Caímos a ver cómo filmaban la temporada 2 de 'La oficina' y, la neta, Jabones Olimpo ¡es re funable!

Afortunadamente a Fernando Bonilla, Gaz Alazraki y el lindo elenco de La oficina le vale la funa, así que nos compartieron la filosofía de Jabones Olimpo y más detalles de cara a la temporada 2 durante un irreverente y único recorrido por el set

Elenco de la serie La Oficina durante la grabación de la segunda temporada.
Elenco de la serie La Oficina durante la grabación de la segunda temporada.Pável Jurado Canseco

Si huele a café de sobre y la alfombra tiene el color del desencanto laboral, sólo puedes estar presente en un lugar… Jabones Olimpo. Le caímos al set de la segunda temporada de La Oficina de Prime Video, la comedia de Gaz Alazraki y Marcos Bucay que convirtió el nepotismo, los tuppers, las juntas eternas y las pequeñas miserias de la vida godín en material para reírse de nosotros mismos.

A primera vista, La oficina no parece un foro de televisión. Las computadoras se encienden, los teléfonos suenan, hay expedientes amontonados y hasta la tiendita improvisada de Abi Delgado tiene sus precios anotados en un Post-it. Todo está tan metido en la dinámica de la serie que, por momentos, cuesta distinguir dónde termina el rodaje y dónde empieza una jornada cualquiera de oficina.

Durante nuestro recorrido nos mostraron una escena de la segunda temporada en la que una rata se cuela a Jabones Olimpo y Don Abel tiene que encargarse de ella. No es spoiler, pero sí una buena muestra del caos que puede alcanzar una jornada laboral en esta oficina.

Ese nivel de detalle es parte del encanto de La Oficina. En Jabones Olimpo hay un jefe que llegó al puesto por apellido, empleados que intentan conservar la cordura y compañeros que parecen vivir en una junta permanente.

Ciudad de Mexico a 18 de agosto de 2026.  Elenco de la serie La Oficina durante la grabación de la segunda temporada. Foto: Pavel Jurado Canseco
Jabón Zeus para lavarse todas las envidias en la H OficinaPavel Jurado Canseco

La segunda temporada retoma la historia de Jerónimo Ponce III (Fernando Bonilla), un director nepo baby, ególatra y desesperado por recibir atención, acompañado por su inseparable Aniv Rubio (Edgar Villa). Del otro lado están Memo Guerrero (Fabrizio Santini), Sofí Campos (Elena del Río), Mondra (Quetzalli Cortés), Abi Delgado (Alejandra Ley), Qwerty (Armando Espitia), Betty Benítez (Paola Flores), Don Abel (Guillermo Quintanilla) y el resto de empleados que intentan mantener a flote la empresa.

Uno de los aciertos del show es que no le saca la vuelta a los temas incómodos. Los primeros episodios pusieron sobre la mesa situaciones relacionadas con el acoso laboral, la discriminación, el abuso de poder y el chantaje emocional disfrazado de compromiso con la empresa. En la segunda parte esas problemáticas siguen presentes porque, como reconoce el elenco, no hace falta inventarlas.

Creo que ésa es la esencia de la serie, no podríamos esquivarlo. Y, lamentablemente, los temas de discriminación y abuso de poder parecen ser inagotables, así que todavía tenemos mucha tela de donde cortar para crear este humor satírico que expone, pero no necesariamente valida estas conductas”, dijo en entrevista con Excélsior Fernando Bonilla.

La serie juega con esa línea al mostrar una conducta absurda o reprobable y llevarla hasta el límite para que el espectador pueda reconocerla. Arelí González, quien interpreta a Ángeles Leyva, encuentra ahí uno de los puntos más interesantes: “Temas escabrosos. Sí, de ésos que se ponen ahí sobre la mesa, que cada quien empieza a dar su opinión y, al hacerlo, te vas dando cuenta de que tú también traes esa escabrosidad en la cabeza”.

Edgar Villa adelantó que la segunda temporada conserva el tono de la primera y que la identificación del público seguirá siendo inevitable, mientras que Alejandra Ley defiende todo lo que han compartido en la primera parte de la serie. 

Si dejan de existir esos temas en la sociedad, dejaremos de hablar de ellos. Pero siguen existiendo, entonces La oficina, obviamente, va a retomar todo eso que sucede en la vida real y lo va a llevar al absurdo”. Eso sí, no pudieron adelantar más cosas de las que actualmente están filmando. Todo lo dejarán a la sorpresa.

De la vida real al escritorio de Jabones Olimpo

En el set, hablar de la ficción inevitablemente termina llevando a la vida real. ¿Cuántas de esas situaciones que parecen demasiado absurdas para ser ciertas han ocurrido realmente? Quetzalli Cortés tiene una respuesta sencilla:

“Sí, muchas. Creo que lo bonito es que, cuando tienes 14 personajes, tienes 14 puertas de entrada para el espectador, que puede conectar de alguna manera con nosotros, no sólo desde el aspecto laboral, sino también desde el humano.”

