De pesadillas y sueños
• Hemos disfrutado tres lustros de volantes nacionales en la máxima categoría.

Pablo Carrillo
La neurona
Parecería que el piloto de Guadalajara Sergio Pérez estuviera inmerso en una horrible pesadilla, de ésas en las que te despiertas sudando y con el corazón agitado, sencillamente parece que no encuentra la salida, y que, cada vez, la caída es mayor. Si bien el Hungaroring no ha sido precisamente uno de las pistas que se le da al tapatío, pues con la excepción del tercer lugar obtenido el año pasado, así como un quinto sitio hace un par de años, las cosas nunca se le habían dado en ese circuito. Todos deseábamos que el mal momento terminara este fin de semana, incluso después de la segunda práctica del viernes, al ver a los Red Bull ubicados en segundo y cuarto sitio con el neerlandés Max Verstappen a dos décimas de segundo del primer lugar de Lando Norris, acariciamos la esperanza de que los autos del equipo austriaco habían logrado avances ante la gran mayoría de sus competidores (McLaren, Ferrari y Mercedes Benz), que han progresado notablemente.
La crisis al interior de Red Bull Racing por las diferencias entre los Verstappen, Christian Horner y el doctor Helmut Marko, así como la inminente partida del equipo del genio de la aerodinámica, Adrian Newey, han mermado seriamente las prestaciones del RB20, que ya no es, ni cercanamente, el más rápido en la actualidad, a eso sumemos el pésimo momento de Checo Pérez, y todo ello pareciera un caldo de cultivo idóneo para el actual desplome del piloto tapatío que sus fieles lamentan entristecidos, y sus detractores parecieran disfrutar, polémico al fin.
Hemos disfrutado tres lustros con volantes nacionales en la máxima categoría del mundo motor, y a pesar de que muchos medios de comunicación y aficionados vaticinan el final de la carrera de Pérez, les puedo asegurar que llegará al final de la temporada, y no dude usted que permanezca incluso el próximo año, pues llega de la mano del jalisciense una maleta de muchos millones de euros de patrocinios que no todos los aspirantes a ese asiento pueden reunir. Ya veremos.
Por su parte el inmarcesible Rafa Nadal ha llegado a una final de un torneo de la ATP 250 en Bastad, Suecia, algo que no sucedía hace un par de años, debido a la cadena de lesiones que han mermado el desempeño del veterano tenista español. El final de su brillantísima carrera es inminente pues en lo físico está prácticamente agotado, sin embargo, la ilusión del español de jugar los Juegos Olímpicos de París 2024 lo mantienen con los sueños a flor de piel. Ojalá logre su sueño de estar en la cancha que le ha visto triunfar en 14 ocasiones en Roland Garros, sería genial.