Cruz Azul, Atlas y femenil

Las chicas llegaron para quedarse, hay que apostar por ellas.

Cruz Azul y Atlas rompieron en el 2021 una sequía de títulos que parecía interminable. Entendiendo que las razones de la anemia de resultados fue multifactorial, y que caeríamos en reduccionismo si apuntásemos sólo una causa, sin dudas, la poca estabilidad organizacional que vivieron ambas instituciones durante largos periodos se terminó reflejando en el campo de juego.

Con la administración del Grupo Orlegi, los zorros encontraron una gestión profesional que trazó una hoja de ruta lógica para una estructura deportiva. A partir de ahora podrán ganar o perder, al fin de cuentas, el futbol es un juego, pero, sin dudas, están encauzados en un camino correcto.

Los cementeros en mayo festejaron y le ofrecieron una tremenda alegría a una afición que no era feliz desde la consagración cinematográfica en León, cuando Carlos Hermosillo se inmortalizó como ídolo celeste. ¿Maldición o mala suerte? En algunos acontecimientos sin duda hubo falta de fortuna, pero es también indiscutible que la gestión deportiva estuvo lejos de la profesionalidad que requería la institución.

En Atlas es fácil constatar que otro es el rumbo,  ¿podemos decir lo mismo con Cruz Azul? Los triunfos suelen ser grandes impostores. En futbol, todavía pueden confundir más, máxime cuando los directivos no terminan de entender ni por qué pierden ni por qué ganan.

Como ejemplo cercano está el caso reciente de Pumas. Alcanzar una final luego de la epopeya en las semis del Apertura 20-21 los confundió y pensaron que todo funcionaba. ¿No estará sucediendo lo mismo en La Noria?

Habiendo hecho referencia a los universitarios; ¿el triunfo contra el América no les estará nublando el juicio una vez más? ¿Alcanzará sólo con la innegable sabiduría de Mejía Barón para encontrar una dirección que hace tiempo parece equivocada? El tiempo dirá.

El espectáculo y gran triunfo de Rayadas merece que reflexionemos sobre el futuro del femenil. Según datos de la LigaMX, el crecimiento en la asistencia de la Liga Femenil fue del 33% entre las temporadas 17/18 y 18/19 (pre-pandemia), lo que muestra cómo va subiendo el interés. Si es estratégico mejorar la profesionalización de los formadores en el futbol mexicano en general, en el femenino es todavía más notorio. Ninguno de los clubes más exitosos en el incipiente futbol femenil cuenta con un programa serio de formación, sino que basan sus proyectos en una mayor inversión en jugadoras para el primer equipo.

Las chicas llegaron para quedarse, hay que apostar por ellas.

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