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Sin duda que el inicio de los Pumas en la primera tercera parte del actual campeonato es imponente. Han sumado 14 unidades de 18 probables, superando en tan sólo un tercio del torneo la totalidad de puntos obtenidos en el caótico certamen anterior. ¿Puede un equipo ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Sin duda que el inicio de los Pumas en la primera tercera parte del actual campeonato es imponente. Han sumado 14 unidades de 18 probables, superando en tan sólo un tercio del torneo la totalidad de puntos obtenidos en el caótico certamen anterior.

¿Puede un equipo cambiar tan radicalmente desde el último lugar del anterior torneo hasta llegar en este momento a lo más alto de la tabla?

Aparentemente, lo están haciendo, y vale la pena tratar de analizar los cambios que han catapultado tal éxito. Por lo pronto, las críticas de los enemigos de Rodrigo Ares de Parga, el presidente del patronato de los Pumas, están muy callados, pedían su cabeza apenas hace un par de meses y ahora no se les escucha decir “esta boca es mía” para tratar de analizar las decisiones clave del éxito.

Por lo pronto, los de azul y oro demuestran que los refuerzos han permitido dar un giro de 180 grados y hoy parecen ser toda una realidad. Las inexplicables contrataciones de los “refuerzos” Guerrón, Formica, Calderón, entre otros, fueron un fracaso, sin embargo, el barco comenzó a tomar rumbo con la llegada del Chelo Díaz el torneo anterior, así como la llegada de regreso a casa de Luis Fuentes, la enorme aportación del hispano Alejandro Arribas que solidificó la endeble defensa universitaria, pues desde la salida del veterano Verón, así como de Alcoba, que estaba en horas bajas, no se había visto bien el cuadro bajo. Además de Alustiza, inmenso acierto.

Mención aparte merece la consolidación de los canteranos que ahora juegan en gran nivel como Quintana, Saldívar y Gallardo, que pasan por un muy buen momento ahora que han acumulado horas de vuelo; qué importante es ver a los de la UNAM con hasta siete hechos en CU en la cancha, echando por la borda el exagerado concepto de que sólo con extranjeros se puede brillar.

Pumas siempre ha creído en sus egresados, basta observar la lista de jugadores, muchos de ellos seleccionados y con brillantes carreras europeas, así como de entrenadores que ahí se forjaron, ahora la responsabilidad ha recaído en David Patiño que ha sabido mover sus piezas y que disfruta el paisaje desde lo más alto. La afición universitaria está de plácemes y todo parece ahora caminar de maravilla. Veleidoso el futbol, pues en tan sólo algunas semanas las cosas han cambiado notablemente.

El balompié nacional necesita que los equipos de grandes aficiones brillen como lo hacen en estos momentos los Pumas, el América, acercándose Cruz Azul, y con unas Chivas que no logran dar satisfacciones a gigantesca afición.

Que se escuche el Goooooya.

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