El Censo y el papel del sistema financiero
La encuesta muestra que un porcentaje mayor de la población tienen acceso a la banca.
El 12 de marzo publiqué una columna que se llamó: “Te cuento más de lo que nos contaron en la radio” donde comentaba sobre algunos de los resultados del Censo. Una de mis conclusiones era que el sistema financiero fue pieza importante en coadyuvar a que más familias tengan vivienda (crédito hipotecario) y mejor equipamiento en ellas (crédito al consumo).
La historia anterior es consistente con datos de encuestas que muestran un aumento en el porcentaje de la población que tiene acceso a servicios financieros. Sin embargo, un análisis más profundo revela que hay mucho potencial para mejorar, especialmente en los segmentos de menores ingresos. Es deseable que la población tenga una cobertura integral de sus necesidades financieras en el sector formal.
Una relación financiera integral es la que satisface las diferentes necesidades de las personas: primero, mantener sus ahorros; segundo, pedir prestado; tercero, hacer transacciones de cobros y pagos; y, cuarto, cubrir algunos riesgos catastróficos como la muerte de un familiar.
El ahorro es el servicio que mayor proporción de la población contrata (48% es usuaria).
Además, de los que sólo tienen un servicio, la mayoría es con el que cuentan, es decir, es la puerta de entrada al sistema financiero formal.
En el caso del crédito, la historia es mas compleja. El porcentaje de uso (27% de la población) es mucho menor que el del producto de captación. La diferencia se debe a costos de transacción: contratar una cuenta de ahorro es sencillo (existe una cuenta con transaccionalidad menor a dos mil UDIS que tiene requisitos muy simples), sin embargo, cuando alguien quiere pedirle dinero prestado al banco debe cumplir con bastantes requisitos como llenar formatos, entregar documentación soporte, ir varias veces al banco y esperar una respuesta.
Cuando la gente necesita el dinero rápido o le falta algún documento el sistema formal no se adecua a su situación y es mas fácil recurrir al sector informal.
Hay evidencia del bajo uso de medios de pago electrónico. Una encuesta muestra que para compra de comida más de 90% de las transacciones se hace en efectivo y para compra de electrodomésticos más del 80 por ciento. Aunque un porcentaje importante de la población tiene una cuenta de ahorro con tarjeta de débito ésta se usa poco como medio de pago.
Para cubrir riesgos catastróficos los incentivos son diferentes por producto. En el seguro de gastos médicos la penetración es baja porque el incentivo está a no contratarlo. Los programas asistenciales del gobierno que buscan la cobertura universal de salud (Seguro Popular) inducen este comportamiento. Sin embargo, el ramo de microseguros de vida, donde no hay un programa social, ha sido una historia de éxito. Ejemplo de este fenómeno es el caso Compartamos que en su informe anual 2009 muestra que otorgó en ese año mas de un millón trescientas cincuenta mil pólizas.
Este análisis deja ver que a pesar de lo que se ha avanzado y los efectos de la inclusión financiera que se reflejan en los datos del Censo hay muchos aspectos por resolver: servicios que no se contratan por la poca educación financiera, servicios que no se contratan por problemas de incentivos y servicios que no se contratan porque los costos de adquisición son altos.
* Director general del FUNDEF y profesor del ITAM
