Sistema financiero y el desarrollo económico
-Los grandes perdedores de tener un sector desarrollado son las clases menos favorecidas.
Cuando analizamos las variables que miden el desarrollo de nuestro sistema financiero mexicano nos encontramos con una situación poco satisfactoria. Por ejemplo, el nivel de crédito a Producto Interno Bruto (PIB) de 25.2% es muy bajo. Ligeramente superior a países como Angola, Perú y Senegal. aunque ligeramente inferior a Kenia, Indonesia y Ecuador. Pero, ¿cuáles son los costos y consecuencias de un sector financiero poco desarrollado?
Economistas han documentado algunos de estos costos relacionándolos con un menor crecimiento de la economía y un menor nivel de producto per cápita. Es decir, si bien no hay un costo directo sí hay un costo relevante en términos de oportunidades perdidas.
El financiamiento no crea las oportunidades, éstas las generan los empresarios del sector real. El financiamiento permite hacer reales las ideas y oportunidades que se identificaron. Cuando hay esquemas de financiamiento adecuados se construyen carreteras y hospitales y se financian nuevos proyectos. En un sistema financiero poco desarrollado, decisiones del sector financiero afectan a los individuos en temas como quién puede emprender un negocio o quién puede pagar para tener una mejor educación.
El desarrollo del sistema financiero define hasta qué punto las oportunidades de los individuos están limitadas o no por la riqueza de la familia, su nivel socio-económico y sus relaciones políticas. Los grandes perdedores de no tener un sistema financiero desarrollado son las clases menos favorecidas.
En industrias bien establecidas y maduras, las necesidades de financiamiento son menores que en industrias nuevas o en expansión y por lo tanto el impacto de tener financiamiento disponible es menor. Este segundo grupo de empresas son las que se ven limitadas por no tener un sistema desarrollado.
¿Cuál es la función del Estado en este proceso de desarrollo del sistema financiero? Proveer de la infraestructura relevante y una reglamentación moderna de la actividad. Por ejemplo, un buen Estado de derecho, es decir tener leyes que protejan de manera adecuada los derechos de propiedad, esquemas que faciliten las relaciones contractuales y mecanismos adecuados para hacer cumplir las leyes.
Existen muchas circunstancias que han afectado negativamente el desempeño de nuestro sistema financiero. Una crisis bancaria que llevo el nivel de crédito a PIB de 33% en 1994 Y a 14% en 1999 y un periodo de banca nacionalizada (a partir de 1982) donde los incentivos del accionista-gobierno fueron a limitar la inversión para dar un mejor servicio al cliente. Hoy están las condiciones de solvencia de las instituciones para favorecer una evolución razonable de los indicadores de actividad e infraestructura financiera y mejorar el nivel de desarrollo de nuestro sistema.
Estas ideas no se deben leer como la necesidad de prestar de manera indiscriminada sino entender los beneficios de un mayor nivel de intermediación financiera. Acciones encaminadas al desarrollo del sistema financiero ayudarán a financiar muchos proyectos, y el mayor beneficio será convertir el sistema en un nivelador de oportunidades.
