Refinería Bicentenario-Tula II
El presupuesto destinado a la refinería equivale a seis grandes proyectos hidroeléctricos de multifunciones en el sureste o al 65% del Plan Hidráulico Noroeste Siglo XXI.
El gobierno federal al preferir la riqueza basada en el dinero y su acumulación, obtenido mediante el intercambio de valiosos recursos —como el petróleo— por divisas de papel, aunado a que organismos como la Secretaría de Energía y Pemex son dirigidos por expertos-teóricos economistas, en lugar de funcionarios-ingenieros con altos conocimientos y experiencia en el sector energético, conducen a tan estratégicas instituciones a su quebranto técnico. La cíclica solución oficial es mover-reemplazar directivos alrededor de las mismas dependencias federales, soslayándose la línea de responsabilidad de los servidores públicos en detrimento y malversación del patrimonio nacional.
La proclama oficial para construir una Refinería en Tula, Hidalgo, para procesar 250 mil barriles diarios de petróleo crudo (50 mil barriles menos de lo original) con costo de 9.2 giga-dólares se traduce en una decisión gravosa y a destiempo. Significa, el presupuesto de la refinería equivale a seis grandes proyectos hidroeléctricos de multifunciones en el sureste; más del 30% del Sistema TzenValle-Monterrey-Golfo Norte proyectado para alcanzar un alto grado de desarrollo en el noreste o al 65% del Plan Hidráulico Noroeste Siglo XXI. Estos sistemas de infraestructura alternos están conceptuados para generar infinidad de empleos útiles en oposición a las actividades ilícitas, restaurar la autosuficiencia de alimentos, producir abundante energía renovable, dotar de agua a grandes ciudades, controlar inundaciones, fomentar el turismo y la navegación.
Además, este exagerado egreso se anuncia en una época donde los principales yacimientos se agotan (según información pública las reservas de hidrocarburos alcanzarán sólo para cuatro años), los equipos de refinación y electromecánicos son importados, la instalación lo realizará personal extranjero. Implica, al ubicarse en una región con creciente escasez de agua, es previsible que el balance energético entre los productos refinados y el abasto de petróleo sea igual e inclusive negativo. Si México a mediano plazo se convierte de exportador a importador de petróleo, los consumos de energía de bombeo, el almacenamiento, el transporte y la distribución, incidirán de manera importante y permanente en este desequilibrio energético-económico.
Desde 1983, cuando el país disponía de abundantes reservas de petróleo, recomendé sitios bien conceptuados y planificados para instalar eficientes y productivos Centros Energéticos formados por refinerías, centrales termoeléctricas e industrias petroquímicas. La intención fundamental: Dejar de mercantilizar petróleo; procesar y optimizar la conversión de los hidrocarburos; generar trabajo, riqueza e impuestos en México. Al relegarse esta importante propuesta la decisión oficial involucra:
1) En el Valle del Mezquital, al ampliarse con nuevos complejos industriales para la transformación-tratamiento de petróleo, la demanda y el consumo de agua aumentarán sustancialmente.
2) Las cuantiosas inversiones energéticas y de capital tendrán una participación y utilidad restringida —excepto durante los procesos de construcción— una vez iniciada su operación y durante toda la vida útil. Más que un productivo y competitivo negocio para México, la nueva refinería evolucionará a una creciente e insostenible deuda pública.
3) Esos sitios se eligieron después de efectuados varios foros (más políticos que técnicos), análisis, exposiciones y reuniones. La vaguedad y pérdida de tiempo persisten por la versatilidad oficial.
4) Es necesario reiterar que todo proyecto de infraestructura, centro industrial o instalación energética debe evaluarse en términos de la energía empleada, transformada y producida; no en costos-presupuestos, tasas internas de retorno y dividendos monetarios. La relación riesgo/beneficio/costo debe ser en conceptos energéticos, más que en teorías económicas.
Ante este panorama de contradicción, resulta oportuno reconsiderar la construcción en México de los modernos Centros Energéticos (https://blog.friasgroup.com/centros-energeticos-refinerias-centrales-termoelectricas-y-plantas-petroquimicas/), los cuales preferentemente se localizan en los litorales como: Punta El Morro, Veracruz; Rancho de Piedra, Tamaulipas; Litigu, Nayarit; Potosí–Zihuatanejo, Guerrero e Isla Tiburón, Sonora a fin de utilizar agua marina en los ciclos de enfriamiento y facilitar el eventual abastecimiento de petróleo importado. Algunos de estos lugares podrían destinarse para instalar plantas nucleares.
De ahí que la publicitada Refinería Bicentenario tiende a ser una obra pública onerosa y de limitada producción-participación. De ser así: a) ¿Quiénes asumirán la responsabilidades en el gobierno federal: Sener, Pemex..?; b) ¿Los recursos económicos programados en qué se aplican y cómo se restablecerá el trabajo y la tranquilidad regional?; c) ¿Los mexicanos seguirán cubriendo excesivos costos por consumir combustibles importados y asumir las consecuencias por falta de empleo y seguridad?; d) ¿El petróleo continuará intercambiándose por divisas de papel en lugar de aprovechar tan estratégico recurso para impulsar el progreso nacional?
*Proyecto de País
