Bach envuelto en relajo; Yo-Yo Ma se presenta en la Plaza de la República
La estrella mundial del violonchelo se presentó anoche ante 19 mil personas, jóvenes en su mayoría

CIUDAD DE MÉXICO.
No se equivocan cuando insisten en que la Ciudad de México es la capital del relajo. Así sucede hasta en los conciertos masivos de música clásica, como el de anoche, donde el famoso chelista Yo-Yo Ma se presentó en la Plaza de la República y dedicó las seis suites de Bach “a quienes han sufrido de violencia”.
Todo comenzó media hora antes del recital —que forma parte de la gira El Proyecto Bach— cuando las siete mil sillas que las autoridades capitalinas dispusieron ya se habían agotado. De pie, según cifras oficiales, había otras 12 mil personas.
Entonces llegaron los gritos, como si se tratara de un partido de futbol o un concierto de Café Tacvba, donde decenas de jóvenes imploraban por un acceso. “¡Eeeeoooo!, ¡Eeeoooo!” Luego vinieron más gritos: “¡Ya siéntense los de adelante!”, para insistir: “¡Eeeooo!”.
De forma atípica, el concierto inició puntual. Primero apareció la actriz Gabriela de la Garza sobre el templete que fue colocado a espaldas de Paseo de la Reforma. Tomó el micrófono, leyó una breve semblanza de El Proyecto Bach y sintetizó al protagonista de la noche: “El mejor chelista del planeta no necesita presentación”.
Vinieron los aplausos, unos cuantos gritos de júbilo y Yo-Yo Ma apareció en el templete, mientras las banderas de la plaza ondeaban con sigilo. En ese momento la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto, lanzó un tuit desde su cuenta y distrajo la atención de cuatro tuiteros: Previo a su concierto, conversamos con Yo-Yo Ma sobre los proyectos en común que hagan de la música un puente de paz y reconciliación. #ElPoderDeLaCultura #HagámosloJuntos”, escribió, quizá con el genuino interés de impulsar la cultura.
Los aplausos entibiaron la noche y el chelista saludó con una mano en lo alto. Luego se sentó, fijó la mirada en el Monumento a la Revolución, con su iluminación turquesa y sonrió. Hizo una pausa mágica y desgranó la primera suite ante una multitud que alzaba sus teléfonos móviles para captar una imagen para Facebook o Instagram, mientras otros codeaban a sus vecinos y la escena recordaba el famoso signo de respeto con tres dedos en lo alto que inmortalizó la cinta Los juegos del hambre.
Pero desde los primeros acordes las notas de Bach abandonaron la promesa del éxtasis, pues los ingenieros de sonido no habían calculado el eco que resonaría en la plaza, recreando el sonido del tocadiscos que era usado en la kermés de secundaria.
El Proyecto Bach nació en agosto de 2018, cuando el intérprete francoestadunidense programó un viaje de dos años para interpretar las seis suites de Bach para violonchelo en 36 lugares de todo el mundo.
Según el propio chelista, el recital está diseñado como un viaje motivado por su relación de seis décadas con la música clásica y su idea de que Bach habla con nuestra humanidad en un momento en que la conversación está centrada en la división: “La música de Bach es un extraordinario ejemplo de cómo la cultura puede conectarnos y ayudarnos a construir un futuro mejor”.

Quizá por eso la bachata alzó la mano desde la Terraza Timberland, con bocinas de alto poder que derrotaron una y otra vez los acordes de Bach, ante la ceja alzada de algunos presentes y los comentarios que exigían perdón en nombre de algún dios. Pero Yo-Yo Ma no perdió la sonrisa. Es probable que el escenario lo arropara en una burbuja sonora desde donde no escuchaba el vuelo de los drones que surcaban las alturas como moscardones gigantes, el chirrido de las botanitas envueltas en celofán o las quejas de los estoicos que a lo largo de dos horas expresaban la dolencia en la cadera o de la rodilla.
A medio concierto empezaron las preguntas y las búsquedas en Twitter para saber el resultado de la Selección Mexicana de Futbol que ya iba ganando 2-0 al combinado de Paraguay.
Poco antes de terminar su actuación, Yo-Yo Ma tomó el micrófono y dio un mensaje en español: “Esto es para todas las personas valientes y residentes de México, para las familias de los (43)
desaparecidos y a quienes han sufrido de violencia”, expreso, ante el beneplácito de una asistencia que permaneció estoica hasta el final.
Al final, la cantante Lila Downs subió al escenario, interpretó La llorona y la Plaza de la República volvió a ser la capital del relajo.
cva