Fiestas buchonas, la tendencia que emula los excesos de delincuentes

Estos eventos hacen referencia al estilo de vida de hombres y mujeres relacionados con el narcotráfico y algunos se han vuelto populares en redes sociales

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En Instagram hay más de 1,000 publicaciones relacionadas a "fiestas buchonas" y en TikTok algunos videos superan las 200,000 visualizaciones. Foto: Cuartoscuro

El poder experimentar un estilo de vida similar al de las mujeres relacionadas con el narcotráfico, con atributos físicos exagerados, vestimenta llamativa y artículos de lujo, inspiró a Bianca -quien pidió cambiar su identidad- a celebrar sus 28 años con una “fiesta buchona”. 

La dinámica de su evento la escogió porque la consideró un tema de moda así que buscó ropa y accesorios para crear un ambiente como el que se describe en series y películas e invitó a que sus amigos le siguieran la corriente.

“No es como que mi sueño siempre haya sido andar con un maleante o ser una muñeca de la mafia”, dice. 

“No me llama la atención el narcotráfico, sino la manera exótica en que las mujeres que pertenecen a ese medio se visten o se ven. Fue como una fiesta de disfraces, pero con una temática. Aparte, vivo en Sonora y aquí en el norte es muy común ver mujeres así”. 

Mientras hacía los preparativos encontró paquetes de decoración con adornos que simulaban cocaína o armas de alto calibre en negocios locales de fiestas, los cuales ya se le hacían exagerados. El día del evento, el patio de su casa se decoró con objetos brillantes y que hacían referencia a las narcofiestas.

“No los juzgo ni nada, solo no se me hace un buen camino por el cual irse porque el dinero fácil nunca dura. Aparte de que la mayoría no termina bien, pero también entiendo que hay lugares donde no hay universidades ni preparatorias, pero sí hay narcotraficantes y sicarios en camionetas grandes o viviendo con lujos”, puntualiza.

Aun cuando en el país se registraron cerca de 24,807 víctimas de homicidio por el crimen organizado en 2020, conforme datos de la firma Lantia Intelligence, los extravagantes eventos que hacen los narcotraficantes ahora son temática para cumpleaños, graduaciones o reuniones entre amigos. 

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Globos metálicos de color dorado, fajos de billetes de juguete, armas de plástico, piñatas que simulan ser botellas de alcohol y fotografías de reconocidos narcotraficantes componen los paquetes decorativos “Todo para tu fiesta buchona”, que ofrecen diferentes negocios a través de redes sociales. 

Estos incluyen decoraciones, mobiliario, mampara y cristalería, de acuerdo con organizadores de fiestas de este tipo consultados por Excélsior. En una fiesta sencilla, con al menos 30 invitados, los decorados de fondo van desde los 1,950 a 3,500 pesos, los adornos de mesa para todos los invitados en 1,050 pesos, aproximadamente. A ello se suma el costo por comida o recuerdos.

En el centro del país, en Hidalgo, Rodo también celebró sus 28 años con la temática de “fiesta buchona”. Buscó esta dinámica porque le gusta la gama de colores que generalmente se adopta: dorado, plateado y negro, así como la extravagancia de los accesorios en la vestimenta.

Considera que el momento más emocionante de su fiesta fue la decoración, el pastel, los billetes de juguete, las armas y los sombreros; sin embargo, el elemento que le hizo falta fue la música de banda, pues por el paso del huracán Grace en agosto pasado no pudo contratar a un conjunto.

“Me encantan las series de Netflix, soy súper fan de ellas y este año la temática fue tendencia y me animé a festejar así”, afirma, pero reservó su respuesta al ser cuestionado sobre su opinión respecto al narcotráfico en México.

Ambos jóvenes aseguran que la temática se ha vuelto una tendencia debido a que lo han visto en redes sociales con la etiqueta #fiestabuchona. En Instagram hay más de 1,000 publicaciones, entre fotos, videos y Reels, relacionados; en TikTok, donde también circulan clips cortos de estas celebraciones, algunas publicaciones superan las 200,000 visualizaciones.

