Reflexiones sobre una política pública relacionada con niños
- Datos revelan que la gente china está envejeciendo rápidamente.
Hoy es un día especial para muchos hogares que tienen niños o niñas en primaria o más pequeños. A los niños les causa una gran ilusión este día y a los papás nos encanta hacer todo para verlos felices. Por esto mi reflexión de la semana la quiero hacer sobre un tema relacionado con los niños.
Muchas alternativas se me ocurrieron, pero hay una que siempre me ha impactado por ser tan radical: la política pública en China de tener sólo un hijo.
Esta política se puede analizar desde muchos ángulos, pero me voy a concentrar en comentar algunos de los efectos socio-económicos que ésta ha provocado en el mediano plazo.
Coincidencias de la vida que, hace dos días se dieron a conocer los resultados del Censo de Población 2010 de China. Los datos revelan una población con cambios estructurales positivos, pero que está envejeciendo rápidamente.
La población china está muy cercana a ser mayoritariamente urbana. Cuando empezó el proceso de reformas económicas con Deng Xiaoping alrededor de 20% de la población vivía en zonas urbanas. Para 2010 la proporción que vive en ciudades es de 49.7 por ciento.
Este cambio es importante porque la población rural China es la más pobre. La migración es una muestra de que hay creación de empleos en las ciudades para la nueva población urbana y su efecto es una disminución en el número de pobres.
Otro dato positivo tiene que ver con el aumento en la población que tiene estudios universitarios, que pasó de tres mil 611 personas por cada 100 mil habitantes en 2000 a ocho mil 930 personas en 2010. Crecimiento de 147% en diez años.
Este dato también es un reflejo del buen desempeño económico y da evidencia de una demanda laboral por gente más capacitada.
Cuando se evalúa cómo esta política ha frenado la tasa de crecimiento de la población se puede decir que logró su objetivo. El crecimiento anual de la población de 1990 a 2000 fue de 1.07%. Para el periodo 2000 a 2010 bajó a 0.57%. Impresiona el dato cuando se compara con 1.38% de México.
Sin embargo, también hay dos efectos que pueden afectar el desarrollo chino en los próximos años. El primero es que la población está envejeciendo y en tres décadas ese país puede ser de gente adulta.
El porcentaje de la población menor a 14 años en 1990 era 27.7% y para 2010 es de 16.6%. Por otra parte, el porcentaje de la población mayor a 65 años en 1990 era de 5.63% y para 2010 subió a 8.87 por ciento.
Si bien a nivel población general el porcentaje de mujeres es de 48.73% entre los jóvenes es diferente. Los nacimientos de niños vivos en 2010 fueron 118 niños por cada 100 niñas. Hay un sesgo en las familias a tener un hijo hombre.
Esto nos muestra que si bien las políticas públicas pueden tener un objetivo claro, hay ángulos ocultos que pueden tener efectos adversos. En este caso hay dos: envejecimiento y exceso de hombres.
Lo importante es saber rectificar, es decir, no hay nada escrito en piedra. Sería bueno que liberen esta restricción por sus efectos socio-económicos, pero sobre todo porque le están limitando por decreto a los chinos lo que para mí es una de las mayores satisfacciones de mi vida: mis hijas.
*Director general del FUNDEF
y profesor del ITAM
