Adriana Barraza, con amor a la naturaleza; protagoniza la película ‘Mi amigo el pingüino’

La actriz mexicana protagoniza la película Mi amigo el pingüino, al lado del actor francés Jean Reno, basada en una historia real acerca de la amistad entre un ser humano y un ave marina. Ya está disponible en cartelera nacional

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Fotos: Cortesía Corazón Films.

Érase una vez un pescador brasileño llamado João Pereira de Souza, quien le salvó la vida a un pingüino de Magallanes en 2011 cuando estaba herido, desnutrido y cubierto de petróleo. El lazo entre ambos fue tan profundo, que el ave, a la que llamaron DinDim, volvió en cada migración a ver su amigo humano sin faltar a tal encuentro, durante casi una década.

A partir de esta historia real se gestó la película Mi amigo el pingüino, dirigida por David Schurmann y protagonizada por el actor francés Jean Reno, plenamente reconocido por sus protagónicos en El perfecto asesino y Los ríos de color púrpura, entre otros, y la actriz mexicana Adriana Barraza, quien fuera nominada al Oscar en 2007 como Mejor actriz de reparto por su trabajo en la película Babel, de Alejandro González Iñárritu.

La actual nominada al Emmy Internacional 2024 como Mejor actriz por la cinta El último vagón habló de su trabajo en Mi amigo el pingüino, ya disponible en cartelera nacional, al lado de Jean Reno y de los 10 pingüinos entrenados que dieron vida a DinDim.

Fue una experiencia hermosa haber trabajado con ellos. Jean Reno es un gran compañero, un gran conversador fuera del escenario, así que fue un placer haber trabajado con él.

Luego, haber trabajado con un pingüino, que en realidad no fue uno, sino con varios, fue una gran experiencia. Contar esta historia verdadera fue una gran experiencia. Saber que eso le pasó a alguien, para mí, verdaderamente, era así de ‘ay’.

Mi corazón palpitaba sólo de pensarlo y cuando conocí al verdadero João lo quería abrazar y, de hecho, lo hice, pensando que a ese ser humano le pasó esto. ¿No te parece tan lindo? Da la sensación de que tal vez te pueda pasar a ti algo tan milagroso como fue eso. Fue muy bonito haber podido contar esta historia y trabajar con todos ellos”, expresó Barraza en entrevista virtual con Excélsior.

En la película filmada en playa de Provetá, en la ciudad Isla Grande de Rio de Janeiro, la misma donde la historia real ocurrió, Barraza interpreta a la esposa de João, quien al inicio parece no estar de acuerdo en que el visitante se quede en casa hasta que comprende que es parte de la familia y también es conquistada por el pingüino.

Cuando se trabaja con animales, uno siempre debe tener respeto. Con los perros o los gatos, por ejemplo, no puedes acariciarlos; no es conveniente, porque se distraen y no le hacen caso a su entrenador, aunque uno quisiera abrazarlos, apapacharlos y jugar con ellos.

En este caso, teníamos que tener todo un protocolo, porque los pingüinos con los que trabajamos fueron rescatados y protegidos por el gobierno de Brasil. Así que había que tener respeto.

Cuando se tenían que acercar a la jaula de los pingüinos, todos teníamos que guardar un absoluto silencio y se limpiaba muy bien el piso para que no hubiera algún virus que pudiera infectarlos. Ya desde el momento en el que tienes que guardar silencio, ¡imagínate a todo el crew (equipo de filmación), callado! Desde ese momento comenzaba a haber una mística hermosa, un respeto hermoso por la naturaleza.

Llegaban, se les abría, teníamos que seguir en silencio y después tenías que aprender cómo tocar al pingüino, cómo levantarlo y dejarlo en el piso. Tiene un modo para que no los lastimes. También, cómo protegerse del pingüino, porque lo único que tienen ellos para protegerse es una agujita en su piquito, que es muy afilada y te puede sacar sangre. Son muy nobles”, señaló Barraza.

Tras la salida de los animales a escena había que comenzar a actuar y nuevamente lo importante era respetarlos.

