¿Halloween nació en Escocia? Las tradiciones oscuras que dieron origen a esta festividad

Ni yankee ni moderno: conoce por qué Halloween nació en Escocia; explora la fiesta celta de Samhain y sus tradiciones.

El origen de Halloween
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Cuando pensamos en Halloween, la mente nos traslada de inmediato a una idea típicamente estadounidense. Sin embargo, el origen de esta festividad tuvo lugar en otra parte del mundo: Escocia y sus tradiciones oscuras.

La cultura popular nos ha vendido la idea de que Halloween es una invención moderna del marketing norteamericano para vender dulces, disfraces y películas de terror. Pero detrás de esa fachada comercial, se esconde un legado ancestral que nada tiene que ver con Estados Unidos, sino con las colinas brumosas, las leyendas gaélicas y los antiguos fuegos sagrados del norte de Gran Bretaña.

Mucho antes de que los primeros colonos europeos desembarcaran en el continente americano, las tribus celtas de las Tierras Altas (Highlands) ya celebraban el punto de inflexión del año astronómico con un festival místico y temible a la vez: el Samhain.

En esta festividad, la línea que separaba el mundo de los vivos del reino de los espíritus se volvía delgada, permitiendo que criaturas sobrenaturales, ancestros y entes malignos caminaran libremente entre los mortales. ¡Esta es la cuna del Halloween!

Halloween en Escocia
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El festival escocés que dio origen a Halloween

La festividad de Samhain (pronunciado aproximadamente como "Sow-in" en las lenguas gaélicas) se llevaba a cabo por los antiguos pueblos celtas que habitaban Escocia, Irlanda y la Isla de Man.

Ellos dividían el año en dos mitades: la mitad de luz (primavera y verano) y la mitad de oscuridad (otoño e invierno). El 31 de octubre marcaba el fin oficial de la época de cosechas y el inicio del año nuevo celta.

Era una jornada de transición para la supervivencia de la comunidad, pues los campesinos debían meter el ganado en los corrales, almacenar el grano cosechado y prepararse para los largos y crudos meses de invierno que se avecinaban.

Sin embargo, para la mentalidad celta, los momentos de transición temporal poseían una carga mágica peligrosa. La noche del 31 de octubre no pertenecía ni al año viejo ni al nuevo; era un lapso atemporal fuera de la realidad cotidiana donde el velo que separaba el mundo de los vivos del inframundo de los espíritus (Aos Sí) se volvía permeable.

Durante la noche de Samhain, los antiguos escoceses creían que las deidades y los espíritus de la naturaleza caminaban libremente por los campos. No todas estas entidades eran maliciosas: muchos creían que las almas de los ancestros familiares regresaban a sus antiguos hogares buscando calor y comida.

Por ello, las familias dejaban platos con alimentos en la puerta de sus casas y asientos libres junto al fuego. Por otro lado, existía un temor real a los espíritus hostiles o a los Aos Sí (seres feéricos del folclore celta que distan mucho de las hadas amables de los cuentos de hadas).

Para protegerse de estas presencias, la comunidad organizaba rituales encabezados por los druidas, encendiendo enormes hogueras sagradas en las cumbres de las colinas para ahuyentar a las fuerzas tenebrosas.

Halloween
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Costumbres escocesas que dieron forma a Halloween

El acto de disfrazarse y tocar puertas pidiendo dulces (Trick-or-Treating) es visto a menudo como el hito más comercial de Estados Unidos. Sin embargo, su antecedente directo es la práctica escocesa del guising (palabra derivada de disguise, que significa disfrazarse).

Desde al menos el siglo XVI, los niños y jóvenes escoceses se disfrazaban durante la noche de Halloween cubriendo sus rostros con hollín o vistiendo ropas viejas y harapos. Esta costumbre tenía la función de pasar desapercibidos entre los espíritus que merodeaban esa noche; además, era parte del “truco o trato” y ganarse el premio por medio del canto, recitar un poema, contar un chiste o tocar un instrumento musical.

Antes de que la calabaza pasara a consolidarse como la reina de Halloween, el vegetal que ocupaba ese lugar entre los escoceses era el nabo (llamado neep en dialecto escocés).

Tallar un neep lantern era una tarea que requería paciencia, fuerza y cuchillos afilados debido a la extrema dureza de la pulpa del nabo. Una vez ahuecado el interior, se esculpían rostros demoníacos y se colocaba un carbón encendido o una vela dentro.

Estos faroles se colocaban en las ventanas de las viviendas o se portaban durante las caminatas nocturnas para espantar a los entes errantes.

Historia de Halloween
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De Escocia al mundo: así se formó la fiesta de Halloween actual

El paso de la fiesta pagana de Samhain al concepto moderno de "Halloween" fue el resultado de un largo proceso de asimilación religiosa por parte de la Iglesia Católica durante la Alta Edad Media.

A medida que el cristianismo se expandía por las Islas Británicas, las autoridades eclesiásticas notaron que era prácticamente imposible erradicar las arraigadas costumbres paganas vinculadas al fin del ciclo agrícola.

En lugar de prohibir la festividad de Samhain, la Iglesia optó por la estrategia del sincretismo: cristianizar el festival asignándole un significado bíblico.

En el siglo VIII, el Papa Gregorio III promovió el traslado de la festividad del Día de Todos los Santos (que anteriormente se celebraba en mayo) al 1 de noviembre. En el inglés antiguo y en el dialecto Scots (la lengua germánica propia de las tierras bajas de Escocia), el Día de Todos los Santos se denominó All Hallows' Day o All Saints' Day.

Con el paso de las décadas y la pronunciación escocesa habitual, la expresión All Hallows' Even se acortó popularmente a Hallowe'en o simplemente Halloween. Por lo tanto, no solo el concepto ritual nació en tierras gaélicas, sino también el propio nombre con el que hoy se conoce al evento a nivel global.

Durante el siglo XIX, debido a las crisis económicas, la escasez agrícola y las deportaciones en las Tierras Altas, cientos de miles de familias escocesas e irlandesas se vieron obligadas a cruzar el Atlántico para establecerse en Estados Unidos y Canadá.

Al intentar mantener sus costumbres en el Nuevo Mundo durante la noche de Halloween, los inmigrantes celtas dieron paso no solo a la tradición sino al cambio de actividades. Por ejemplo, cambiar el nabo por una calabaza o simplificar el guising escocés por Trick or treat" ("Truco o trato").

Hoy en día, en Edimburgo, capital de Escocia, miles de personas se congregan cada año en la colina de Calton Hill para presenciar el Samhuinn Fire Festival, una recreación moderna del festival celta donde la música de tambores, las antorchas encendidas, las acrobacias con fuego y las representaciones teatrales entre el Rey del Verano y el Rey del Invierno devuelven a la festividad toda su magia y misticismo.

Halloween no es un producto artificial de los tiempos modernos; es la prueba viviente de cómo la necesidad humana de reunirse frente al fuego, reírse del miedo y rendir tributo a lo desconocido puede atravesar continentes, sobrevivir a los siglos y mantenerse tan viva como en aquellas frías colinas escocesas de hace más de dos mil años.