Cálculos renales podrían tener por causa comunidades de bacterias, estudio
Nuevos estudios sugieren que los cálculos renales podrían formarse por comunidades de bacterias. La ciencia replantea su origen y prevención.

Los cálculos renales podrían tener por causa comunidades de bacterias que crecen en silencio, como ciudades microscópicas, dentro del riñón, cambiando por completo lo que creíamos saber sobre su origen.
Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) reveló que muchos de los cálculos renales más comunes contienen estructuras bacterianas organizadas, lo que sugiere que no siempre son simples acumulaciones minerales, sino formaciones biológicas complejas vinculadas a biofilms microbianos

¿Qué son los cálculos renales y por qué son tan comunes?
Los cálculos renales, también conocidos como piedras en el riñón, son masas sólidas que se forman cuando ciertas sustancias presentes en la orina —como calcio, oxalato o ácido úrico— se concentran y cristalizan. Durante décadas, la medicina los ha explicado como un problema puramente químico, asociado a deshidratación, dieta o predisposición genética.
Sin embargo, esta explicación comienza a quedarse corta. A pesar de cambios en la alimentación, aumento en el consumo de agua y tratamientos preventivos, millones de personas siguen formando cálculos de manera recurrente. Algo no cuadraba del todo.
Según una revisión científica disponible en PubMed Central, hasta el 50 % de los pacientes que desarrollan cálculos renales pueden experimentar recurrencias en menos de diez años, incluso siguiendo recomendaciones médicas estándar.

El hallazgo que lo cambia todo: bacterias dentro de las piedras
Investigaciones recientes han encontrado algo inquietante: biofilms bacterianos dentro de los cálculos renales más frecuentes, especialmente los de oxalato de calcio, que representan alrededor del 80 % de los casos.
Un reporte de GEN – Genetic Engineering & Biotechnology News explica que estos biofilms —comunidades de bacterias protegidas por una matriz viscosa— actúan como andamios biológicos donde los minerales se adhieren y crecen, capa tras capa, hasta formar una piedra sólida.
No es una infección clásica, visible o dolorosa desde el inicio. Es más bien una colonización silenciosa, persistente y difícil de erradicar.

¿Qué son los biofilms bacterianos y por qué importan?
Los biofilms son estructuras organizadas de bacterias que viven adheridas a superficies y se protegen entre sí mediante una matriz extracelular. Este mecanismo les permite resistir antibióticos, ataques del sistema inmune y cambios ambientales.
En el contexto renal, los biofilms crean un microambiente perfecto para que los cristales minerales se estabilicen y crezcan. Es como si las bacterias construyeran el esqueleto de la piedra.
Evidencia científica: lo que dice el estudio de PNAS
El estudio publicado en PNAS utilizó técnicas avanzadas de microscopía y análisis molecular para examinar cálculos renales extraídos de pacientes. Los investigadores identificaron componentes bacterianos, ADN microbiano y estructuras compatibles con biofilms en una gran proporción de muestras.
Lo más relevante es que estas bacterias no siempre eran patógenas “clásicas”. Muchas formaban parte de la microbiota urinaria, lo que sugiere que el problema no es solo la presencia de bacterias, sino su organización y persistencia en el tiempo.

Este hallazgo obliga a replantear la pregunta fundamental:
¿Qué bacterias están involucradas?
Aunque la investigación sigue en curso, se han identificado bacterias capaces de influir en el metabolismo del oxalato, el pH urinario y la nucleación de cristales. Algunas de ellas pueden alterar el equilibrio químico de la orina, favoreciendo la precipitación de sales minerales.
Un artículo destaca que se detectó un “componente bacteriano previamente desconocido” dentro de cálculos renales comunes, lo que refuerza la hipótesis de que la microbiología renal juega un papel clave en su formación.
¿Por qué esta teoría había pasado desapercibida?
Durante años, los cálculos se analizaron como objetos inertes. Las técnicas tradicionales destruían cualquier rastro biológico durante el procesamiento de las muestras. No fue sino hasta el uso de métodos más sofisticados que los científicos pudieron observar las estructuras bacterianas intactas.
Además, la idea de que una piedra pudiera tener un origen biológico desafiaba el paradigma médico establecido. A veces, la ciencia tarda en aceptar aquello que incomoda.

Implicaciones médicas: ¿cambia el tratamiento de los cálculos renales?
Si los cálculos renales están vinculados a biofilms bacterianos, el enfoque terapéutico podría transformarse radicalmente. Ya no bastaría con beber más agua o reducir ciertos alimentos.
En el futuro, podrían explorarse estrategias como:
- Terapias dirigidas al microbioma urinario
- Antibióticos específicos contra biofilms (con mucha cautela)
- Probióticos diseñados para prevenir la colonización dañina
- Nuevas técnicas de diagnóstico temprano
Sin embargo, los expertos subrayan que aún no es momento de automedicarse con antibióticos, ya que esto podría empeorar el problema o generar resistencia bacteriana.
¿Esto explica por qué los cálculos reaparecen?
La recurrencia es uno de los mayores enigmas de los cálculos renales. La hipótesis bacteriana ofrece una posible respuesta: si el biofilm persiste tras la eliminación de la piedra, puede volver a servir como núcleo para una nueva formación.
Esto coincide con observaciones clínicas recogidas en revisiones científicas, donde pacientes con cálculos recurrentes no presentan cambios significativos en dieta o metabolismo, pero sí episodios repetidos de formación de piedras.
¿Qué significa esto para la prevención?
Aunque la ciencia aún avanza, hay algunas conclusiones prudentes:
- La salud urinaria va más allá de minerales y líquidos.
- El microbioma —ese universo invisible— podría ser clave.
- La prevención futura podría incluir análisis bacterianos de la orina, no solo químicos.
La idea de que los cálculos renales podrían tener por causa comunidades de bacterias no solo redefine una enfermedad común; nos recuerda que el cuerpo humano es un ecosistema. A veces, lo que creemos inerte está vivo. Y lo que duele, empezó en silencio.
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