La apropiación 

Que en las fiestas temáticas se retome el tema del narcotráfico o el estilo “buchón” tiene que ver con dos factores: admiración por lo que las personas ven en sus comunidades e historias ficticias o como una recreación sarcástica de los códigos de las narcofiestas reales, considera Jesús Rubio, profesor investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

En el primer caso los habitantes de algunas regiones en el país tienden a admirar a las figuras del narcotráfico a falta de mayores referentes en sus comunidades. Los niños y jóvenes, sobre todo, consideran su modo de vida como un tema aspiracional, por lo que tratan de imitar sus símbolos más relevantes para verse como alguien poderoso, aunque realmente no pertenezcan al narco o conozcan a alguien. 

“Tiene que ver con la apropiación de códigos, de conductas, costumbres y símbolos utilizados por el narcotráfico. La gente muchas veces ve a los narcotraficantes como ejemplo a seguir en pueblos y ciudades donde ellos son quienes tienen poder, dinero, autos, armas, mujeres y negocios”, asegura el también miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt. 

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De diciembre de 2018 a finales de agosto de 2021, 20,924 personas fueron detenidas en acciones contra el narcotráfico, mientras que la cantidad de dinero asegurada y puesta a disposición de las autoridades por el mismo ejercicio ascendió a 24.4 millones de dólares, reveló la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en el informe Operaciones contra el Narcotráfico.

En el mismo periodo se aseguraron 20,260 automóviles, 56 aeronaves, 18 embarcaciones, 15,533 armas de diferentes calibres y 1,065 granadas pertenecientes a grupos relacionados con el narcotráfico.

El especialista comenta que para el caso de las “fiestas buchonas” como sarcasmo va más por una tendencia de seguir lo que se ve en redes sociales para hacer una mofa de cómo visten los narcotraficantes exagerando sus códigos y alardeando como si se gastara mucho dinero, se trajera ropa de marca costosa o tuvieran joyas.

“Se retrata la figura de la persona valiente, que no tiene miedo, que hace valer su ley, alegre, bien vestida, con fajos de billetes, con los mejores autos, haciendo alarde de sus animales exóticos, mansiones, armas que poseen y viajes; también de exhibir a las mujeres como parte de sus propiedades, a las que sueles ver vestidas de forma exuberante al lado del que se hace pasar por el narcotraficante”, menciona.

Estos eventos responden a que el narcotráfico actualmente se percibe como una actividad económica adicional. Rubio expone que en el país se asume a las figuras de la delincuencia organizada como más poderosas que un científico o un político.

“La narcocultura es solo un reflejo de lo que pasa en México. Si en un país explota un volcán se van a escribir novelas o recrear películas sobre ese mismo volcán, así que si en un país el narcotráfico vive impunemente va a ocurrir lo mismo”, finaliza el especialista.

La figura “buchona”

Las llamadas “fiestas buchonas” hacen referencia al estilo de vida de hombres y mujeres relacionados con el narcotráfico. En general el término buchón suele utilizarse en los originarios de la sierra de Sinaloa que transformaron su forma de actuar y vestir con connotaciones violentas y rechazando las expresiones rurales.

En el texto El buchón: ¿una imagen juvenil o una expresión cultural y urbana de Sinaloa?, Ramón Alvarado cita que “se le conoce como buchón a los que se distinguen por las manifestaciones faraónicas o de exaltación en el vestir, en el consumo (carros, motos, yates, casas), en la prepotencia por la forma de actuar, en el gasto fácil del dinero y en la creencia de que el éxito se consigue a través de la violencia”.

El término se extiende a las mujeres que también participan en grupos delictivos, mismas que adaptan su imagen corporal a los requerimientos y gustos de los narcotraficantes con los que se relacionan. Esto a través de ropa lujosa, joyas, cirugías estéticas y accesorios costosos.

A pesar de los lujos, dinero y poder que las rodea, las mujeres “buchonas” son vistas como cómplices y propiedad de los capos, por lo que quedan en medio de los enfrentamientos entre los mismos grupos delictivos o con las autoridades. En este contexto son víctimas de violencia y encarcelamiento.

Datos del Censo Nacional de Sistema Penitenciario Federal y Estatales revelan que al corte de 2020, 16.4% de mujeres privadas de la libertad en centros penitenciarios federales lo está por delitos relacionados con narcóticos y narcomenudeo, mientras que 21.3% por delitos de delincuencia organizada.

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