Ignacio Padilla: un narrador arriesgado, lúdico y curioso

La Fiesta del Libro y la Rosa rendirá un homenaje al cuentista y ensayista mexicano por su décimo aniversario luctuoso, el 25 de abril

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El escritor Ignacio Padilla, ganador del Premio de Cuento Juan Rulfo.  Excélsior

“Llevaba lo insólito a lo cotidiano, proponía nuevos lenguajes, exploraba sin cortapisas y con gran audacia en cualquier tema”, afirma la escritora Rosa Beltrán evocando al cuentista y ensayista Ignacio Padilla (1968-2016).

“Impresionó a todos desde su primera novela, La catedral de los ahogados (1995); pero finalmente se decantó por el cuento. Él se definía como científico cuéntico, siempre tuvo un gran humor; era una sonaja en la Academia Mexicana de la Lengua”, comenta sobre el organismo al que se incorporó desde 2011.

Su constante innovación del lenguaje hablaba de su espléndido oído y de una curiosidad por abregar de los más jóvenes y de los lugares más extraños para construir sus cuentos y sus ensayos”, agrega.

“Y, además, era un erudito. Conocía El Quijote, de Miguel de Cervantes, casi como nadie y esto lo hacía incorporar términos que, siendo antiguos, no eran ya utilizados en la lengua. Por estas razones, Nacho seguirá siendo leído y releído por los jóvenes”, añade la narradora.

El comunicólogo por la Universidad Iberoamericana, maestro en Literatura Inglesa por la Universidad de Edimburgo y doctor en Literatura Española por la Universidad de Salamanca, Padilla murió el 20 de agosto de 2016, a los 47 años, en Querétaro, víctima de un accidente automovilístico.

En su décimo aniversario luctuoso, el autor de La gruta del toscano y Las fauces del abismo recibirá un homenaje en la 18 edición de la Fiesta del Libro y la Rosa de la UNAM, el 25 de abril, a las 11:00 horas, en el Foro Libertad del Centro Cultural Universitario.

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 Ignacio Padilla, en entrevista sobre su libro de ensayos "Cervantes y companía". Excélsior

La poeta Julia Santibáñez destaca que la condición lúdica del trabajo de Padilla le parece fundamental. “También su riesgo como autor, cuando muchos otros se quedan en un mismo lugar, Nacho siempre se arriesgó y buscó otras aristas de la fantasía, del humor, del lenguaje y de los arcos narrativos.

Siempre estuvo experimentando y eso me encanta de su trabajo. Es justo recordarlo a diez años de su muerte, porque sigue aquí. Su literatura, en muchos sentidos, se adelantó a lo que hoy está pasando en las letras”, señala.

Para el novelista y ensayista Jorge Comensal, “la pérdida de Nacho Padilla tan prematura fue una verdadera tragedia para la literatura mexicana. Porque, además de ser un narrador extraordinario, fue un gran cuentista, gran novelista, pero también un hispanista.

Su escritura ensayística sobre Cervantes, por ejemplo, tiene una frescura, un desenfado que a veces la carrera académica y la especialización no dan. Entonces, leer lo que escribió sobre Cervantes y sobre nuestra literatura clásica es valiosísimo, más allá de que fue un gran docente, un gran escritor”, indica.

Y la novelista y cuentista Socorro Venegas revalora la literatura infantil y juvenil que legó el integrante del Grupo del Crack. “Yo fui la editora de Nacho en el Fondo de Cultura Económica de sus libros para niños. Él pensaba que los niños son los mentores más inteligentes y exigentes.

“Somos compañeros de editorial. Y digo somos porque sus libros siguen vivos y ahí continúa la vida del escritor. Publicamos en Páginas de Espuma, la editorial de los cuentistas”, dice.