos y financieros del primer trimestre del año de las emisoras fueron en su mayoría positivos, algunos malos datos económicos dados a conocer en la semana en Estados Unidos ...
Una semana de fuertes ajustes en los mercados accionarios. No obstante que los resultados operativos y financieros del primer trimestre del año de las emisoras fueron en su mayoría positivos, algunos malos datos económicos dados a conocer en la semana en Estados Unidos presionaron los precios de las acciones a la baja.
La información sobre la desaceleración de la economía norteamericana en el primer trimestre (creció 1.8% contra 3.1% del trimestre previo) sentó la base para este ajuste de los mercados de valores. El mal dato de crecimiento económico se vino a complementar con cifras de empleo desfavorables: Por una parte, el incremento de la nómina privada en abril, de acuerdo al indicador oportuno (ADP) dado a conocer a mediados de semana (miércoles), fue de 179 mil, cuando se esperaba en 198 mil; por otra, las solicitudes iniciales de seguro de desempleo de la semana que terminó el 28 de abril sumaron 474 mil, cuando una semana antes fueron 431 mil y se esperaban 410 mil. Estos datos reflejaron un deterioro del mercado laboral con respecto a lo observado en febrero, marzo y principios de abril, cuando los empleos generados por el sector privado superaban los 200 mil y las solicitudes de seguro de desempleo una cifra por debajo de las 400 mil.
Sin embargo, lo anterior no implica un cambio en los fundamentales de la economía. Algunos otros indicadores dados a conocer fueron positivos: El ISM Manufacturero de abril superó la expectativa del mercado al ubicarse en 60.4 unidades y el No Manufacturero, aunque se colocó por debajo de lo previsto (52.8 contra 57.5 esperado), refleja una expansión sostenida (17 meses consecutivos) de la industria de servicios.
Por otra parte, los pedidos de fábrica, un indicador sobre las condiciones de demanda y anticipado de la producción de las empresas, se elevaron en marzo en 3.0 por ciento, cuando se preveía un alza de 1.9 por ciento. De igual manera, el gasto en construcción se elevó en igual mes en 1.4 por ciento, cuando la previsión era 0.4 por ciento. Finalmente, la productividad no agrícola se elevó en el primer trimestre por arriba también de lo esperado: 1.6 por ciento contra 1.1 por ciento. Las mismas cifras de empleo mostraron el viernes, con datos oficiales del Bureau of Labor Statistics (BLS), una historia diferente: pese a que la tasa de desempleo subió de 8.8 a 9.0 por ciento, los empleos no agrícolas generados en abril aumentaron en más de lo esperado por los analistas (244 mil contra 185 mil). En cuanto se conoció este nuevo dato las bolsas reaccionaron de manera positiva.
Por lo que se ve, no es factible presuponer, al menos con la información disponible, un cambio de las condiciones de la economía de Estados Unidos. Inclusive, parte de la desaceleración en los primeros meses se atribuyó a las malas condiciones climáticas entonces prevalecientes (fuertes tormentas de nieve). En todo caso, habría que esperar a contar con mayor información.
Por otra parte, hay incertidumbre también por las mayores presiones inflacionarias en algunos países desarrollados y emergentes (no es el caso de Estados Unidos ni de México por ahora), por lo que se anticipan mayores tasas de interés. Derivado de esto, que podría significar una moderación en el ritmo de expansión de estas economías, los precios de las materias primas se han ajustado a la baja. De igual manera, en Europa persisten riesgos asociados a la fragilidad de los sistemas financieros por la situación fiscal y de deuda de algunos países de la zona.
Por lo pronto, nuestras previsiones no han cambiado mayormente, aunque por el mal dato de crecimiento del PIB del primer trimestre cabe suponer un menor crecimiento promedio de la economía estadunidense para el año (ligeramente abajo de 3.0 por ciento).
Los recientes datos económicos han sido un buen pretexto para una fuerte corrección de corto plazo y muy probablemente para una reasignación de recursos entre los distintos mercados a nivel mundial.
Si bien desde el punto de vista técnico el mercado podría continuar con su ajuste de baja de corto plazo, las previsiones económicas y fundamentales nos llevan a pensar que el mercado retomará próximamente su tendencia de alza. Mantenemos nuestra expectativa de que en México el IPyC alcanzará un nivel mayor a los 43 mil puntos antes de terminar el año.
Contrario a lo que ocurre en Estados Unidos, en México las previsiones de crecimiento económico se han revisado al alza. Se espera que el PIB crezca a una tasa cercana al 4.5 por ciento, cuando hace apenas unos meses las previsiones lo ubicaban por debajo de 4.0 por ciento. Los datos económicos para el país siguen en general favorables.
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