La COP 16 y el bla,bla,bla
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se dijo preocupado por la falta de acuerdos para resolver el calentamiento global.

Leo Zuckermann
Juegos de poder
CANCÚN.— Este destino turístico está en ebullición. Es evidente que hay un evento "importante" en la plaza. Se siente en el ambiente. Se ve en las calles. Es la XVI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP 16) organizada por las Naciones Unidas (ONU). Participan los representantes de los gobiernos nacionales de 194 países. Alrededor de esta Conferencia también hay un sinfín de eventos organizados por asociaciones civiles, empresas y grupos altermundistas. Por todos lados hay charlas, paneles, manifestaciones, exhibiciones, etcétera.
Supongo que toda esta actividad es buena para la economía de Cancún. Aunque parte de estos costos los estamos pagando los contribuyentes mexicanos. Si entiendo bien, el gobierno de una nación asume los costos adicionales de llevar a cabo una conferencia de este tipo fuera de Nueva York, sede de la ONU.
Además estamos asumiendo costos como los de seguridad con impresionantes despliegues de la Policía Federal y de las Fuerzas Armadas por todo Cancún.
Los trabajos de la COP 16 comenzaron el lunes 29 de noviembre y terminarán hasta el jueves 9 de diciembre. Desde entonces comenzaron a llegar las representaciones diplomáticas de los países y de organismos internacionales. Junto con ellos, como suele suceder, arribó un ejército de burócratas, asesores, encargados de prensa, etcétera, etcétera.
Conforme se acercaba la reunión ministerial, donde participarán funcionarios de mayor jerarquía, se multiplicaron los ejércitos en cuestión. Por los pasillos de los hoteles de Cancún es frecuente observar a personajes caminando a gran velocidad rodeados de grupitos de personas que van recibiendo instrucciones. Supongo que han de ser muy importantes.
Igualito que el año pasado en Copenhague porque este tipo de conferencias sobre el cambio climático se realiza anualmente. Este año, para su fortuna, tocó una sede más paradisiaca. Yo me pregunto: ¿de verdad sirven este tipo de cumbres internacionales?
En defensa de su profesión, los diplomáticos dirán que sí. Que siempre es mejor que las naciones discutan, negocien y traten de llegar a acuerdo, en vez de soslayar los problemas. Nadie puede cuestionar esta verdad de Perogrullo. Sin embargo, también es cierto que estas cumbres internacionales son de mucho bla,bla,bla sin acuerdos concretos que contengan acciones específicas para resolver el problema.
El presidente Calderón, anfitrión del evento de este año, afirmó ayer que "ya no podemos esperar más" en el caso del calentamiento global. Que confía en que sí "habrá resultados positivos" en Cancún. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sonó más escéptico. Se dijo "profundamente preocupado" por la falta de acuerdos para resolver el calentamiento global. Sabe, como todos sospechamos, que en la COP 16 no habrá grandes resultados porque cada nación está defendiendo sus intereses. Sobre todo Estados Unidos y China que son los dos jugadores más importantes en este perverso juego del calentamiento global.
Todo indica, entonces, que habrá otras dos semanas de mucho bla,bla,bla de los gobiernos de 194 naciones. Un bla,bla,bla que espero deje mucho dinero de viáticos de otros países a los negocios de Cancún. ¡Venga, señores, a comer langosta, darse una escapadita a Xcaret y llevarse hartas botellas de tequila a sus amigos en casa! Saquen la billetera que México lo necesita. Luego comiencen a prepararse para la COP 17 que será el año que entra en Durban, Sudáfrica.
Como diría un clásico de la política mexicana: ¡nada como vivir dentro del presupuesto! Sobre todo cuando uno es diplomático y viaja por todo el mundo a practicar el bla,bla,bla.