México vs Inglaterra: el partido más caro en la historia de México

El Estadio Ciudad de México,  escenario de las finales de Pelé y Diego Maradona, vive otra noche histórica; el duelo entre México e Inglaterra del Mundial 2026 rompió todos los registros de reventa

La ilusión mundialista ha tomado por completo las calles de la capital mexicana
La ilusión mundialista ha tomado por completo las calles de la capital mexicanaEduardo Jiménez Fernández

El inmueble que durante seis décadas fue conocido como Estadio Azteca ha visto desfilar casi todo aquello que el deporte puede ofrecer. Ahí Pelé levantó la Copa del Mundo en 1970. Ahí Diego Maradona escribió la contradicción más famosa del futbol con la Mano de Dios y el Gol del Siglo en 1986. También recibió partidos de la NFL, la pelea multitudinaria de Julio César Chávez frente a Greg Haugen y conciertos capaces de detener la ciudad. Sin embargo, ninguna de esas noches costó tanto como la de este domingo. El dinero encontró un nuevo récord antes de que rodara el balón. El inmueble, inaugurado el 29 de mayo de 1966, suma ahora otro capítulo a su biografía.

La clasificación de México a los octavos de final frente a Inglaterra convirtió el acceso al estadio en un artículo prácticamente imposible. A cuatro horas del silbatazo inicial, el boleto más barato en el mercado secundario rondaba los 4 mil dólares, mientras que localidades preferentes se negociaban por cantidades muy superiores. El periodista especializado en negocios deportivos Darren Rovell resumió el fenómeno con una frase que recorrió las redes sociales: espectadores y un precio mínimo nunca antes visto para un inmueble de ese tamaño.

Esta noche, en Ciudad de México, se disputa el partido más caro en la historia del deporte en relación entre precio y capacidad del estadio”. La afirmación tomaba como referencia un escenario con más de 80 mil

En los alrededores del estadio, la historia tenía nombres y apellidos. Varios aficionados entrevistados por Excélsior confesaron haber desembolsado más de 150 mil pesos por una sola entrada. Ninguno hablaba de inversión; todos hablaban de una oportunidad que, según ellos, quizá no vuelva a repetirse. Ver a México disputar unos octavos de final mundialistas como local terminó por romper cualquier lógica económica.

Vengo de Houston. Sólo vengo al partido. Pagué 150 mil pesos por un pedazo de historia que me llevaré hasta el último día de mi vida", dijo Marco Landeros.

No fue solamente el orgullo nacional lo que disparó la demanda. También la presencia de los ingleses, un mercado económicamente fuerte y el pesó el escenario. Pocas canchas poseen el prestigio de este estadio. Es el único en la historia que ha albergado dos finales de la Copa del Mundo y que en 2026 se convirtió además en el primero en recibir partidos de tres ediciones distintas del torneo. Su capacidad, superior a los 80  mil aficionados tras la remodelación, volvió todavía más llamativo el fenómeno.

Las cifras que compartió Rovell ilustran la dimensión del fenómeno. Mientras el acceso más económico para México contra Inglaterra alcanzó los 4 mil dólares, otros encuentros de los octavos de final quedaron muy por debajo: Estados Unidos-Bélgica aparecía con mil 584 dólares; Argentina-Egipto, mil 583; Brasil-Noruega, mil 487; Portugal-España, mil 449; Paraguay-Francia, 999; Suiza-Colombia, 794; y Canadá-Marruecos, 557. Ningún otro partido se acercó a la barrera psicológica que rompió la Selección Mexicana.

Durante décadas, este estadio construyó su prestigio a través de goles inolvidables, campeones del mundo y noches que forman parte de la memoria colectiva. Esta vez, antes del primer silbatazo, la historia comenzó en las taquillas, en las plataformas de reventa y en las cuentas bancarias de miles de aficionados. El futbol seguía siendo el protagonista, pero el precio de entrar al estadio terminó por convertirse en otra marca mundial.