Feliz 2018

Llegamos a la recta final del año, que espero que haya sido uno muy bueno para todos. Nos encontramos ante la llegada de un nuevo ciclo que, por el solo hecho de iniciar con el contador en ceros, así como cuando un auto sale de la agencia, se vale soñar y se vale ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Llegamos a la recta final del año, que espero que haya sido uno muy bueno para todos. Nos encontramos ante la llegada de un nuevo ciclo que, por el solo hecho de iniciar con el contador en ceros, así como cuando un auto sale de la agencia, se vale soñar y se vale buscar nuevas metas, proyectos ambiciosos, refrendar los buenos propósitos, pero, sobre todo, luchar por concretarlos.

Por lo que al deporte se refiere, en el inminente Año Nuevo tendremos varios acontecimientos deportivos que acapararán la atención, en particular, la llamada oficialmente Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 o, como se dice coloquialmente, el Mundial. Si bien el grupo que nos tocó en suerte o, mejor dicho, en muy mala suerte, resulta en el papel casi imposible, los de Juan Carlos Osorio están ante la oportunidad histórica de demostrar que el crecimiento en el balompié nacional no es sólo un sueño de quienes nos apasionamos con el deporte en general y, en particular, con el balompié, sino una realidad.

La suerte pareció no sonreírle al seleccionado nacional de futbol, sin embargo, el camino estará lleno de interrogantes, momentos de decisión y, obviamente, la suerte volverá a jugar un papel importante, pues el deporte siempre tiene este ingrediente y ya es hora de que esos instantes de fortuna nos favorezcan.

Por lo pronto, en el panorama europeo las cosas comienzan a enderezarse un poco y las actuaciones de Andrés Guardado en España, con el Betis de Sevilla; de Hirving Chucky Lozano con en PSV Eindhoven, en Holanda; de Héctor Herrera, Diego Reyes y el Tecatito Corona, con el Porto, de Portugal; de Memo Ochoa con el Standard de Lieja, en Bélgica; así como de Carlos Salcedo en el Eintracht Frankfurt, en Alemania, nos hacen soñar que, en un buen día, pueden cumplir los sueños de millones de aficionados que anhelan verles avanzando a la ronda de los octavos de final y, ojalá, con mucha suerte e inspiración, como sucedió en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, derrotando a todos, incluido Brasil o el que se aparezca en al camino.

¿Por qué no?

Los grandes ganadores en el deporte y en todos los ámbitos comienzan sus exitosos caminos con una buena cantidad de sueños grandes, de esos que se persiguen con denuedo y enorme pasión, con demasiado trabajo y entrega y que, en muchos casos, llegan a convertirse en realidad.

¿Quién empieza?

El mejor 2018 para todos, mucha salud y mucho deporte y, por favor, #dinoalsedentarismo.

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