Ciudad de Mexico a 18 de agosto de 2026.  Elenco de la serie La Oficina durante la grabación de la segunda temporada. Foto: Pavel Jurado Canseco
Una junta que pudo ser un mail, pero aquí estaban los actores atendiéndonos... amablementePavel Jurado Canseco

Elena del Río coincide en que muchas situaciones parecen exageradas hasta que uno recuerda que, en realidad, algo parecido ya le sucedió:

Las situaciones que plantea la serie, en general, uno las ve y dice: ‘Es que está muy exagerado’, pero de repente te das cuenta de que has vivido situaciones muy similares. A mí me ha pasado que he vivido situaciones así en las que está todo tan normalizado que no lo vemos. Y aquí creo que lo único que haces es poner una lupa y sentir que es exagerado, pero en realidad pasa todo el tiempo”.

Incluso el rodaje puede convertirse en una fuente de identificación. Armando Espitia reconoce que pasar tantas horas en un set puede producir una sensación muy parecida a la de una jornada laboral. Sienten el tedio y buscan matar las horas muertas en el set. 

El ADN de la oficina mexicana

Más allá de adaptar personajes y situaciones a México, la serie busca retratar una forma muy particular de relacionarnos con el trabajo. Aquí el problema no siempre es solamente el jefe; también están las jerarquías, los favoritismos y esa costumbre de pedirle al trabajador que se ponga la camiseta mientras la camiseta nunca llega con aumento de sueldo.

“o creo que, sobre todo, la verticalidad y la tendencia muy expandida de ver posiciones de poder ocupadas por gente inepta que está ahí por su apellido o por haber nacido donde nació, y no por sus capacidades. Creo que ésa es la columna vertebral de la serie.

Es un grupo de trabajadores que, por más bien que hagan su trabajo, no tienen mucho a dónde ascender y que parte de su chamba es soportar a un patán y a un imbécil que está ahí porque es el hijo del dueño de la empresa”, opinó Bonilla.

Ciudad de Mexico a 18 de agosto de 2026.  Elenco de la serie La Oficina durante la grabación de la segunda temporada. Foto: Pavel Jurado Canseco
De milagro la oficina sigue sin llegar a las cenizasPavel Jurado Canseco

Juan Carlos Medellín, quien interpreta a Lucio Galván, observa otro fenómeno muy reconocible: la famosa escala de eficiencia. Es decir, y cualquiera lo podrá relacionar en su respectiva área de trabajo, los compañeros trabajan todo el tiempo, los workaholics; los que siempre están ocupados, los raros y los que no sabes realmente qué hacen. 

Otra cosa que aprendimos de La oficina, además de que Jero puede convertirse en un meme cambiante en cada uno de los episodios, es que la contracultura gondinesca se atrevió a romper la frontera de lo íntimo al compartir espacios y actividades, como la sagrada comida, con compañeros que no necesariamente tienen que ser sus mejores amigos. 

No tienes que ser godín para reconocerlos

Tal vez por eso la serie funciona incluso con quienes nunca han trabajado en una oficina. Porque, aunque no todos conozcan las juntas o los reportes mensuales, casi todos han tenido que lidiar con alguna relación de poder o con alguna persona dispuesta sólo a ver por sí misma a costa de la salud mental de sus compañeros. 

Ciudad de Mexico a 18 de agosto de 2026.  Elenco de la serie La Oficina durante la grabación de la segunda temporada. Foto: Pavel Jurado Canseco
Fingieron que chambeaban para la foto (pero realmente estaban chismeando y vendiendo chucherías)Pável Jurado Canseco

Nosotros, que no trabajamos en una oficina, nos podemos identificar porque, al final, siempre en la vida, en el mundo, hay una relación de poder con alguien. Y creo que todos hemos vivido situaciones muy incómodas como las que se viven en la oficina”, explicó Elena.

Son personajes con defectos y virtudes, bien anclados en la realidad, y entonces, pues sí, trabajes o no en una oficina, es fácil empatizar con ellos porque puede que tú también cojees del mismo pie que alguno de los personajes”, agregó Fabrizio Santini.

El arte de sobrevivir la jornada

Si algo retrata bien la serie es la manera en que hemos aprendido a sobrevivir la jornada laboral. Alejandra Ley lo lleva a la llamada cultura godín:

“La cultura godín implica muchas cosas. Implica la responsabilidad hasta cierto punto también, ¿no? Como de: ‘Ya existo dentro de este grupo de gente que estamos haciendo que esta oficina sobreviva y salga a flote’, pero también está el no, el menor esfuerzo, pero sí el necesario para poder sobrevivir. 

Muchas veces, si tú das tu 100% las ocho horas que vienes a chambear, pues te drenas. Entonces también está esta cosa de: salimos, nos vamos a echar el café, perdemos un ratito el tiempo, te escribo; Abi, que tiene sus dulcecitos, todo el mundo viene y platica conmigo, y es algo que, creo que, en particular, es muy mexa”, opinó Alejandra Ley.

