Capturan en Bogotá a“Nairobi”, cabecilla del Tren de Aragua, confirma De la Espriella
Colombia capturó en Bogotá a Luis Saúl Pérez Nieto “Nairobi”, cabecilla del Tren de Aragua y hombre de confianza de “Niño Guerrero”; el presidente De la Espriella aseguró que continuará la persecución contra organizaciones criminales.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció la captura de Luis Saúl Pérez Nieto, conocido como alias “Páez” o “Nairobi”, en la localidad de Fontibón, al occidente de Bogotá. El detenido es señalado como uno de los principales líderes regionales del Tren de Aragua en Perú y presunto hombre de confianza de Héctor Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, histórico jefe de la organización criminal venezolana.
La operación se enmarca en las acciones de la Fuerza Pública contra estructuras del crimen organizado transnacional que intentan establecerse en territorio colombiano.
De acuerdo con las autoridades, Pérez Nieto estaría vinculado a la coordinación de extorsiones, tráfico internacional de armas, homicidios selectivos y narcotráfico a través de corredores estratégicos en Sur y Centroamérica.
Además, era requerido por autoridades de Estados Unidos por delitos relacionados con estas actividades criminales, lo que refuerza su perfil como uno de los cabecillas más peligrosos de la organización.
El presidente De la Espriella subrayó que Colombia no permitirá que organizaciones criminales encuentren refugio en el país:
Colombia no será refugio ni santuario de ningún criminal. Los vamos a perseguir, capturar y poner a disposición de la justicia, vengan de donde vengan”
El mandatario aseguró que la persecución contra integrantes del Tren de Aragua y otras estructuras delictivas continuará de manera sistemática.
Según la información oficial, el detenido era considerado pieza clave en la articulación de actividades ilícitas y mantenía comunicación directa con alias “Niño Guerrero”.
El origen del Tren de Aragua
El Tren de Aragua nació en 2014 dentro de la prisión de Tocorón, en el estado venezolano de Aragua, bajo el liderazgo de Héctor “El Niño” Guerrero y otros dos hombres. Desde sus primeros días, la organización se gestó en un entorno carcelario marcado por el hacinamiento y la violencia, donde los internos comenzaron a estructurarse en pandillas con jerarquías definidas.
Para 2017, el grupo ya era conocido como una “megabanda”, término acuñado por la prensa venezolana para describir organizaciones criminales de gran tamaño, sin precedentes en el país. El Tren de Aragua se consolidó como una de las estructuras más poderosas, expandiendo sus operaciones más allá de las cárceles.
Aunque el grupo también se dedicó al microtráfico de drogas, su principal fuente de ingresos ha sido la extorsión. Dentro de Tocorón, los líderes cobraban a los presos por comida, espacio y protección, acumulando enormes ganancias. Incluso llegaron a administrar negocios dentro de la prisión, como un club nocturno, lo que reflejaba el nivel de control que ejercían sobre el penal.
El crecimiento del Tren de Aragua estuvo directamente vinculado a las políticas de encarcelamiento masivo impulsadas primero por el expresidente Hugo Chávez y luego intensificadas bajo Nicolás Maduro. A partir de 2009, las tasas de encarcelamiento aumentaron y las redadas policiales en barrios marginados llenaron las cárceles de jóvenes pobres.
Los internos comenzaron a organizarse, fortaleciendo sus redes sociales y expandiendo sus negocios ilegales. La comunicación entre pandillas dentro y fuera de las prisiones permitió coordinar actividades como secuestros, extorsiones y tráfico de armas, consolidando la estructura criminal.
La capacidad del Tren de Aragua para articular operaciones desde las cárceles hacia las calles lo convirtió en un fenómeno regional. Su influencia se extendió a países vecinos, aprovechando corredores estratégicos para el narcotráfico y la trata de personas, lo que lo posicionó como una de las organizaciones criminales con mayor poder de Sudamérica.