Difícil coyuntura de los mercados
- La catástrofe en Japón parece haber mandado a un segundo término la situación imperante en África del Norte y Oriente Medio y su impacto sobre los precios del petróleo.
La crisis en Japón, agravada por el temor de un desastre nuclear, recrudeció la aversión de los inversionistas a las inversiones de riesgo. Encabezadas por Japón, las bolsas de valores del mundo presentaron fuertes descensos en los dos primeros días de la semana pasada. Posteriormente, cuando se esperaba una posible reanimación de los mercados, luego de que el Nikkei experimentara a mediados de semana un rebote técnico, cifras en Estados Unidos sobre los inicios de casas e inflación, ambas de febrero, enfriaron nuevamente el débil ánimo de los inversores (las primeras cayeron 22.5% y la segunda fue de 1.6%). El jueves pasado los mercados reportaron un alza, sin que ello sea el preludio de un cambio de la actual tendencia de baja de corto plazo.
La coyuntura en Japón parece haber mandado a un segundo término la situación imperante en África del Norte y Oriente Medio y su impacto sobre los precios del petróleo, algo que no debiera soslayarse (el jueves pasado el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el uso de “todas las medidas necesarias” para proteger a la población civil de las fuerzas de Muammar Gaddafi). Una vez que la situación en Japón tienda a estabilizarse e inicie un proceso de reconstrucción, los precios del crudo podrían volver a elevarse si la problemática en esa región tiende a agravarse. De acuerdo con algunos analistas, mientras que los precios del crudo no rebasen los 125 dólares por barril se podría evitar una desaceleración de la actividad económica, particularmente en Estados Unidos; aunque no ha ocurrido, no se descarta si las tensiones políticas contaminan a los principales países productores como Arabia Saudita y Emiratos Árabes.
Sin embargo, si la situación en estos países se estabiliza y tiende a normalizarse, lo que creemos que puede ocurrir, cabría pensar en un regreso moderado de los precios del crudo, en una mejoría del ánimo de los consumidores e inversionistas y en una continuada expansión de la actividad económica. A ello se sumaría, en el caso de Japón, el inicio de un periodo de reconstrucción que podría alentar, para ese país y otros de la región, un mayor crecimiento económico. Las últimas estimaciones refieren cifras para la reconstrucción de hasta 200 mil millones de dólares, lo que representaría en relación al PIB de ese país un 3.0%.
Un cambio del entorno global en esta dirección debiera alentar una recuperación de los mercados accionarios en buena parte de lo que resta del año. Para México, el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa podría alcanzar en algún momento de 2011 los 43,800 puntos, lo que implicaría en términos anuales un rendimiento del 14%.
En este escenario, optimista en las circunstancias actuales, los bancos centrales comenzarían a plantearse el retiro gradual de estímulos con el propósito de evitar el riesgo de presiones inflacionarias futuras (algunos emergentes iniciaron con este proceso, no sin problemas asociados a flujos de capital y apreciación de los tipos de cambio); por lo pronto el Banco Central Europeo amenazó con iniciar un alza de tasas a partir de abril, lo que podría aplazarse por la situación en Japón. Más tarde, de seguir fortaleciéndose el crecimiento de la economía de Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) haría lo propio, aunque la mayoría de las previsiones sitúan el alza hasta el primer trimestre del próximo año. México no se quedaría atrás, pudiendo inclusive elevar la tasa objetivo antes que el Fed.
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