La primera temporada nos enseñó que el trabajo de Gaz Alazraki jamás fue ser un espejo de lo que fue la serie en UK o replicar lo que hizo Steve Carell, John Krasinski y Jenna Fischer en la versión de Estados Unidos, que se ha convertido en un culto para los fans de las comedias negras. 

Ciudad de Mexico a 18 de agosto de 2026.  Elenco de la serie La Oficina durante la grabación de la segunda temporada. Foto: Pavel Jurado Canseco
Que no se pierda la bonita costumbre adornar el lugar con las mascaritas de lucha librePavel Jurado Canseco

Quizá por ahí el episodio donde Jero somete a sus compañeros a un curso para detectar acoso y discriminación pudo ser algo similar a lo que el buen Michael Scott hace en la primera temporada de The Office; sin embargo, es una realidad que pasa en todo el mundo a sus debidas proporciones y a través de la idiosincrasia de los trabajadores. 

Durante nuestro recorrido, Ley acepta que rebasar todos los límites que cruzaron en esos capítulos es el ADN de la franquicia, pero empujado por la picardía del mexicano que, muchos saben y se habrán dado cuenta durante el Mundial, carece de cualquier tipo de filtro cuando de socializar se trata. 

Los mexicanos sabemos reírnos de nuestras tragedias porque así funciona nuestra cultura y nosotros usamos estos límites del humor; de por sí, pues lo llevamos muy lejos. Entonces, La oficina es un deleite porque podemos hacer lo que nos da la gana”, apuntó Ale.

Una segunda temporada sin miedo a la funa

Gaz Alazraki dejó el nervio muy atrás. Ya sabe qué tiene entre manos y midió al elenco luego de ver tantas buenas reacciones (y malas también) durante la emisión de la primera parte. Los personajes están totalmente definidos, el tono está sentada y el cringe está totalmente asegurado. 

Parece que el cineasta ha vuelto a su propia oficina después de un periodo sabático. Conoce cada rincón, las mañanas de sus personajes, de sus actores y recorre los estudios con un plan entre manos: explotar las ideas que no pudieron desarrollas en los primeros capítulos, completar teorías del público (o destruirles la ilusión también). La camaradería está ahí y nos hicieron parte de esta bella empresa que es Jabones Olimpo... y Prime Video por supuesto, ellos nos llevaron.

Esta temporada ha sido súper benévola, porque ya no existe la incertidumbre del elenco. Ya que vieron los episodios, vieron cómo la gente respondió y entendieron toda la forma de todo, pues pudo madurar en la imaginación de ellos lo que podrían empezar a hacer en las siguientes temporadas.

Pues le perdimos miedo a la funa, ¿no? Porque justamente vimos que el público recibió el humor, lo entendió perfecto y lo apreció, y eso nos dio todavía más confianza para saber que podemos seguir por ese camino”, expresó.

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¡Qué bonita familia!Prime Video

Así que lo que viene es darle rienda suelta a la peor versión de cada uno de los personajes en su respectivo puesto de trabajo. Lo que se siente dentro de la locación es un ambiente tipo “cuéntame todo y exagéralo todo”. Lo más cool es que, en una especie de ruptura de cuarta pared, como lo hicieron con sus reels reaccionando a los comentarios de la gente, los próximos episodios abordarán y complacerá los efectos colaterales. 

“Debajo de todo el humor, sí estamos hablando de cosas. Y esas columnas nos trajeron información e insights más interesantes sobre dónde está la verdadera tragedia, qué estamos reflejando de México, y eso lo hemos traído también a las tramas”, adelantó. 

Hay una última ironía en La oficina, una serie que se burla de la improductividad y del caos laboral se filma con una precisión que poco tiene que ver con la imagen de Jabones Olimpo. Todo el equipo está a la altura. ¡Se sincronizan hasta para ir al baño! No hay dictaduras. los esfínteres y vejigas están saludables. 

Los camarógrafos, al tener la misión de abordar todo como falso documental, reciben dirección junto con los actores. Escuchan el libreto, las líneas y se alistan para salir al ruedo. Alazraki explica que su ritmo va de entre siete u ocho páginas al día para salir religiosamente a la seis de la tarde. 

Todo mundo llega descansado, nadie está explotado, el crew tiene tiempo de tener una vida personal además de trabajar”, aceptó.

Nos retiramos de Jabones Olimpo cuando el día de rodaje está por terminar. Las luces siguen encendidas, los escritorios continúan llenos de papeles y en algún punto de la oficina probablemente alguien todavía está fingiendo que trabaja.

Quizá ese sea el secreto de La oficina. No intenta convencer al público de que la vida godín es graciosa. Simplemente toma esas pequeñas tragedias que todos conocemos —el compañero que no trabaja, el jefe que no sabe mandar, la junta que pudo ser un correo, el tupper de todos los días y la obligación de “ponerse la camiseta”— y las pone bajo una lupa.

Porque si algo hemos aprendido los mexicanos es que hay problemas que no siempre podemos resolver. Pero, mientras llega la hora de salida, podemos reírnos de ellos…. al menos hasta que los nuevos capítulos lleguen en 2027.