Prohibido prohibir

Sencillamente, las disposiciones tan publicitadas, relacionadas con la prohibición aprobada para que en el estado de Oaxaca los menores de edad no puedan consumir algunos productos bebidas azucaradas y comida chatarra son, con franqueza, un gigantesco error, pues los ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Sencillamente, las disposiciones tan publicitadas, relacionadas con la prohibición aprobada para que en el estado de Oaxaca los menores de edad no puedan consumir algunos productos —bebidas azucaradas y comida chatarra— son, con franqueza, un gigantesco error, pues los padres y madres de familia son quienes deciden, en el mejor de los casos, la alimentación de los hijos. Y digo en el mejor de los casos, pues en la mayoría de ellos no hay alternativa.

Regreso al punto, el tema debe ser educación, en la actividad física y en la adecuada alimentación, sin dejar de lado que la migración hacia una sociedad urbana, dejando el campo, ha provocado un terrible problema de obesidad, pues se han perdido las virtudes de la intensa actividad física que se requiere para desarrollarse en la vida rural.

Debemos insistir, debemos educar a nuestros niños, pero a la par, y quizá más importante aún, hay que educar a los adultos, a las madres, quienes, por lo general, son las encargadas de preparar y conseguir los alimentos. Se les debe instruir y convencer con argumentos lógicos, pero eso de prohibir, quizá lo único que logre sea lo inverso.

Sugiero que se proponga, más que prohibir, que se realice una mayor actividad deportiva en las escuelas, involucrar a los padres de familia y también estimular su participación en actividades recreativas que les permitan integrarse y activarse, pues el problema de la obesidad es serio en niños y adultos, muy preocupante, por cierto. Lo invito a que observe que somos una sociedad muy obesa, una epidemia que provocará muchas más muertes que el covid-19.

Ahora que los medios de comunicación serán una pieza fundamental en el regreso a clases a través de la radio y la televisión, sugiero que se haga a la par, una campaña, como nunca antes, en la que se involucren las autoridades en los tres niveles de gobierno, la iniciativa privada y, de manera decidida, la sociedad civil, para hacer un cambio de fondo que nos ayude, en el futuro, a tener una población con mejores niveles de salud, pues la actual peste nos ha dejado claro muchas cosas—más allá de pésimo manejo de las autoridades sanitarias—, por ejemplo, que somos una sociedad con un nivel de salud precario y que históricamente poco o nada se hace al respecto.

Te convoco, amable lector, a que inicies un cambio de hábitos y lo transmitas a tus cercanos. Debemos hacerlo entre todos, urgentemente. Que no nos quepa duda que México tiene innumerables problemas, pero el de la deficiente salud, la epidemia de la obesidad, la diabetes —en gran medida provocada por el sobre peso— son un enemigo de nuestra patria.

Nunca es tarde…

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