Trump pide a varios países buques de guerra para mantener abierto el estrecho de Ormuz
Según el mandatario, países como China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido deberían desplegar fuerzas en la zona para evitar que el estrecho se convierta en una amenaza para el comercio internacional.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que “muchos países” enviarán buques de guerra al estrecho de Ormuz para garantizar que esta estratégica vía marítima permanezca “abierta y segura”, después de que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, anunciara el cierre del paso marítimo en medio de la escalada de tensiones en Oriente Próximo.
A través de su red social Truth Social, el mandatario estadounidense sostuvo que varias potencias afectadas por la interrupción del tránsito de petróleo podrían sumarse a una operación naval coordinada con Estados Unidos. Según Trump, países como China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido deberían desplegar fuerzas en la zona para evitar que el estrecho se convierta en una amenaza para el comercio internacional.
Es de esperar que estas naciones envíen buques a la región para que el estrecho de Ormuz deje de representar un riesgo provocado por una nación completamente descabezada”
escribió el presidente estadounidense en su mensaje, que forma parte de una serie de publicaciones en las que informa sobre el desarrollo de las operaciones militares en la región.

Trump aseguró además que Estados Unidos ya ha destruido “el 100 % de la capacidad militar de Irán”, aunque advirtió que Teherán todavía podría causar interrupciones en la navegación. Según explicó, incluso con sus capacidades debilitadas, Irán aún puede lanzar drones, colocar minas navales o disparar misiles de corto alcance contra embarcaciones que atraviesen la ruta marítima.
En ese contexto, el mandatario anunció que Estados Unidos continuará con bombardeos constantes contra posiciones iraníes si considera que la libertad de navegación está amenazada.
Mientras tanto, Estados Unidos bombardeará sin cesar la costa y hundirá continuamente barcos iraníes. De una forma u otra, pronto lograremos que el estrecho de Ormuz esté ABIERTO, SEGURO y LIBRE”, afirmó.
La situación en la región se ha agravado en los últimos días debido al cierre del estrecho, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial. Esta interrupción ha provocado un fuerte aumento en el precio del crudo, además de obligar a varios países del Golfo Pérsico a reducir o suspender temporalmente su producción energética.
Ante la crisis, la administración estadounidense ha tomado varias medidas simultáneas. La primera fue un ataque militar contra la isla de Jark, considerada el principal centro logístico del petróleo iraní.
Este enclave, ubicado en el norte del Golfo Pérsico y de menos de diez kilómetros de extensión, concentra más del 90% de las exportaciones petroleras de Irán, lo que la convierte en un objetivo estratégico.

Según el Comando Central de Estados Unidos, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un bombardeo de precisión a gran escala contra instalaciones militares en la isla, incluyendo almacenes de minas navales, búnkeres de misiles y otras posiciones defensivas.
En total, las autoridades estadounidenses aseguran haber atacado más de 90 objetivos militares, aunque afirmaron haber evitado dañar la infraestructura petrolera para no provocar un impacto aún mayor en el mercado energético mundial.
Trump calificó la operación como “uno de los bombardeos más potentes en la historia de Oriente Próximo”, y describió la isla de Jark como la “joya de la corona” del sistema energético iraní.
Además de los ataques militares, Washington anunció el despliegue de 2 mil 500 marines adicionales hacia la región, que se sumarán a los más de 50 mil efectivos estadounidenses ya presentes en Oriente Próximo. Los refuerzos viajarán a bordo de tres buques de guerra procedentes del Indo-Pacífico.
Pese a la presión militar, Irán reiteró este sábado que mantiene el control del estrecho de Ormuz y advirtió que cualquier intento de tránsito por parte de buques petroleros o comerciales vinculados a Estados Unidos y sus aliados será atacado. Mientras tanto, milicias proiraníes en Irak han intensificado sus ataques contra bases y objetivos estadounidenses, elevando el riesgo de una expansión del conflicto en toda la región.
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