Arte, luz y misterio: Carrington cobra vida en un laberinto inmersivo

El Centro de las Artes Inmersivas presenta una exposición que combina obra original, ambientación y tecnología para explorar la imaginación de la artista anglomexicana

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La exposición Leonora Carrington, laberinto mágico puede visitarse desde el miércoles 22 de abril.Foto: Héctor López

Leonora Carrington consideraba que lo que parece imposible de cambiar es posible redibujarlo y que, pese a las limitantes de nuestra sociedad, el arte y la imaginación pueden convertir un sueño de libertad en una realidad.  

Con ese mensaje inicia la exposición Leonora Carrington. Laberinto mágico, que  abrirá mañana al público, ideada como un paisaje surrealista de 11 habitaciones que invitan a mirar la obra de la artista anglomexicana de una forma distinta, a partir de una recreación atmosférica que incluye elementos lumínicos, sonoros y táctiles para contemplar cada pieza desde distintos ángulos. 

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En esta muestra hay once puertas que llevan a diferentes universos de Carrington.Foto: Héctor López.

La disposición museográfica es un laberinto que se puede caminar libremente y en el que es posible acercarse bastante  a los personajes fantásticos de Leonora, por ejemplo, al Gato de la noche, La dragonesa o a la Serpiente voladora, dispuestos sin un orden cronológico.

La muestra, que permanecerá abierta al público en el Centro de las Artes Inmersivas (CAI) hasta el 2 de septiembre, inicia con un par de salas convencionales que exhiben una veintena de dibujos y fotografías en las que es posible ver a Carrington montando a caballo, elaborando algún boceto o dando los últimos toques a su obra ¿Cómo hace el pequeño cocodrilo?

También incluye una línea del tiempo en la que se leen aspectos de su biografía que perfilan su rebeldía y su trabajo creativo, como cuando fue expulsada de dos internados o cuando fue presentada a la corte del rey Jorge V., momento que ella definió como una pérdida de tiempo. 

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Leonora Carrington decía que lo que es imposible de cambiar podía redibujarse.Foto: Héctor López

También habla de cómo sus padres intentaron enviarla a Florencia, a una escuela de buenos modales para señoritas aristócratas, donde Leonora sólo refrendó su amor por la pintura y decidió huir de casa y abandonar Europa con ayuda del diplomático mexicano Renato Leduc, con quien contrajo matrimonio. Las instantáneas se detienen en aquel periodo que su familia la internó en un hospital psiquiátrico en España, su encuentro con los surrealistas, en 1938, y su participación en la muestra internacional de Surrealismo, así como su primera pintura vendida –The Horses of Lord Candlestick– a Peggy Guggenheim. 

Así que esta exposición no sólo plantea algunas claves creativas de Carrington, sino que reafirma cómo fue que ella utilizó el arte como un medio para cuestionar el orden, la identidad, la estructura y el status quo, para luego convertirse en madre, escritora y artista transgresora, pues no se limitó a ser musa de nadie.

Magia y misterio

Pero la parte más inesperada de la muestra son las 11 habitaciones que proponen una nueva mirada sobre las esculturas de Carrington, aprovechando un juego de luces, sonidos y texturas que intentan darle vida a esos seres fantásticos dispuestos en un laberinto donde cualquiera puede perderse.

Por ejemplo, destaca La Tamborilera, bronce monumental que simula una danza de ondas lumínicas, que parecieran emerger del instrumento; o The Palmist (La Palmista), que se erige en un templo antiguo hecho de luz y sombra. 

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La exposición inmersiva de Leonora Carrington estará abierta hasta septiembre.Foto: Héctor López

Otro espacio destacado es la Sala del Tarot, en la que es posible apreciar numerosas cartas a mediana escala. Y el anfiteatro rodeado de lluvia que fue construido para la escultura The Unknown, figura híbrida (mitad ciervo y mitad humana), que está inspirada en la mitología celta. 

Al final del recorrido, Fermín Llamazares, presidente del Consejo Leonora Carrington, reconoció que el concepto de la muestra busca que el visitante se pierda en este laberinto. 

Sí, está diseñado de forma que tengas esta sensación de perderte, aunque en realidad terminas viendo todas las salas. No importa que escojas una puerta o la otra, terminas visitándolas prácticamente todas y, bueno, así se conceptualizó esta exposición”, comentó ayer, durante un recorrido previo.

Además, explicó que estas esculturas provienen de Xilitla, las cuales permanecían expuestas al aire libre. “Son esculturas para exteriores que requieren un mantenimiento periódico, pero como es difícil moverlas y Xilitla es un lugar lejano (de la CDMX), aprovechamos que fueron las grúas para sacarlas y traer este espectáculo, aunque dejamos una afuera del Museo Leonora Carrington, El pájaro espejo”.

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