Almudena Grandes, ‘la de la voz de trueno’

Mastretta, Puig, Taibo y Warkentin recordaron la “sonrisa singular” de la escritora española

Foto: Cuartoscuro
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GUADALAJARA. “Era una mujer de palabra y de palabras. Tenía la voz como un trueno”. Así recordó anoche Benito Taibo a la escritora y periodista española Almudena Grandes (1960-2021), quien falleció el sábado pasado en Madrid, víctima de un cáncer.

Que sea un canto a la vida y no una ceremonia fúnebre”, dijo el narrador mexicano en alusión al homenaje que la editorial Planeta y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara rindieron a la autora de las novelas Las edades de Lulú (1989) y Los besos en el pan (2015).

Almudena era 24 días mayor que yo, y 24 libros mejor que yo. Ha estado desde siempre en mi casa, en mi familia. Ha sido una de nosotros”, comentó Taibo, uno de los integrantes de la mesa Tus historias vivirán para siempre. Homenaje a Almudena Grandes, en la que participaron además Ángeles Mastretta, Carlos Puig y Gabriela Warkentin.

Benito definió como “una relación apasionada” la que sostuvo durante varios años con Grandes y su esposo, el poeta Luis García Montero. “Fuimos amigos por inevitabilidad. Creíamos en las mismas cosas y recitábamos en voz alta los mismos poemas”.

Sobre la saga Episodios de una guerra interminable, compuesta por cinco novelas publicadas por Almudena entre 2010 y 2020  –Inés y la alegría, El lector de Julio Verne, Las tres bodas de Manolita, Los pacientes del doctor García y La madre de Frankenstein–, Benito destacó que las escribió para que “las nuevas generaciones no olviden el horror del franquismo, que nadie olvide”.

Contó, como anécdota, que una noche que ambos estaban reunidos con los cantautores Joaquín Sabina, Víctor Manuel, Ana Belén y Miguel Ríos, Almudena pidió que cantaran La Internacional. “Así era ella, te sorprendía”.

Al final, Taibo pidió tres deseos: dos a nombre de Grandes y uno al suyo. “Que gane el Atlético de Madrid una liga, que se corone, para que ella celebre; que se proscriban los partidos de ultraderecha en el mundo; y, el mío, que Almudena sea recordada para siempre, que su obra no caiga en el olvido”.

Por su parte, Mastretta, Puig y Warkentin evocaron la singular sonrisa de la autora de los libros de relatos Modelos de mujer (1996) y Estaciones de paso (2005) y compartieron diversas anécdotas que vivieron con ella.

Mastretta contó, tras manifestar “qué gusto que Almudena nos convoque”, que “sólo una tarde y una noche fui su amiga. Nos encontramos una vez en la vida, una noche que Joaquín Sabina nos invitó a cenar en España y hablamos de Benito Pérez Galdós y cómo ella quiso regir sus novelas más recientes con el tono de Galdós”.

Y destacó el texto que Grandes publicó en el libro conmemorativo por los 35 años de la FIL Guadalajara, en el que confesaba que le encantaba cultivar plantas, que quiso ser escritora por envidia, que tenía “manías complejas”, como escribir sólo por las mañanas, que nunca daba a leer sus

textos y que trabajaba bebiendo té.

Puig y Warkentin narraron anécdotas sucedidas mientras la entrevistaban.

Al final, a petición de Mastretta, quien la cantó, pusieron la canción Noches de bodas, de Sabina, que Grandes solicitó que se tocara en su funeral.

cva

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