Anuncian cierre del centro migratorio Alligator Alcatraz

Florida anunció el cierre del centro de detención migratoria Alligator Alcatraz, símbolo de la política de Trump, tras ejecutar casi 21,000 deportaciones.

Donald Trump durante su visita al centro de detención de Alligator Alcatraz. (AFP)
Donald Trump durante su visita al centro de detención de Alligator Alcatraz. (AFP)

El centro de detención migratoria Alligator Alcatraz, símbolo de la política de mano dura contra la inmigración durante la segunda presidencia de Donald Trump, dejará de operar tras haber ejecutado cerca de 21,000 deportaciones, confirmó este jueves el gobernador de Florida, Ron DeSantis, en una visita a las instalaciones ubicadas al oeste de Miami.

“Hoy no queda ningún detenido. Este lugar contribuyó a retirar de las calles a personas consideradas peligrosas y a sacarlas no solo de Florida, sino de Estados Unidos. Los internos que permanecían aquí continúan bajo custodia federal, mientras avanzan los trabajos de desmovilización”, declaró DeSantis.

Un centro marcado por la polémica

El proyecto surgió como parte de la estrategia de Trump para intensificar las deportaciones y ampliar la capacidad de detención de migrantes. La instalación se levantó en apenas ocho días bajo una declaración de emergencia estatal, lo que permitió contratar empresas sin licitación pública. El contrato más grande, por 78.5 millones de dólares, fue otorgado a la firma Critical Response Strategies, encargada de proveer personal y servicios operativos.

La ubicación elegida fue el Aeropuerto de Entrenamiento y Transición Dade-Collier, un espacio remoto a unos 80 kilómetros al oeste de Miami. El entorno natural, rodeado de fauna peligrosa y terreno implacable, fue considerado parte del diseño disuasorio: la idea era que cualquier intento de fuga se enfrentara a los caimanes y pitones de los pantanos.

El “Alligator Alcatraz” fue inaugurado oficialmente el 1 de julio de 2025 por Donald Trump, quien lo describió como una instalación rodeada de “fauna peligrosa y un terreno implacable”. El complejo cuenta con más de 200 cámaras de seguridad, ocho kilómetros de alambre de púas y una plantilla inicial de 400 agentes. Su capacidad inicial fue de 2 mil personas, con potencial para duplicarse hasta 5 mil camas.

El costo anual estimado para Florida es de 450 millones de dólares, parte de los cuales serían reembolsados por el Programa de Refugios y Servicios de FEMA. La Casa Blanca defendió la inversión como una “manera eficiente y de bajo costo” de llevar a cabo la mayor campaña de deportación masiva en la historia de Estados Unidos.

Desde su inauguración, el centro ha sido objeto de fuertes críticas. Activistas y familiares de migrantes lo calificaron como un “campo de concentración” y una “jaula para perros”, denunciando las condiciones severas y la falta de transparencia en los procesos legales. En julio de 2025, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció las primeras deportaciones desde el lugar, con vuelos que trasladaron a más de 100 detenidos sin especificar nacionalidades ni destinos.

Incluso se documentaron casos de migrantes mexicanos que, pese a haber pagado fianzas por infracciones menores, fueron enviados al centro sin cargos claros, lo que generó reclamos diplomáticos del gobierno de México y denuncias de trato discriminatorio.