'La isla de azúcar', una mirada a la explotación, el racismo y la desigualdad 

Excélsior platicó con la directora Johanné Gómez Terrero sobre su película que denuncia varios problemas sociales en República Dominicada

El filme se estrena este fin de semana en la Cineteca Nacional.
El filme se estrena este fin de semana en la Cineteca Nacional.Carlos Rodriguez

El embarazo de su sobrina a los 13 años hizo que la directora dominicana Johanné Gómez Terrero quisiera ahondar en la gestación adolescente que se percibe en su país valiéndose de un documental; sin embargo, al explorar la temática en los bateyes (ingenios azucareros) se dio cuenta de que debajo de ese fenómeno existían capas y capas de temas como el racismo, la explotación laboral, la segregación racial que viven los haitianos en República Dominicana y la falta de oportunidades.

De tal suerte que La isla de azúcar, que inició como un documental, se convirtió en una ficción llena de simbolismos e imágenes fascinantes que en su momento fueron ovacionadas en el Festival de Cine de Venecia.

“Yo creo que me permitió mucho el haber empezado la idea como un documental, el hacer un proceso de investigación, y por eso cuando yo transito hacia la ficción yo me pregunto: ¿¡Qué hago con toda esta información!? Usualmente pensamos una ficción como un personaje que va de un punto A a un punto B y le pasa algo simple, pero esto no fue así aquí, esto empezó abriendo de cómo yo relaciono el pasado y el presente a muchos niveles. No hay manera de simplificar todas las capas de opresiones que existen, entonces yo asumí el reto de hablar de todo esto, que es una única cosa, pero tiene muchos elementos como el sistema moderno, el colonial y de género a partir del cuerpo de una joven”, contó Johanné Gómez Terrero.

La isla de azúcar sigue a Makenya (Yelidá Díaz), una joven de 14 años, nieta de un haitiano negro sin documentos que lleva 40 años trabajando como cortador de caña, e hija de una dominicana sin documentos oficiales que fue abandonada por su entonces pareja al enterarse de que estaba embarazada. Makenya, quien tampoco cuenta con documentos de nacionalidad a pesar de haber nacido en República Dominicana, vive su vida entre los ingenios de caña y los lugareños explotados por los dueños azucareros; sin embargo, todo su mundo cambia cuando queda embarazada de un joven al que conoció en una fiesta y del cual nunca supo nada más.

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Cortesía

“Algo que me desilusionó al entrevistar a adolescentes embarazadas en los bateyes es que no hay una visión del futuro. Hay una vida muy al día, hay como una cierta ingenuidad con el mundo, tampoco hay un posicionamiento; el posicionamiento político lo pongo yo en la peli, pero hay como una desconexión porque esta gente está totalmente aislada y eso a mí me costó poderlo asimilar, pero bueno, es lo que es”, comentó a Excélsior la directora.

Aunque se considera una mujer afrodescendiente, la directora Johanné Gómez Terrero se sabe privilegiada en su país y su historia es completamente distinta a las de otros hombres y mujeres que viven en la isla y que enfrentan racismo, segregación y falta de oportunidades, tal como lo muestra en la cinta, en donde se ven mujeres abandonadas y con nulas opciones laborales u hombres que luchan por tener una pensión tras 40 años de trabajo en los ingenios azucareros, en los que nunca les aumentaron el sueldo.

La isla de azúcar se estrenó en el mismo año (2025) que el presidente (Luis Abinader) radicaliza las políticas migratorias y pide deportar masivamente a toda persona haitiana e irregular y pone una cifra de 10 mil personas a la semana”, contó a este diario y prosiguió:

Hay una política de no atender a mujeres embarazadas y los hospitales estaban penalizados si atendían a una persona en situación irregular. La situación sigue igual, con deportaciones masivas, con relación a los derechos humanos todo el tiempo y con políticas muy radicales en ese sentido; hay trabajadores cañeros que sí han logrado sus pensiones y otros que no. Estamos en uno de los momentos más feos que yo he vivido en mi vida”, reflexionó Gómez Terrero, quien se encuentra en nuestro país promocionando la cinta.

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Carlos Rodriguez

Será este jueves cuando se estrene en la Cineteca Nacional y un circuito cultural esta cinta que es un reflejo de lo que desde hace décadas se vive en República Dominicana, un país al que los ingleses llamaron Sugar Island (título de la película en inglés) y que desde 1517 es explotado en el rubro azucarero.

“Justamente yo quería mostrar la imagen que está detrás de la postal del Caribe y de las playas de arena blanca. Yo quería hablar de ese sistema de plantación que va mutando, pero que sigue ahí. Primero era esta plantación de azúcar, luego pasamos a república bananera y ahora somos una plantación de turismo. Todo eso está en la película”, detalló la realizadora que viaja con un pasaporte e infinidad de visas debido a que es dominicana.