Rimbaud y El barco ebrio
Para Rimbaud la poesía era ensí misma algo natural que por
Me había propuesto referirme en este artículo a la justicia social como aspiración a crear un régimen de equidad y justicia para todos los ciudadanos, sin desigualdad ni privilegios. Pero como de eso estamos lejos, no sólo en México sino en el mundo, con la esperanza de poder comentar logros positivos, dejo el tema para otra remesa y me centro hoy en tratar de fomentar el gusto por la lectura, que en nuestro país tiene a la fecha uno de los niveles más bajos del mundo. Mientras en otras naciones cada ciudadano llega a leer hasta doce libros al año, en nuestro México sólo se lee uno. O ninguno.
Porque considero que aquí, como en otros países, la cultura será tanto más sólida a nivel nacional e internacional al conocer lo que se escribe y lee en otras naciones, voy a insistir en Arthur Rimbaud (1854-1891), poeta francés cuya obra fue considerada como factor decisivo en los orígenes del surrealismo.
Juan Arturo Rimbaud, en perpetuo estado de rebeldía. A los 16 años abandona en Charleville su casa y su familia e inicia una vida de vagabundo, rebelde siempre. Antes del viaje a París le muestra a un amigo (Ernest Delahaye) un poema y le dice: "He aquí algo que he escrito para presentarlo cuando llegue". Le recita El barco ebrio. Añade: "Nada parecido ha sido antes escrito, ya lo sé".
Para Rimbaud la poesía era en sí misma algo natural que por "honradez" él se negaba a explotar y que abandonó por tener una conciencia diferente del mundo y de su propia realidad como persona.
Con el poema El barco ebrio, que envió a Verlaine, dio principio una relación gay entre los dos poetas que terminó para Verlaine en la cárcel por herir de un tiro a Rimbaud. En 1873 críticos y público dieron un frío recibimiento al célebre texto de RimbaudUna temporada en el infierno, hoy considerado como obra maestra de la literatura mundial, y a los 19 años decidió dejar de escribir. Viajó por Europa y África y se dedicó a diferentes tráficos, entre ellos, el de las armas.
A El barco ebrio y su autor me referí en algún artículo para Excélsior, pero vuelvo al tema porque en noviembre pasado impartí un seminario en la Secretaría de Educación Pública y me di cuenta de los progresos en cultura que no pensé tuvieran, pero mostraron, empleados de niveles medios. Logros relevantes, también en el nivel de educación de alumnos y maestros, han sido posibles durante la administración de Alonso Lujambio.
Vuelvo a El barco ebrio porque en honor de Rimbaud di este título a una de las cuatro obras cortas contenidas en mi pieza Una mujer, dos hombres y un balazo, que forma parte de varias antologías, entre ellas, el libro Antología de Teatro, Voz Viva de México, con fragmentos de textos y voz de la autora, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México en 2002.
Resumo: El Alga y el Líquen, madre e hijo que tienen relaciones incestuosas y de los cuales solamente se ven cabezas y manos en movimiento, están incrustados en una roca del mar. Del texto del Líquen declarándole su amor al Alga reproduzco un fragmento: "Quiero hacer el amor contigo a la luz de la luna dorada y ardiente, sobre la hierba donde copulan los escarabajos, mientras en el cuarto de al lado Einstein está ocupado en resolver su teoría de la relatividad. Quiero a Newton y su manzana y la Constitución Federal de Washington para ponerlas a tus pies (.) Quiero cenar esta noche contigo una rebanada de pan negro con queso crema. Y ésta es la declaración de amor de tu esposo, el más enamorado".
En la presentación del libro leyó magistralmente el texto completo mi compañero en Excélsior, Marcelino Perelló. Ocho años después en Excélsior seguimos siendo compañeros. Con mi admiración de antes y de ahora, Marcelino, te vuelvo a dar las gracias.
