Boxeando en el cine…
El boxeo, con el paso del tiempo, ha proporcionado los elementos perfectos para que los que hacen cine extraigan lo mejor y lo muestren en la pantalla grande ante la admiración y estupor del espectador que, sentado en una butaca, abre los ojos desmesuradamente ante la ...
El boxeo, con el paso del tiempo, ha proporcionado los elementos perfectos para que los que hacen cine extraigan lo mejor y lo muestren en la pantalla grande ante la admiración y estupor del espectador que, sentado en una butaca, abre los ojos desmesuradamente ante la muestra de un mundo especial, verdadero, aun más que las escenas mismas. Así ha sido con el paso de los años, sólo que los avances tecnológicos permiten en la actualidad acercar casi hasta tocar una realidad cotidiana.
En México se atesoran documentos que dan fe a esa comunión indisoluble cine-boxeo. Campeón sin Corona del año 1945, que protagonizó David Silva con Fernando Soto Mantequilla, cinta que de manera regular es proyectada en la televisión. Pepe el Toro (1953), que dirigió Ismael Rodríguez, actuando el furioso Torito (Pedro Infante) queriendo vengar a su cuate Joaquín Cordero, que fue maltratado por Wolf Ruvinskis. En lo particular, disfruto en cada ocasión que veo a Germán Valdés Tin-Tan en sus escenas de boxeador como la cinta El revoltoso, de 1951, o bien a Mario Moreno Cantinflas en aquella cinta Caballero a la medida, de 1954, cuando prepara a su pupilo Beibi sacris (Wolf Ruvinskis), que era el sacristán de la iglesia para pelear contra Kid Gorila. Rubén Olivares tuvo su momento cinematográfico actuando para la película Las Glorias del gran Púas, del año de 1984, que dirigió Roberto Rivera. No olvidemos a boxeadores de renombre que fueron parte también de los sets cinematográficos como Luis Villanueva Kid Azteca, Ricardo Pájaro Moreno y Raúl Ratón Macías, entre varios.
La industria estadunidense ha tenido que plegarse y rendir tributo a esos documentos fílmicos que nos han impactado. Entre varias de gran excelencia pongamos en el texto aquella de Robert de Niro, Toro Salvaje, grabada en 1980, donde da vida al neoyorquino peso mediano Jake La Motta, que dio la estatuilla del Oscar al actor, dirigido por Martin Scorsese. Cuando corría el año de 1976 los amantes del cine tuvieron la oportunidad de observar una cinta que correspondió a una serie de seis en total: Rocky; Silvester Stallone derrota dramáticamente a su enemigo cazado, Apollo Creed (Carl Weathers), historia que produce, según leo, tres estatuillas del Oscar: mejor película, mejor director y mejor edición. La más reciente y aparentemente la última de la serie, Rocky Balboa, del año 2006. Y para concluir con este paseo por el cine les comento de dos películas que fueron de mi agrado: La chica del millón de dólares, con Clint Eastwood, Hillary Swank y Morgan Freeman, que dejó también reconocimientos de la Academia, y Cinderella Man, actuada por Rusell Crowe, dando vida a aquel James Braddock. Historia de la vida real que le lleva a derrotar a Max Baer por decisión en 15 asaltos en Long Island, Nueva York, en 1935, y ganar el título mundial pesado para luego ser vencido por Joe Louis en Chicago en 1937.
Esas cintas que nos dejan vivencias muy especiales por dos razones: una, nos gusta mucho el boxeo y, la segunda, nos gusta mucho el cine, y cuando los dos elementos están juntos, pues a disfrutarlo al máximo…
