Del miedo a la esperanza: la nueva “Pasión de Cristo” en el Zócalo
Este ejercicio escénico celebra 25 años en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México con una propuesta renovada que presenta a un protagonista más humano y transforma el desenlace tradicional, en una reflexión sobre la solidaridad, la comunidad y la esperanza.

Con un mensaje que apuesta por la solidaridad y la hermandad, la Compañía Nacional de Teatro Clásico Fénix Novohispano celebrará la vigésimo quinta representación de la pieza escénica La pasión de Cristo, en el Zócalo de la Ciudad de México, con la participación de 30 actores, 40 músicos y de la mezzosoprano Gerardina Martínez Félix, bajo la dirección de Norma Duarte, que año con año convoca a varios miles de personas el Viernes Santo, de 10:00 a 12:30 horas.
Así lo detalló a Excélsior Francisco Hernández, director de la agrupación, quien destacó la vigencia de este montaje que trasciende la idea de ser una simple representación religiosa.
“Más allá de las tradiciones, esta obra sigue comunicándonos algo y por eso es apasionante representarla, para mí y para los actores, porque, cuando el cirineo ayuda a Cristo a cargar la cruz, descubrimos un acto que nos habla de la solidaridad y de que todos podemos ser parte de la ayuda para quien está sufriendo, para quienes están siendo bombardeados o son violentados."
“O como la Verónica –figura legendaria que limpió el rostro de Jesús con su velo– que da cuenta de esas veces que necesitamos ese apoyo para seguir adelante. Yo creo que en cada personaje (del montaje) hay una enseñanza humana, que es lo que lo hace vivo y trascendente, porque en todos esos momentos que va viviendo este gran personaje, este Cristo, hay una enseñanza humana más allá del valor católico o religioso que nos habla de los valores de la comunidad y de la hermandad”, aseguró.

¿Qué tanto se puede renovar este montaje? “Partimos del texto que hace muchos años adaptó el padre José de Jesús, a partir de la idea original de un fiel. Sin embargo, 20 años después lo he ido transformando y dándole elementos que lo hagan teatral y provocativo.
“Este año, por ejemplo, he cambiado el inicio y el final de la puesta, así que, en esta ocasión, Cristo inicia con una reflexión en el Monte de los Olivos, sintiendo miedo y siendo el más humano de los humanos, como dice Nietzsche, en ese punto antes de empezar toda esta historia que va a vivir. Así que tenemos un cristo atemorizado y que no sabe si seguir adelante o no. Y, al final, tendremos a un cristo que no va a morir”, expuso.
¿Qué tan difícil ha sido mantener este montaje en el Zócalo? “Ha sido difícil conseguir el Zócalo y mantener el montaje, porque siempre ha habido problemas, amenazas, golpeteos, prohibiciones; es decir, hay muchas variables que enfrentamos con los órdenes de gobierno desde el año 2000, aunque en esta ocasión se ha realizado sin ningún problema, aunque sin presupuesto, pero lo importante es seguir preservando el Zócalo como un espacio de representación teatral, más que religioso”.