Este es un México distinto

Recuerdo con claridad cuando empezaba en esta actividad, lo difícil y complicado que era emitir una crítica al gobierno.

Francisco Zea

Francisco Zea

Línea estratégica

Me queda claro que hoy estamos viviendo en un México distinto. Recuerdo con claridad cuando empezaba en esta actividad, la cual con rapidez se convirtió en pasión, lo difícil y complicado que era emitir una crítica en contra del gobierno. Incluso representaba un problema entrevistar al candidato del partido oficial. Una entrevista con Francisco Labastida tenía que pasar por la autorización del jefe. Las preguntas tenían que ser autorizadas y el tono tenía que ser amable con la amenaza de que no me podía “pasar de lanza” ni tantito. Recibí regaños, llamadas de atención y amenazas al por mayor.

Después en otros caminos la crítica era exigida, pero siempre y cuando sirviera a los intereses del dueño. Sus amigos, aliados y socios eran defendidos a capa y espada. Siempre y cuando los presupuestos de publicidad fluyeran adecuadamente. Por supuesto, las cosas eran manejadas con tan poca inteligencia y tacto que la credibilidad periodística y editorial de la empresa se ponía en entredicho.

Recuerdo puntualmente, alguna vez, criticando al entonces jefe de Policía, Marcelo Ebrard, por su falta de aparición en la ciudad y en los medios, el reclamo airado de su entonces también director de Comunicación, Fernando Valdez. Yo decía que Ebrad estaba dormido con su mameluco amarillo perredista, mientras la ciudad ardía. Valdez me reclamó que no estaba dormido, a lo que yo le dije: “Pues estará durmiendo”. Fernando me contestó: “Eso es lo mismo”. Cayó en la trampa y le receté lo que en su momento Camilo José Cela recetó al presidente del Parlamento Español cuando le reclamó que estaba en su curul dormido y éste respondió: “No es lo mismo estar dormido que durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que jodiendo”. La llamada terminó mal, pues el funcionario a gritos me advirtió que no permitiría que dijera eso de su jefe. Corté la llamada, pues no estaba dispuesto a dejar que ningún funcionario me instruyera qué podía decir y a quién podía criticar.

El incidente siguió y nos enfrentamos en la oficina del dueño. A pesar de todo, fui defendido por el concesionario, no obstante una amenaza del funcionario y una recomendación del empresario de que le bajara.

Al pasar el tiempo, hoy Fernando Valdez y un servidor somos amigos. Reconoció que al emitir mis críticas no tengo ninguna intención partidista y que siempre he dicho lo que pienso. Aunque en ocasiones me equivoque. Y yo reconozco que él se ha vuelto un funcionario objetivo y leal.

No tengo necesidad de “barbear” a mis jefes en mis columnas o los espacios que conduzco. Una amistad que tiene que ver más que con el trabajo, con un proyecto generacional, me permite tener una comunicación constante con ellos. Creemos en el mismo México, somos una generación que añoramos justicia, progreso, un lugar justo en el concierto de las naciones, desterrar la impunidad, que todo esto se traduzca también en una repartición más justa de la riqueza. No soy ingenuo, ellos tampoco. Esto es un negocio, pero que genera empleos y bienestar para miles. No obstante esto, nunca me han pedido complicidad de ideas, sólo lealtad. Confío en que hoy coexiste en este país una generación de mexicanos que tenemos la misma idea. Que poco a poco desterraremos y enterraremos a los políticos baratos, corruptos, abusivos y ladrones que tanto daño nos han hecho.

Por eso hoy me parecen patéticos individuos, directorsuchos de comunicación, que desde sus patéticos espacios de poder, a los que han llegado por la omisión de los partidos y los gobiernos que no investigan sus capacidades, complicidades y delitos familiares, que quieren crear la falsa ilusión de que controlan a los medios de comunicación. Habrá que investigar qué hacen sus hermanos, qué pasa con las máquinas que utilizan para sus obras. Y, sobre todo, cómo pueden hacer caer a sus jefes con aires de candidatos.

Feliz 2011. Aquí seguiremos pese a los políticos rateros y con renovadas ganas de construir un nuevo México.

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