Riesgo

La industria del futbol de nuestro país enfrenta el momento de mayor riego en su trayectoria, pues cuando comenzaban a regularizarse las entradas a los estadios, los consumos y demás ingresos derivados de la afluencia de público, aparece una trifulca de proporciones ...

La industria del futbol de nuestro país enfrenta el momento de mayor riego en su trayectoria, pues cuando comenzaban a regularizarse las entradas a los estadios, los consumos y demás ingresos derivados de la afluencia de público, aparece una trifulca de proporciones mayores, con hechos por demás desagradables, imágenes desgarradoras de las que todos fuimos testigos, una serie de rumores, versiones, y demás historias, que dejan muy mal parado al deporte más popular.

Las finanzas de los clubes estaban muy dañadas por los efectos de la pandemia, pues todos esos ingresos y flujos de efectivo que dejaron de llegar ante la emergencia pandémica, golpearon severamente a todos los equipos que, dicho sea de paso, no atraviesan por el mejor momento económico, y a pesar de la muy atinada gestión del nuevo presidente de la Liga BBVA MX, Mikel Arriola, en el interior de cada institución, resulta más que evidente que las cosas no están bien, quizá con la excepción de los equipos regiomontanos, a los que sus corporativos les inyectan recursos al por mayor, pero de ahí en fuera, el asunto está muy complicado.

Si bien la reunión de hoy en la que se determinará el futuro de los Gallos de Querétaro, así como las medidas a seguir para evitar nuevos brotes de violencia, el tema debe ser muy sencillo para preservar y acrecentar el futuro de su negocio. Los aficionados que acuden a los estadios deben sentirse muy seguros, eso se logra con dispositivos de seguridad serios y planeados, de la mano de las autoridades locales de cada estadio. Las barras bravas, locales o visitantes se deben erradicar del futbol mexicano, eso de que las barras locales sí pueden ingresar es absurdo y pusilánime, se requiere de mano firme.

Se debe invertir una buena cantidad de recursos para el reconocimiento digital con cámaras y demás dispositivos de todos los que ingresen a los estadios, para así poder expulsar a los rijosos de por vida cuando generen actos violentos, pues eso va en detrimento de la industria del futbol.

Se han tardado en dar ese paso tan importante para establecer mayor control de todos los asistentes.

Las medidas deben ser estrictas, como nunca antes, a grandes problemas, grandes soluciones. El futbol mexicano debe cambiar para bien, y lo primero que deben decidir los propietarios del futbol es la erradicación de las barras de nuestro balompié. De no hacerlo seguirán los riesgos, los conflictos y los heridos o muertos en los estadios de futbol. Ojalá se animen de una vez por todas a establecer medidas ejemplares.

Ya van tarde…

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