Chile y fin de ciclo
Luego de un comienzo erróneo, Chile se consagró nuevamente Campeón de América. El paso de Marcelo Bielsa marcó un antes y un después en la mentalidad de la selección transandina. Esta excelente generación de futbolistas, primero con Jorge Sampaoli y luego con Juan ...
Luego de un comienzo erróneo, Chile se consagró nuevamente Campeón de América. El paso de Marcelo Bielsa marcó un antes y un después en la mentalidad de la selección transandina.
Esta excelente generación de futbolistas, primero con Jorge Sampaoli y luego con Juan Antonio Pizzi, tangibilizó con títulos esta nueva actitud. Tanto los jugadores chilenos como sus compatriotas tienen argumentos suficientes para no ponerle techo a sus ilusiones futuras. Enhorabuena por el trabajo realizado.
El legado de Bielsa en Chile tiene varios puntos en común con la impronta que dejó Menotti en nuestro país. Unánimemente los seleccionados de aquella época reconocen el efecto positivo en la confianza del jugador mexicano que produjo la estadía del mítico entrenador argentino.
¿Qué hubiera pasado si la bien dirigida selección del doctor Miguel Mejía Barón se alzaba con la Copa América del 94 en Ecuador? ¿Por qué no fuimos capaces de hacer lo que hizo Chile años después? Difícil de determinarlo puntualmente. Lo que está claro es que luego de Menotti no se eligió una idea, por el contrario, se cambió constantemente buscando la receta del éxito que, al día de hoy, no hemos sido capaces de encontrar.
Con la renuncia de Lionel Messi a su selección luego de perder la final de la Copa América, más la temprana eliminación de España de la Eurocopa, los términos más escuchados en el mundo del futbol esta semana son los de fracaso y fin de ciclo.
¿Se imaginan el Mundial de Rusia sin Messi? Las críticas oportunistas sobre el astro culé sólo pueden tener dos explicaciones: mala intención o analfabetismo futbolístico.
Argentina sin la presencia de Leo no hubiese jugado las finales que perdió en los últimos años. ¿Fracasó al haberlas perdido? Jugar tres finales seguidas de esa magnitud tiene muchísimo mérito, el verdadero fracaso es que Argentina, con diferentes entrenadores en los últimos años, y contando con el mejor del mundo junto a un grupo de jugadores de primer nivel, nunca pudo lograr un funcionamiento sostenido proporcional a la gran calidad de sus futbolistas.
Luego de perder en octavos de final con Italia, todo parece indicar que la etapa de Vicente del Bosque en La Roja llegó a su fin. Sin quitarle importancia al gran trabajo del preparador salmantino, su salida no tiene por que ser un fin de ciclo. Esta etapa gloriosa del futbol español tiene muchos nombres propios, pero fundamentalmente se cimentó en un cambio de filosofía. Una idea que se gestó cuando la furia se cambió por el toque, cuando el talento suplantó la presencia física y, por sobre todas las cosas, como ejemplificó Menotti, cuando el futbol español abrazó la convicción de dejar de ser toro para ser torero.
Un gran fracaso sería que no perdure la idea que puso a España de tú a tú con los grandes de este deporte y le permitió obtener los títulos que no había logrado en toda su historia.
