Martino hasta el Mundial
Martino debe seguir y ser él quien prepare el equipo para llegar a Qatar.
Sería incorrecto decir que sorprende, porque es lo que siempre sucede, pero continúo sin poder entender la cantidad de voces que piden un cambio de técnico en la selección.
Hay de todos los colores: comunicadores que agitan la polémica, haciendo cualquier cosa, menos hablar de futbol, exjugadores que con el objetivo de ingresar a los clubes “de algo” (da igual, que el hecho es entrar), en lugar de capacitarse, despotrican detrás de un micrófono, y entrenadores que creen que criticar a sus colegas es un camino más corto para volver a los banquillos que actualizarse metodológicamente. No hay dudas de que el equipo del Tata Martino actualmente no tiene una fisonomía reconocible y lleva tiempo jugando mal. También es verdad que preocupa que el rendimiento futbolístico durante su mandato ha ido de mayor a menor, pero salvo que haya certezas de que su discurso ya perdió legitimidad entre los jugadores, y que desde el seno del grupo se pida un golpe de timón, sería un error cortar el proceso ahora.
“Hay tiempo para cambiar, faltan ocho meses para el mundial”, argumentaba el domingo desde una de las tertulias futboleras un exfutbolista. ¿Cuántas fechas FIFA quedan antes de Qatar? Si bien es cierto que restan ocho meses de calendario, también es verdad que significa sólo un puñado de semanas efectivas de trabajo; muy poco tiempo. A veces las luces de las cámaras encandilan el sentido común.
¿Si quitamos al Tata, quién? ¿Miguel Herrera? Probablemente sea el más indicado para aflorar de bombero, pero buscar un cambio expondrá uno de los problemas estructurales que tenemos: la falta de opciones de entrenadores locales. ¿Cómo es posible que, de contemplar un reemplazo, no surjan inmediatamente cinco nombres de técnicos mexicanos con consenso para hacerse con el paquete?
Esto último sí que es grave. A veces es desesperante ver cómo en lugar de instalar en la agenda mediática temas trascendentales como sería una política estratégica de formación de técnicos mexicanos, nos enfocamos en polemizar sobre cuestiones menores, ignorando las estructurales.
Martino debe seguir, y ser él quien prepare el equipo para llegar a Qatar de la mejor forma posible. Tiene una demostrada capacidad para hacerlo.
Desde La Volpe, ningún otro entrenador cumplió un proceso mundialista y no es un detalle menor. Completar un ciclo es una muestra de seriedad institucional, de profesionalización, e indirectamente, también, un mensaje para los jugadores para que asuman su parte de responsabilidad.
