Los precursores de los memes
La caricatura editorial en El Periódico de la Vida Nacional está presente desde su fundación y muchas veces han sido premonitorios de hechos relevantes
CIUDAD DE MÉXICO.
La primera caricatura que se publicó en Excélsior el 18 de marzo de 1917 fue premonitoria, como muchas desde entonces.
En la página 3 del día de la aparición inaugural de El Periódico de la Vida Nacional se publica la imagen de un hombre barbado, de largas piernas, con pantalón rayado, saco de frac, sombrero de copa alta estampado con estrellas. En la mano izquierda sostiene una jaula de donde sale volando la imagen del ave con que se representa la paz desde los tiempos bíblicos de Noé y sobre el piso hay un montón de rollos de papel.
El cartón tiene dos encabezados, el primero dice: “Actualidad extranjera en caricatura”, y abajo, el título de éste: “Lo inevitable” y un pie: “Tío Sam: ¡My God! Yo que creía que la jaula estaba segura”, fue prácticamente el anunció de lo que, 19 días después, el 6 de abril de 1917 pasó, Estados Unidos entró a la Gran Guerra, o Primera Guerra Mundial.
Desde el arranque de Excélsior, los cartones editoriales han sido una parte medular de la historia del diario, que ha llegado a los 100 años de vida.
El trazo mordaz, la caricaturización de determinada situación, la crítica severa, el humor, análisis y la proyección, son características que los cartonistas que han trabajado en Excélsior dejaron en sus páginas, como una galería de la ironía.
La información publicada en las páginas de El Periódico de la Vida Nacional ha sido ilustrada, con las caricaturas editoriales de autores como Ernesto García Cabral, mejor conocido como El Chango García Cabral, Abel Quezada, Rafael Freyre, Oswaldo Sagástegui, Marino, Luis Xavier, José Luis y Luis de la Torre, artista que actualmente está en la plantilla de moneros de Excélsior.
Desde 1918, García Cabral era estrella en Excélsior. En ejemplares de 1920, por ejemplo, aparecen los cartones de este artista veracruzano en la página 3 del diario donde se publicaban los editoriales y las crónicas.
El 12 de octubre de 1920, El Chango García Cabral publicó el cartón titulado “¡Algunos médicos!”, donde aparece la figura de un hombre con bata, precisamente como de un médico y frente a él un individuo con una prótesis de palo en la pierna izquierda y como píe el texto: “Conque... a ver ¿en qué pie tiene usted la reuma?”
“El fuero rateril”, es el título del cartón firmado por García Cabral el 20 de octubre de 1920. En este dibujo aparecen tres personajes: un policía, un ciudadano de sombrero que sujeta por un hombro y de los cabellos a otro que es un supuesto delincuente que lleva al cinto un puñal y entre las manos un reloj de cadena y en la otra algo más. Entonces, el civil le dice al policía: “¡Vecino! Condúzcame este ratero canalla a la inspección” y el policía responde: “¡Con “osté” es con “quen” voy a arriar por difamador y “argiiendero”!
Abel Quezada, caricaturista que hizo leyenda en Excélsior con su personaje El Tapado –en referencia al sustituto del Presidente de México en funciones–, publicó miles de cartones aquí. En 1976, junto con los periodistas que encabezaba Julio Scherer García dejó este diario. Pero en 1989, cuando decidió retirarse se reconcilió. En marzo de ese año, después de una entrevista con Miguel Reyes Razo, de Excélsior donde Quezada anunció, “ya no voy hacer más cartones”, en el mismo sitio que ocupó por años en las páginas editoriales se publicó una serie de seis cartones como despedida.
“El último”, titulado así y publicado el 1 de abril de 1989, presentó a los personajes de sus cartones: El Charro Matías, Don Gastón Billetes, El Perro Solovino, La Caritativa Dama de Las Lomas, El Abominable Hombre de las Nieves, y el de Los Tacos, El Campesino, El Periodista, El Policía, El Antiguo Político del PRI y El Tapado.
Como despedida, Abel Quezada escribió al pie del cartón: “Se despiden de ustedes con amor. A los diarios Excélsior, Novedades, Esto, Ovaciones y Cine Mundial, que nos publicaron, a los que ahora publican esta despedida, nuestra gratitud de todos, solo nos quedan hermosos recuerdos”.
Oswaldo Sagástegui es otro de los cartonistas que hizo época en El Periódico de la Vida Nacional. El 8 de julio de 1996, es decir hace 21 años publicó un cartón donde aparece un hombre barbado, que supuestamente es el representante de las “bases del PRD” recostado sobre una roca, mientras ve hacia arriba y en una nube que dice “líderes del PRD”, dos sujetos se pelean con todo.
Otro de esos cartones de Oswaldo está fechado el 13 de noviembre de 1995. En éste se repiten 12 caritas del mismo mono, con tres leyendas distintas: “¡Sube el dólar!”, “¡Baja el dólar!” y “¡Sube el dólar!” y el título del cartón es “Así nos traen”.
Marino, hermano de Oswaldo fue quien por muchos años ocupó la página contigua a su pariente en las editoriales del diario. El 18 de octubre de 1978, Marino publicó un cartón que se tituló “Navidad adelantada”. En éste aparece un sujeto vestido como agente aduanal con un costal repleto de aparatos electrodomésticos y señala, “Gran golpe contra la fayuca, ayer en Tepito ordenado por el subsecretario de Hacienda, Lic. Reyes Retana”; y a bajo del hombre que lleva los enceres: “Ahora que nos digan dónde hacemos nuestras compras”.
Luis De la Torre, es un maestro de las artes que aún sigue trabajando para
Excélsior. Pero en sus cartones más antiguos publicados aquí, también les dio un sentido premonitorio, como el que abrió la tradición en estas páginas hace un siglo.
El 28 de noviembre de 1988 publicó un dibujo de lo que se supone es la Ciudad de México, llena de lo que sería humo negro, bajo el título, “En el límite”, y un globito con el texto: “Había una vez”. El 30 de enero de 1989, el cartón de De la Torre titulado “Mientras más lejos, mejor”, ilustra de un lado a un personaje con las características de un mexicano caricaturizado y de otro lado de un abismo, un Tío Sam que sujeta una rama con una mano en el extremo que saluda al mexicano.
Así como estos pocos ejemplos de los millones de cartones, en el archivo de Excélsior, están los cartones que han hecho época y que son, quizá los más acabados precursores de los memes que hoy en día abundan en las redes sociales.
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