Aunque dijeras ‘qué lindo, lo estoy abrazando’, también había que poner cara de ‘ay, me choca el pingüino’ (como parte de la ficción). ¡Fue adorable, una experiencia inigualable! Me tocó trabajar sólo con tres de los pingüinos y especialmente había uno que era de los más chiquitos, suave y de carácter más lindo, porque los más fuertes eran los que salían al mar.

Cada uno tenía su tarea de actuación y fueron diez los pingüinos que aparecen en la película, pero a mí me tocaron tres, uno de ellos fue Maui, quien trae puesto un suéter, que era más grande (de edad), pero chiquito de tamaño y era más fácil que le pudiéramos poner un suéter”, dijo.

Antes de la llegada de DinDim, la pareja, en su juventud, transita por el largo duelo de perder a un hijo y este encuentro con la naturaleza, parece devolverle al niño que se devoró el mar.

Es como un milagro que le haya pasado eso por una acción que tuvo con este animalito que, por alguna razón, dijo ‘él es mi amigo’. Entonces, el pingüino fue y regresó durante ocho años con este pescador. Iba a su hábitat natural y nadaba muchas millas para regresar a ver a su amigo, tocarle la puerta y estarse con él una temporada.

Me llevo muchas cosas, como el tratar de pensar en qué lugar estoy yo parada con respecto al respeto a la naturaleza, qué es lo que yo hago. Y no necesito ser activista, sino que simplemente se trata de pensar en cómo trato yo a mis mascotas o qué tanto hago yo cuando voy a una playa, si tiro basura o si veo algo y no lo recojo; qué tanto respeto tengo por el agua en mi comunidad. La naturaleza, nuestro planeta, es todo eso.

Hay que preguntarse acerca de lo que nos rodea. Si tiramos basura en la calle, eso va a atascar un desagüe, que, finalmente, irá a dar al mar o a un río. ¿Cuál es nuestra visión y posición al respecto en lo chiquito, en lo cotidiano de la vida? ¿Qué planeta queremos dejar?”, enfatizó.

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UNA ANÉCDOTA PERSONAL

Adriana Barraza, originaria de Toluca de Lerdo, Estado de México, compartió que gusta de todos los animales, salvo las arañas. Y tras la película le vino un recuerdo a la mente con uno de ellos.

De todas las mascotas que tuve en mi casa cuando era niña, tuve un periquito que formaba parte de un grupo de periquitos que compró mi mamá, porque nos compraba muchos animales como chichicuilotes, cuando pasaba el señor. Así que siempre había eso, camaleones, había de todo.

Así que recuerdo que llegaron esos periquitos que eran muy lindos, de esos chiquitos que hablaban, pero, había uno muy malhumorado que le picaba a todo mundo y nadie lo quería. Yo dije: ‘va a ser mi perico, yo lo voy a domar y me va a amar’. Y sí. A mí era a la única que no picaba, aunque a todos los demás sí.

Le daba yo esto, lo otro y aquello y un día le di helado, le dio bronconeumonía y se murió. No te puedes imaginar lo que lloré por mi perico. De hecho, guardé por más de 20 años sus plumas. Fue de mis primeros duelos como persona y me arrepentí mucho de haberle dado helado”, rememoró.

Es así que Mi amigo el pingüino la hizo reflexionar, de nuevo, acerca de su relación con las mascotas: “Me ha recordado que a mí me encantan (los animales)”, concluyó la actriz que también ha actuado junto a Sylvester Stallone.

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TAMBIÉN EN EL GATO

Adriana Barraza protagoniza la serie de superhéroes, acción y ciencia ficción titulada El gato, que dirige Robert Rodríguez, en donde compartirá créditos con Diego Boneta, Lorenza Izzo, Sarah Jones, Eric Lange y Alfonso Dosal.

Se trata de la versión para serie del cómic homónimo creado por Richard Domínguez en 1993 y estará disponible en 2025.

¡Otro nombre de animal! Estoy muy bien y contenta de estar trabajando con Diego Boneta, Dolores Heredia, Alfonso Dosal y muchos artistas norteamericanos, porque, básicamente, es en inglés, es para Amazon Internacional. Terminaremos de trabajar en noviembre, con esta historia de mucha intriga y suspenso, que me gusta mucho y espero que le guste mucho al público mexicano”, enfatizó la actriz de 68 años, también protagonista de Una familia complicada, para ViX.

-Nancy Méndez C.

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