La economía mexicana en 2010
- El crédito bancario siguió estancado, limitando las posibilidades de un crecimiento mayor.
En los primeros meses de 2010 la economía mundial siguió recuperándose, aunque con marcadas diferencias entre las distintas regiones y países: Mientras que las economías emergentes lo hacían a un ritmo vigoroso, en particular las de la región Asia-Pacífico, las avanzadas reportaban un ritmo de expansión moderado. Las primeras se vieron impulsadas por la recuperación de los flujos de comercio internacional, por cuantiosas entradas de capital y una mayor demanda de materias primas.
Por su parte, las economías avanzadas mostraron una continuada dependencia de las políticas macroeconómicas de estímulo. Fincaron su expansión en el crecimiento de sus exportaciones netas y en la reconstitución de sus niveles de inventarios. El crédito bancario siguió estancado, limitando las posibilidades de un crecimiento económico mayor.
A mediados de año se observó una moderación en el crecimiento de la economía global, en particular de las economías avanzadas, lo que resultó de la debilidad de los mercados internos. En el caso de Estados Unidos, la elevada tasa de desempleo y el proceso de desendeudamiento de las familias, limitaron el gasto de los consumidores. Contra lo esperado, la desaceleración fue moderada. En la última parte del año la economía mostró síntomas de mayor fortaleza.
Se estima que la economía de EU creció en el año a una tasa anual promedio de 2.5 por ciento, una cifra poco satisfactoria si se considera su efecto limitado sobre las condiciones del mercado laboral. La tasa de desempleo cerró en 9.4 por ciento.
En México, el PIB creció a una tasa anual promedio de 5.3 por ciento. El dinamismo de la economía obedeció en buena medida al desempeño positivo de la producción industrial de EU, al favorecer mayores niveles de exportaciones de productos mexicanos, en particular de bienes manufacturados.
La inflación no presentó mayores presiones: La general terminó en 4.40 por ciento, en tanto que la subyacente, que excluye a los precios de los productos agropecuarios y administrados y concertados del sector público, concluyó en diciembre en 3.61 por ciento, reportando una moderada tendencia de baja a lo largo del año.
La tasa de interés de fondeo interbancario se mantuvo estable en 4.50 por ciento y las de largo plazo fueron volátiles, afectadas por la difícil situación fiscal y de deuda de algunos países de Europa y la expectativa de un creciente déficit fiscal en EU.
El tipo de cambio también se vio volátil; sin embargo, cerró 2010 en 12.35 pesos por dólar, esto es una apreciación nominal de 5.5 por ciento con relación a su nivel de diciembre de 2009.
La excesiva liquidez en los mercados y la saludable situación de la generalidad de las empresas en México y el exterior propiciaron, con excepciones, una evolución favorable de los mercados accionarios. En el año, la BMV reportó una ganancia de 20 por ciento (27% en dólares).
La disciplina fiscal y un manejo prudente de la política monetaria coadyuvaron a mantener un clima de estabilidad macroeconómica y a una percepción favorable del país por parte de inversionistas extranjeros.
Desafortunadamente no se reportaron avances en el frente de los cambios estructurales requeridos para favorecer un ambiente de mayor competencia y productividad y en consecuencia más crecimiento económico.
Uno de los temores al iniciar el año, como el efecto sobre el crecimiento que podría tener el retiro de los estímulos fiscales y monetarios en las economías avanzadas y posibles condiciones más restrictivas en los mercados de deuda por la problemática de algunos países europeos, no se materializaron. Los estímulos siguieron y se espera se mantengan en 2011. Los mercados discriminaron en favor de países como México, con fundamentos macroeconómicos sólidos.
