Extraordinario resultó el pasado fin de semana, en el que hemos tenido triunfos muy importantes en el deporte mexicano, destacando el inmenso Gran Premio de México que nuevamente ha puesto en alto la capacidad organizadora y realizadora de eventos masivos que superan al resto de las carreras en el planeta.
Mi más sincero reconocimiento a CIE, la empresa que capitanea Alejandro Soberón, por el atinado y eficaz trabajo para mostrar al mundo entero un gran rostro de nuestro país, el que desafortunadamente genera constantemente información muy negativa, como el reciente atentado en la playa de la Riviera Maya, así es que generar eventos que nutran y motiven a los extranjeros a visitarnos, es invaluable.
Seguramente la carrera mexicana estará entre las favoritas de la Fórmula 1 para ser elegida como el mejor gran premio del año, en esta ocasión, la carrera de Austin convocó a más público durante los tres días, por cierto, gran parte de ellos connacionales, pero la calidez y ánimo de la gran afición ahí quedan. Sin duda la afición mexicana es la mejor del mundo.
Mención aparte merece la formidable actuación de Checo Pérez que ha conseguido un tercer lugar histórico y que, además, a lo largo de los tres días nos ha mostrado el enorme progreso que ha tenido en su equipo, el Red Bull Racing, clasificando en la segunda fila y rápidamente en la carrera colocándose en el tercer lugar después de que Daniel Ricciardo sacara de la pista, al pasarse en la frenada, a Valtteri Bottas. El momento de mayor intensidad se vivió justo en la largada, así como en las últimas vueltas cuando el tapatío se acercaba al Mercedes de Lewis Hamilton, la gente lo celebraba de pie, inolvidable. Tuve la oportunidad de vivir, una vez más, y como lo he hecho en todas las carreras de la segunda y tercera época de la F1 en México, y nunca se había sentido algo similar, la Checomanía y los Checolovers son una realidad que sólo tiende a incrementarse, pues el paisano maneja en estos días, el mejor auto de la categoría, por lo que es muy probable que lo veamos en las carreras finales de la temporada y en los primeros sitios recurrentemente.
Ha sido un triunfo inobjetable de la organización, del público asistente, de Checo Pérez, con su tercer lugar, y primer podio para un mexicano en una carrera en casa, de la Ciudad de México, pero en gran medida, de nuestro país, que ha enviado señales muy afortunadas al mundo, algo urgente y muy necesario, por lo que debemos celebrar.
A sacar el tequila.
¡Viva México!
clm
