Despojos de identidad ante una pantalla verde

La obra reflexiona sobre la identidad humana, la cultura digital y la virtualidad en los tiempos modernos.

Despojos de identidad ante una pantalla verde
Cortesía Bruno Reyes

El cine actual está plagado de héroes y monstruos creados con la ayuda de la pantalla verdegreen screen. Ahí están King Kong, Godzilla y cientos de personajes que han quedado atrapados en el anonimato.

A partir de esta idea, el director escénico Richard Viqueira escribió “Cine Z”, obra de teatro que llevará al Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, del 11 de septiembre al 4 de octubre, en donde plantea una pregunta urgente: ¿qué es la identidad en tiempos virtuales?

“Es pertinente hablar sobre la virtualidad en estos tiempos, donde vamos perdiendo cosas más concretas y físicas. A mí me parece que sí están cambiando los modelos de actuación y, por tanto, los modelos de realidad. Hay actores que han encarnado a monstruos –como Béla Lugosi (Drácula) y Boris Karloff (Frankenstein), a los cuales hacemos alusión constantemente–, pero ahora el cuerpo es removible, el espacio es removible y el tiempo también, lo cual crea una manera distinta de pensar”, asegura el actor y dramaturgo en entrevista con Excélsior.

Una de las mayores preocupaciones de Viqueira en este montaje es la imposibilidad para definir lo real y lo creado con inteligencia artificial (IA). “Ahora ya ves cualquier video y dudas de su verosimilitud, así que me parece que hay un cisma en las creencias y en la ontología de quiénes somos y qué somos.

Despojos de identidad ante una pantalla verde
Cortesía Bruno Reyes

“Esto parece algo vano, pero en realidad el entretenimiento va de la mano de un sistema de creencias, y si cambia el sistema de entretenimiento también se modifica nuestra visión del mundo, y eso es un poco lo que quería abordar en esta obra, es decir, cómo esa pantalla verde nos impide distinguir, como le ocurre a uno de los personajes de “Cine Z”, si lo que vemos es real o creado a partir de una pantalla verde”, asegura.

¿No es la duda una constante inevitable en el ser humano?, se le cuestiona a Viqueira. “Antes teníamos la frase ‘ver para creer’. Pero hoy la virtualidad nos demuestra que ni viendo podemos creer, y sí considero que esto es algo que modifica también la política y la relación que uno tiene con la realidad y con su propia imagen.

“Por ejemplo, ahora que tenemos aplicaciones (filtros) que te pueden convertir en gato, en viejo, joven, mujer u hombre, la realidad es que se están modificando nuestras creencias desde el fondo, y esto es apenas el inicio de una revolución, porque lo de la green screen hace unos 15 años era un recurso usado esporádicamente para ciertas secuencias, pero hoy se utiliza en toda una película… y todo esto está creando aristas filosóficas que no teníamos contempladas”, asevera.

Despojos de identidad ante una pantalla verde
Cortesía Bruno Reyes

¿Es el cuerpo del actor inseparable del teatro? “Dentro de las cosas que celebro es que en el teatro pareciera casi imposible prescindir del actor, pues nadie iría a ver algo virtualizado a la escena. A mí me parece que el teatro sigue siendo el último recoveco, quizá por primitivo, que requiere del actor como elemento insustituible. No así el cine, las series ni los videojuegos.

“Entonces, habrá dos maneras de arte o entretenimiento que coexistirán y cada persona deberá decidir entre ir a ver esos dinosaurios en escena –que somos los actores– o esas nuevas luces fatuas en los blue screen… Y es algo inevitable porque está en estrecha concordancia con la economía, pues cualquiera con dos dedos en la frente sabe que (usar la IA) es la opción más económica”.

¿Es el teatro el último refugio del actor? “El teatro tenderá cada vez a tener menos espectadores, lo cual no me parece deleznable. Al contrario, creo que, de pronto, nos relacionamos uno a uno entre espectador y actor, y se convierte en un evento casi íntimo… Es evidente que la pantalla tiene otras virtudes y quizás una sea algo que pregonan algunos teóricos: que el teatro ya no es el lugar para contar historias, porque hay otros sitios donde las cuentan mejor y de manera monumental.

“Sin embargo, sí creo que el teatro sigue siendo el laboratorio de las neuronas espejo, porque cuando tú sientes que a alguien le duele algo –como cuando un actor llora en el escenario–, inmediatamente tienes la misma reacción. Para mí el teatro es ese ping-pong de neuronas espejo en donde más allá de lo que se cuenta puedes sentir lo que le pasan al sintiente y es muy posible que eso es lo que haga que el teatro sea permanente y no decline”, concluye.

“Cine Z”, que contará con las actuaciones de Valentina Garibay, Benjamín Martínez y el propio Richard Viqueira, se presentará del 11 de septiembre al 4 de octubre, con funciones los viernes a las 20:00 horas, y sábados y domingos a las 18:00 horas en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.