“Existo, luego pienso”: Jean Paul Sartre

Hoy se cumplen 110 años del nacimiento del pensador francés, quien rechazó el Premio Nobel

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CIUDAD DE MÉXICO, 21 de junio.- Jean-Paul Sartre se esforzó por entender los eternos conflictos del hombre: la tristeza, la angustia, el desamparo, la soledad, la desesperación, la muerte. Esos fueron los temas que desarrolló en sus novelas y ensayos hasta su muerte, ocurrida en París el 15 de abril de 1980.

A 110 años de su nacimiento —21 de junio de 1905—, el también dramaturgo y periodista especializado en temas políticos es recordado por ser además un militante socialista independiente, activo después de 1947, uno de los principales representantes del existencialismo, así como por rechazar el Premio Nobel de Literatura en 1964 por considerar que con la aceptación del galardón sueco se veía comprometida su integridad de escritor.

Bajo el amparo filosófico del existencialismo, Sartre promovió un pensamiento que, a partir de ópticas a veces distantes, consideraban la existencia antes que la esencia: “Existo en primer lugar, luego pienso”.

Acerca de esas ideas abundó en El ser y la nada, es considerada su primera obra filosófica, la cual fue publicada en 1943. En ésta proponía que cada ser humano debe encontrar desde su creación el sentido de la vida.

Otro tema que desarrolló fue el de la responsabilidad, no como valor, sino  como una decisión buena o un acto de buena fe.

Al respecto, el filósofo y poeta catalán —avecindado en México— Ramón Xirau apuntó en Introducción a la historia de la filosofía (UNAM, 2009): “Así nuestra vida es un constante compromiso, un constante escoger para nosotros y escoger para los demás lo que hemos escogido como bueno para nosotros”.

También novelista y dramaturgo

Sartre fue el filósofo existencialista que alcanzó mayor notoriedad en los círculos culturales de la Europa de la primera mitad del siglo XX, no sólo por su obra filosófica sino por su amplia producción novelística y sus piezas de teatro. Por ejemplo, sus novelas La náusea (1938), Los caminos de la libertad (trilogía, 1945-49), Los palabras (autobiografía, 1964), así como por sus obras de teatro Las moscas (1943) y A puerta cerrada (1944), entre otras.

También es autor de obras filosóficas como la ya mencionada El ser y la nada; la serie inconclusa compuesta por La edad de la razón, El aplazamiento y La muerte en el alma; además dirigió la revista Les Temps Modernes junto a su compañera Simone de Beauvoir.

De acuerdo con especialistas, la obra filosófica de Sartre se puede dividir en tres periodos: el primero es el marcado por la influencia de la fenomenología de Husserl; el segundo, cuando adopta una postura atea y la asimilación del existencialismo; el tercero, cuando sintetiza el existencialismo con una visión crítica y alejada de las ortodoxias dominantes del marxismo.

Tras participar directamente en la revuelta estudiantil en mayo de 1968 en París, fue más abierto su apoyo a la izquierda política y asumió la dirección del periódico La Cause du Peuple y fundó Tout!, de orientación maoísta y libertaria.

En 1975 inició con problemas graves de salud; la ceguera lo apartó de la lectura y la escritura durante los últimos años de su vida tras haber completado su postrera obra El idiota de la familia (1971-1972), dedicada al tema de la creación literaria, a la que le dedicó diez años de investigación sobre la personalidad de Gustave Flaubert.

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