Intercambio de activos
Desde hace unos años, capitalistas mexicanos están invirtiendo en proyectos futbolísticos en España. Quizás el caso más representativo es la participación del Grupo Carso en el Oviedo, un equipo con mucha tradición en la madre patria, que recibió con los brazos ...
Desde hace unos años, capitalistas mexicanos están invirtiendo en proyectos futbolísticos en España. Quizás el caso más representativo es la participación del Grupo Carso en el Oviedo, un equipo con mucha tradición en la madre patria, que recibió con los brazos abiertos (no siempre sucede) la participación de Carlos Slim en un proceso de salvataje, cuando los ovetenses se encontraban en 2da B (3ra categoría del futbol español).
No es fácil desembarcar en clubes españoles con capital externo. Los equipos, por pequeños que sean, tienen un gran sentido de pertenencia de los aficionados, porque representan su ciudad, provincia o región, por lo que desconfían de participaciones externas que puedan convertirse en capitales golondrinas.
No hace tantos años hubo sonados experimentos fallidos, como el del ucraniano Dmitry Piterman con el Racing de Santander o el del productor argentino de espectáculos musicales Daniel Grinbank con el Leganés.
Piterman hizo un desastre deportivo y administrativo. Entre sus excentricidades se recuerda, con humor en España, pero con mal sabor de boca en Santander, cuando decidió que la mejor opción para entrenar al equipo era él mismo y se autoproclamó DT. Los resultados hablaron por sí solos.
Grinbank encargó la gestión deportiva de su proyecto a José Pékerman. El prestigioso entrenador ofició de director deportivo y tuvo en su experiencia europea quizás la única mancha en su carrera. Subestimó la importancia de conocer la categoría y se puso todo el entorno en contra al borrar de un plumazo a 15 jugadores españoles e inmediatamente contratar 15 argentinos con pasaporte comunitario. Su mejor momento fue una derrota en Copa por 4-3 ante el Real Madrid. En Liga tuvieron una paupérrima campaña.
Hace un par de años, Jorge Berlanga, mexicano, representante de futbolistas afincado en España, adquirió el Toledo de 2da B con el objetivo de desarrollar un proyecto de formación que se convierta en la puerta de entrada para jugadores aztecas al Viejo Continente. La relación con Rayados, a través de Luis Pérez, motivó al Monterrey a enviar una temporada a Charly Rodríguez, que encontró allí una plataforma ideal para completar su formación.
Ojalá que estas iniciativas tiendan puentes sólidos entre México y España para iniciar un proceso productivo de intercambio de activos. Nosotros, aportar talento e importar desde allí metodologías de trabajo en periodos formativos, una de las grandes áreas de oportunidad de nuestro futbol.
