Estos son los países más conservadores en 2025

Ranking 2025 de países más conservadores según V-Dem, Freedom House y el State of World Liberty Index.

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Estos son los países más conservadores en 2025

En 2025, el debate sobre cuáles son los países más conservadores refleja un panorama global marcado por tensiones políticas, avances de partidos populistas de derecha en democracias consolidadas y el endurecimiento de regímenes autoritarios.

Los datos de instituciones como el índice V-Dem (Varieties of Democracy), Freedom House y el State of World Liberty Index permiten elaborar un mapa fiable sobre dónde se concentran los gobiernos y sociedades más apegados a posturas tradicionales, restricciones sociales y políticas, así como limitaciones a derechos individuales.

El conservadurismo, entendido como la preferencia por mantener estructuras tradicionales y resistir cambios sociales acelerados, no siempre equivale a autoritarismo. Sin embargo, en la práctica, muchos de los países con menor grado de libertades políticas y civiles figuran también como los más conservadores.

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¿Conservadurismo al alza?

En este análisis se cruzan indicadores cuantitativos y ejemplos recientes para comprender tanto los extremos autoritarios como los giros conservadores en democracias modernas.

Las metodologías para medir conservadurismo varían, pero algunas fuentes son clave.

El Índice de Democracia Liberal (LDI) de V-Dem de 2023 colocó a países como Corea del Norte, Eritrea, Myanmar, Afganistán, Nicaragua, China, Tayikistán, Bielorrusia, Turkmenistán y Sudán entre los menos democráticos y más conservadores.

El State of World Liberty Index 2025, que evalúa libertades individuales y económicas, señaló a Arabia Saudita como el país más conservador, mientras que Argentina fue el más progresista.

Por su parte, el reporte Freedom in the World 2025 de Freedom House identificó a Afganistán, Bielorrusia y Nicaragua entre los países con menor puntuación en libertades políticas y civiles.

El cruce de estos datos coincide en varios puntos: los países más conservadores son, en su mayoría, autoritarios, con fuertes controles sobre la vida social y política.

Así, Corea del Norte se mantiene como el caso más extremo, con un régimen cerrado y vertical.

Eritrea y Myanmar también figuran entre los más restrictivos, al igual que Afganistán, donde la imposición de normas religiosas limita las libertades de mujeres y minorías. Nicaragua, gobernada por Daniel Ortega, combina un discurso revolucionario con políticas fuertemente restrictivas y un sistema político controlado.

China, aunque con un modelo económico abierto en ciertos sectores, conserva un férreo control político del Partido Comunista, lo que lo convierte en un caso emblemático de conservadurismo político. Bielorrusia y Turkmenistán son ejemplos de autoritarismo heredado del modelo soviético, mientras que Sudán, con sus conflictos internos, refleja un sistema marcado por la represión.

Un caso particular es Arabia Saudita, país que lidera el ranking del State of World Liberty Index como el más conservador del mundo. Allí, la monarquía combina reformas económicas con un sistema social fuertemente regido por valores religiosos y restricciones en derechos humanos.

Aunque en los últimos años ha habido ciertas aperturas, el reino se mantiene como un ejemplo de conservadurismo estructural.

Conservadores sin dictaduras

El análisis no se limita a países autoritarios. En democracias avanzadas también se observa un auge de partidos y líderes conservadores.

En Alemania, el partido AfD ha consolidado cerca del 20 por ciento de apoyo popular, mientras que la CDU/CSU, bajo el liderazgo de Friedrich Merz, prepara un gobierno de corte más tradicional.

En Francia, el National Rally de Marine Le Pen encabeza encuestas con un discurso anti-inmigración y euroescéptico. En Reino Unido, Reform UK ha capitalizado el descontento ciudadano tras la crisis económica, impulsando un discurso conservador.

En Italia, la primera ministra Giorgia Meloni continúa reforzando una agenda nacionalista y conservadora, aunque mantiene un delicado equilibrio con la Unión Europea.

En Polonia, Karol Nawrocki, vinculado al partido Ley y Justicia (PiS), impulsa políticas conservadoras que afectan tanto a la política interior como a las relaciones con Europa.

Estos casos muestran que, incluso en democracias consolidadas, el conservadurismo gana terreno como respuesta a la globalización, las crisis migratorias y la percepción de pérdida de valores tradicionales.

Un fenómeno particular es el de Rusia, que en 2025 lanzó una visa “anti-woke” para atraer a conservadores occidentales descontentos con políticas liberales en sus países.

La propuesta refuerza la imagen de Rusia como un “refugio” para quienes buscan un marco más tradicional en cuestiones familiares y sociales. Este movimiento, más que económico, tiene un claro componente ideológico y de soft power.

¿EU es conservador?

En Estados Unidos, aunque no se ubica entre los países más conservadores según los índices globales, el clima político tras el regreso de Donald Trump a la presidencia refleja una marcada división.

Una encuesta de The FIRE muestra que los conservadores se sienten más optimistas sobre el futuro de la libertad de expresión, mientras que los liberales expresan mayor preocupación. Esto evidencia cómo el conservadurismo en EU se manifiesta más en el terreno político y cultural que en el institucional.

El panorama global demuestra que el conservadurismo no es uniforme. En algunos casos se asocia a regímenes autoritarios y restricciones severas, como en Corea del Norte, Eritrea, Afganistán o Arabia Saudita.

En otros, se expresa a través de partidos populistas y giros políticos dentro de democracias consolidadas, como ocurre en Europa y Estados Unidos.

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Incluso en regiones de América Latina, el conservadurismo emerge en debates sobre familia, migración y seguridad, aunque con menor impacto en índices internacionales.

En conclusión, los países más conservadores de 2025, según la evidencia de V-Dem, Freedom House y el State of World Liberty Index, son aquellos que limitan las libertades individuales, restringen derechos políticos y refuerzan estructuras sociales tradicionales.

A la par, democracias occidentales experimentan un resurgimiento conservador que, aunque distinto en naturaleza, forma parte de la misma tendencia global: la búsqueda de certezas en un mundo marcado por crisis, cambios acelerados y polarización política.

ORP