Científicos resuelven misterios detrás de las señales más extrañas del espacio
Astrónomos revelan nuevos datos de la señal Wow! y ubican el origen de la ráfaga de radio más brillante detectada en el universo

Los enigmas más extraños del espacio profundo por fin comenzaron a despejarse. Astrónomos presentaron los resultados más precisos hasta la fecha sobre dos de los fenómenos radiales más desconcertantes: la señal Wow!, detectada en 1977, y una ráfaga rápida de radio récord (FRB) registrada en 2025. Ambos hallazgos representan un paso clave para entender los procesos extremos que ocurren en el cosmos.
La señal Wow! fue cuatro veces más fuerte de lo estimado
Un equipo de la Universidad de Puerto Rico, dentro del proyecto Arecibo Wow!, realizó el re-análisis más completo en casi 50 años de la misteriosa señal detectada por el radiotelescopio Big Ear en Ohio.
Gracias a herramientas modernas de procesamiento de datos y a la digitalización de más de 75 mil páginas de registros históricos, los científicos corrigieron propiedades clave que habían permanecido en debate durante décadas.
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Los resultados muestran que la intensidad de la señal alcanzó los 250 Janskys, más de cuatro veces lo calculado originalmente (54 a 212 Janskys). También se precisó la frecuencia, que pasó de 1420.4556 MHz a 1420.726 MHz, lo que indica que la fuente se movía más rápido de lo que se pensaba.
“En números parecen cambios pequeños, pero no lo son”, explicó Abel Méndez, director del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria y autor principal del estudio.
El equipo concluye que la señal probablemente se originó en una nube fría de hidrógeno iluminada por un fenómeno transitorio, como un destello de un magnetar, lo que explicaría por qué nunca volvió a ser detectada.

Detectan el origen de la FRB más brillante de la historia
En un avance independiente, un grupo internacional de astrónomos localizó con gran precisión el origen de la FRB 20250316A, apodada RBFLOAT (Radio Brightest Flash Of All Time).
Este estallido, registrado en marzo de 2025, liberó en cuestión de milisegundos tanta energía como el Sol en cuatro días. Para rastrear su ubicación, se utilizó el sistema de “outriggers” del arreglo de radiotelescopios CHIME, que permitió triangular la señal con una exactitud de 45 años luz dentro de la galaxia NGC 4141, situada a 130 millones de años luz de distancia.
La astrónoma Amanda Cook, de la Universidad McGill, destacó la magnitud del logro: “Es como encontrar una moneda de 25 centavos desde 60 millas de distancia”.
El estallido se originó en el borde de una región de formación estelar, lo que refuerza la hipótesis de que los magnetar, estrellas de neutrones altamente magnetizadas, son la fuente de estas ráfagas; sin embargo, a diferencia de otros casos, RBFLOAT no mostró repetición alguna, lo que desafía la idea de que todas las FRBs emiten pulsos múltiples.
¿Cuáles son las implicaciones para la astronomía y la búsqueda de vida?
Ambos hallazgos aportan datos valiosos para la astronomía de múltiples mensajeros, un campo que combina observaciones de ondas electromagnéticas, rayos cósmicos, neutrinos y ondas gravitacionales para comprender los procesos más extremos del universo.
En el caso de la señal Wow!, el refinamiento de sus características permite descartar hipótesis extraordinarias —como un posible origen extraterrestre— y apuntar hacia fenómenos astrofísicos explicables.
En cuanto a las FRBs, el rastreo preciso de RBFLOAT marca un punto de inflexión: los astrónomos ya no solo detectan destellos enigmáticos, sino que ahora pueden ubicarlos con exactitud dentro de galaxias lejanas, un avance crucial para desentrañar su origen y evolución.
Un vistazo al futuro de las señales cósmicas
Con nuevas herramientas como CHIME y la digitalización de registros históricos, la astronomía avanza hacia una comprensión más clara de los fenómenos de radio en el espacio profundo.
Tanto el reanálisis de la Wow! como la localización de la FRB más brillante jamás registrada refuerzan la idea de que, detrás de los misterios del universo, se esconden procesos físicos extremos que apenas comenzamos a descifrar.
bgpa