Diabetes. Insulina

La insulina es la hormona que controla el nivel de azúcar en la sangre. Además de su papel en la regulación del metabolismo de la glucosa, estimula la lipogénesis. El proceso de formación de triglicéridos en el tejido adiposo y en el hígado, a partir de ácidos ...

La insulina es la hormona que controla el nivel de azúcar en la sangre. Además de su papel en la regulación del metabolismo de la glucosa, estimula la lipogénesis. El proceso de formación de triglicéridos en el tejido adiposo y en el hígado, a partir de ácidos grasos. Así, la insulina disminuye la lipólisis y al mismo tiempo incrementa el transporte de aminoácidos a la célula. También modula la transcripción, alterando el contenido celular de numerosos ARN (ácido ribonucléico). Estimula el crecimiento, la síntesis de DNA, la replicación celular, efectos que son comunes a los de los factores de crecimiento —similares a la insulina (IGFa) y a la relaxina—.

Tu cuerpo no tendrá suficiente energía cuando las células del cuerpo resisten la hormona insulina. Esto conduce a la fatiga y al aumento de peso. Ocasiona el antojo de carbohidratos. Las personas que tienen una resistencia a la insulina tienen un desequilibrio en los lípidos en la sangre (grasa en la sangre). Tienen niveles altos de triglicéridos (grasa en la sangre) y un nivel bajo de colesterol bueno HDL. Los desequilibrios en los triglicéridos y el colesterol HDL incrementan el riesgo de las cardiopatías. Sin embargo no todas las personas que tienen resistencia a la insulina tienen sobrepeso.

Las personas con diabetes no tienen suficiente insulina o son incapaces de utilizarla correctamente. Así, el azúcar se acumula en la sangre y se va directamente hacia la orina. Sale del cuerpo sin que se haya usado. De esta manera, se ven privados de una importante fuente de energía. La mayoría de los casos necesitan recibir insulina para poder controlar sus niveles de glucosa. Sin que se salga de sus límites. Los niveles altos de azúcar derivan en problemas de salud graves, como ceguera o insuficiencia renal.

La insulina se administra inyectada.  Las zonas en las que se suele inyectar insulina son la parte superior del brazo, la parte anterior y el costado del muslo, y el abdomen (“la panza”). Cerca del estómago actúa más rápido. En el muslo más lento. La insulina que se inyecta en el brazo actúa a una velocidad media.

La mayoría reciben dos piquetes diarios. Pero hay quienes necesitan hasta cuatro. Sólo tu médico puede determinar cuánta insulina necesitas recibir y a qué hora. Algunas personas que usan insulina regular o de acción prolongada, la toman entre 15 y 30 minutos antes de comer. Las que utilizan insulina lispro, la toman justo antes de comer.

La insulina de acción rápida —lispro— actua rapidísimo. Entre los cinco y los 15 minutos ya está funcionando y dura hasta cuatro horas en el organismo. La de acción corta tarda 30 minutos en hacer efecto pero puede durar hasta ocho horas. La de acción intermedia tarda hasta tres horas en reaccionar, pero su presencia en el cuerpo perdura 24 horas. De acción prolongada, tarda seis horas; pero dura 28 horas. Hay también insulina mezclada que actúa en 30 minutos y dura de 16 a 24 horas.

Si te aplicas demasiada insulina, tu nivel de azúcar en la sangre bajará demasiado y puede derivar en hipoglicemia. Puede que te sientas fastidiado, más cansado que de costumbre, confundido y débil.  También es posible que sudes más. En los casos graves, puedes desmayarte o hasta convulsionarte. En estos casos, tu doctor puede sugerirte que comas algo.

La gestión de la dieta es una parte importante del tratamiento de la diabetes. No se cura con sólo una dieta, pero al menos se puede controlar... Algunas sugerencias:

Todas las verduras amargas son excelentes para reducir el nivel de azúcar en la sangre.

Los alimentos ácidos, ricos en vitamina C, son también muy buenos para la diabetes.

Reduce tu consumo de grasa. No frías los alimentos. Prueba otras opciones. Hornear, asar, cocer al vapor, marinar.

 Las carnes rojas contienen más ácidos grasos que las blancas. Evita la de oveja, cerdo y res. El pollo y los mariscos están perfecto. Insiste en los cortes magros.

Las restricciones dietéticas son tan graves que puede conducir a traumas sicológicos y hacer que la enfermedad sea insoportable. La gestión de la dieta necesaria para mantener la enfermedad controlada y asegurarte de que tu vida sea larga y saludable.

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