Tira mitos
El 44% de los técnicos ya fue removido. Nacho Ambriz se ha dedicado a callar bocas

Pablo Carrillo
La neurona
Me parece que algo no está sucediendo adecuadamente en el balompié nacional cuando llevamos ocho entrenadores cesados de sus cargos en la Liga Bancomer MX. Quizá usted difiera de esta consideración, sin embargo, no parece lógico el que, hasta el momento, cuando aún resta por jugarse una tercera parte del torneo regular, un 44% de los encargados de dirigir a los equipos ya ha sido removido de sus cargos.
En todas las ligas serias de cualquier deporte resulta muy complicado el cambiar al entrenador, cuestión que sucede esporádicamente durante la temporada, y que, en la mayoría de los casos, sucede cuando las campañas terminan. A todas luces parece una señal de improvisación, desconocimiento o, sencillamente, de una liga mal estructurada, pues casos como los que he mencionado sólo pasan aquí. Lo habitual es que más de la mitad de los entrenadores no terminan la campaña en sus equipos, y si lo llevamos a números anuales, la cifra porcentual aún se eleva más. El asunto, además de penoso, resulta desafortunado, se trata de la liga que muda de entrenadores más que de calcetines y, a todas luces, es muy poco serio el manejo.
El siguiente punto es que se desdeña al talento de los entrenadores nacionales, así, sencillamente por decreto o por malinchismo, existen muchos casos que no se explican, pero son. Ignacio Ambriz y su León se han dedicado a callar bocas de todos aquellos que dudaron de su capacidad, con buenas o, quizá, no tan buenas intenciones, en especial durante su estancia en el América y, por lo pronto, el buen Nacho demuestra que sabe su asunto y muy bien, pues con retazos de jugadores de todos lados y con un plantel de discreta capacidad, está en la cumbre del balompié nacional.
Mención aparte merece el buen Ambriz, pues, de los cuatro equipos que encabezan nuestra liga, el equipo guanajuatense es el que más mexicanos utiliza, habitualmente, y para muestra, lo acontecido el fin de semana, en el que el León alineó, de inicio, a seis mexicanos, seguido de Tigres, que arrancó con cinco; Monterrey utilizó a cuatro; mientras que el América, en su brillante triunfo ante los Tigres, sólo arrancó con tres nacidos en México, una muestra más del malinchismo del Piojo, que ejemplifica ser digno heredero de Malintzin.
El tira mitos del León demuestra que no se necesitan inmensas cantidades de millones de dólares para ser competitivo y menos el utilizar más extranjeros que nacionales, ni en el campo ni en la dirección técnica.