Aunque estuve ausente de estas páginas la mayor parte de la Semana Santa, no dejé de pasar ratos largos en esos días observando, pensando y operando en el mercado. Y aunque no lo crean, amigos lectores, pensando en ustedes. Principalmente por quienes enviaron algunos mensajes en relación con mis Consejerías de la semana previa a la Semana Santa en los que escribí —como muchas veces lo hice en los meses recientes— sobre mis dudas respecto de la situación fiscal y financiera de Estados Unidos.
El lunes pasado amanecimos con la “nueva”: Standard & Poor’s (S&P) decidió cambiar su “expectativa” (el Outlook, como dicen en su idioma), que acompaña a la calificación de la deuda en cuestión (de EU), “AAA” por cierto, de “Neutral” a “Negativa”. Sé que esto es “pan duro” en términos noticiosos a estas alturas del partido (dicen que no hay nada más viejo que el periódico de ayer), pero me es inevitable hacer algunos comentarios al respecto:
1. Loco, lo que se dice loco, no estoy. O bien, admito que puedo estar muy loco, pero no desinformado, ni menso. No es ninguna gracia, pues es a lo que me dedico. Y en todo caso constato cada día que hay muchos en todas partes del mundo que comparten mi condición.
2. ¿Le sorprendió la decisión de S&P? No conozco las respuestas individuales, pero infiero —por sus mensajes—que a algunos sí. Mi opinión es que no tendría por qué haber sido una sorpresa, si en este espacio compartí mi postura —que al final es similar a la de S&P— muchas veces y desde luego, muchos otros alrededor del mundo comentaron en el mismo sentido. Es decir, todos sabíamos del tema y en consecuencia que una decisión como la que se tomó y se anunció podía presentarse en cualquier momento. Claro está que es difícil saber cuándo y cómo se presentará el evento y que, sin remedio, el dólar tiene buen marketing y que alrededor del planeta hay un montón de “pro–yanquis” irremediables, cuyo punto de vista no va cambiar por más evidencias y opiniones que se les pongan enfrente. Pero sorpresa, sorpresa… no fue.
3. ¿Sorprendió a los mercados? Obviamente no, por lo expuesto en el párrafo anterior. Y entonces, ¿por qué el alboroto y la baja a raíz del anuncio? Es lo normal; los mercados son lugares habituales para las pasiones extremas. Apuntan por lo general en la dirección correcta, pero suelen exagerar en la intensidad (por lo de la pasión). Hay días en que todo mundo quiere salir al mismo tiempo por la misma puerta. En consecuencia, muchos accidentes habrán, algunos con alto costo. Espero no haya estado usted en el caso.
4. ¿Qué supone la decisión de S&P? Para la demanda por títulos de deuda del gobierno estadunidense, poco. Al menos en el plazo inmediato. Para todo fin práctico siguen más o menos igual, es decir, pagarán las mismas tasas y servirán de refugio al capital internacional en momentos de estrés. Pero es un aviso —y en el extremo, una advertencia— para los políticos del país más poderoso del mundo para que tomen el asunto de sus finanzas y deuda nacional con más seriedad y ofrezcan un plan creíble de solución a lo que se enfrentan, considerando que están, de hecho, en temporada de contienda política por la presidencia de su país y hay mucho qué ganar y qué perder.
5. ¿Qué puede pasar? De hecho en los siguientes días los mercados accionarios buscaron regresar a sus niveles previos, lo que siempre es un alivio para los que decidimos no salir corriendo, pero que si tuvimos que aguantar —y sufrir— la baja generada por el anuncio. Habrá quien diga que pudo vender a tiempo y recomprar a menores precios y que por tanto está en mucha mejor posición que antes del lunes 18 de abril pasado. Felicidades para esos estrategas y operadores “increíbles” —en la más amplia acepción del término—.
6. No soy de ésos. Opero con lo que veo —como usted sabe— e infiero a partir del análisis y asumiendo el riesgo del error posible. Sigo pensando en una mejoría en los precios, pero también en una valuación menor de los resultados esperados para 2011 y 2012, lo que me lleva a reformular mi postura general y quizá regresar a tener posiciones más acotadas en monto y velocidad de operación.
7. Sirva esta Consejería para reencontrarme con usted y el mercado. El descanso siempre es bueno. Suerte.
